Cierre temporal del Parque Tayrona por conflictos de seguridad y gobernanza ambiental
Cierre temporal del Parque Tayrona por conflictos de seguridad

Cierre temporal del Parque Tayrona por conflictos de seguridad y gobernanza ambiental

El Parque Nacional Natural Tayrona, ubicado en el Caribe colombiano, es desde hace años uno de los destinos turísticos más emblemáticos del país, famoso por sus playas de aguas transparentes y su rica biodiversidad. Sin embargo, actualmente enfrenta una de sus crisis más graves en tiempos recientes, lo que ha llevado al Gobierno Nacional a decretar la suspensión temporal del ingreso al área protegida.

¿Qué motivó la decisión de cierre?

La medida, anunciada mediante la Resolución 091, no fue tomada a la ligera. Según explicó Luis Olmedo Martínez Zamora, director general de Parques Nacionales Naturales de Colombia, el cierre es el resultado de una serie de incidentes acumulados desde finales de 2025 que han comprometido las garantías mínimas de seguridad y gobernanza dentro del parque. El conflicto se inició en diciembre de 2025, cuando miembros de la Junta de Acción Comunal El Zaino construyeron infraestructuras ecoturísticas sin autorización ambiental, incluyendo senderos, una vivienda y baterías sanitarias.

Tras intentos fallidos de diálogo, las autoridades procedieron a desmontar estas estructuras el 11 de febrero de 2026 en el sector de Cañaveral, lo que desencadenó una oleada de amenazas contra el personal del parque. Posteriormente, se reportaron bloqueos en puntos clave como El Zaino, Calabazo y Neguanje, donde grupos permitieron el ingreso de turistas de manera irregular y realizaron cobros no autorizados, ignorando las restricciones establecidas tras daños ambientales.

La perspectiva de las comunidades indígenas

Para las comunidades locales, especialmente los pueblos indígenas de la Sierra Nevada, el cierre ha exacerbado tensiones históricas. Atanasio Moscote, gobernador kogui, ha exigido una coadministración real del parque, donde las autoridades indígenas y campesinas tengan capacidad de decisión sobre el manejo del territorio y los beneficios del turismo. "No han querido reconocernos como autoridad en el territorio, vulnerando nuestros derechos al trabajo y a la permanencia", afirmó Moscote, quien sostiene que las infraestructuras desmontadas podrían haber servido como sustento para su comunidad.

Actualmente, comunidades indígenas permanecen dentro del parque y continúan permitiendo el acceso a turistas, desafiando el decreto de cierre. Han anunciado que mantendrán su movilización hasta que el Gobierno Nacional establezca un espacio formal de concertación que atienda sus demandas.

Impacto económico y futuro incierto

El cierre del Tayrona representa un golpe significativo para la economía regional. Con más de 850.000 visitantes anuales y una derrama económica estimada en más de 200.000 millones de pesos, el parque es un motor clave del turismo en el Magdalena. Sin embargo, no hay una fecha definida para su reapertura; esta dependerá de que se restablezcan condiciones de seguridad y gobernabilidad, según un concepto técnico de la Oficina de Gestión del Riesgo.

Parques Nacionales ha reiterado su disposición al diálogo, enfatizando que la misión del parque trasciende el turismo para centrarse en la conservación ambiental y cultural. "El valor del Tayrona no radica solo en su belleza paisajística, sino en su papel esencial para la protección del agua y la regulación del clima", señaló Olmedo. El debate actual gira en torno a dos ejes: la seguridad institucional y el reconocimiento de los derechos comunitarios, en un escenario donde la tensión entre conservación y desarrollo local sigue sin resolverse.