Presidente español defiende red ferroviaria tras tragedias que conmocionaron al país
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, compareció este miércoles ante el Congreso para abordar los dos graves accidentes ferroviarios ocurridos a mediados de enero, que dejaron un saldo de 47 personas fallecidas. Ante los diputados, el líder socialista defendió la seguridad del sistema ferroviario nacional, aunque reconoció importantes áreas de mejora.
Dos tragedias que sembraron dudas sobre la seguridad
Los accidentes ocurrieron en un lapso de apenas dos días. El primero sucedió el 18 de enero en Adamuz, Andalucía, cuando dos trenes de alta velocidad colisionaron tras descarrilar uno de ellos, provocando la muerte de 46 personas. Dos días después, en Gelida, Cataluña, otro descarrilamiento causado por el derrumbe de un talud sobre la vía terminó con la vida de un maquinista.
"Tomaremos las medidas necesarias para que esos accidentes no vuelvan a repetirse", aseguró Sánchez durante su intervención parlamentaria. El mandatario añadió: "Quiero que sepan que el Estado en su conjunto está haciendo y hará todo lo que esté en nuestra mano para establecer las causas del accidente y, si fuera necesario y procedente, hacer justicia".
España: segundo país mundial en alta velocidad
Durante su defensa del sistema ferroviario, Sánchez destacó las dimensiones de la red española:
- 15.700 kilómetros de red ferroviaria total, la quinta más extensa de Europa
- 4.500 kilómetros de vías de alta velocidad, segundo país del mundo solo detrás de China
- Más de 12 millones de usuarios semanales
"Me parece también importante, igual de importante no desinformar a la sociedad ni generar miedo diciendo que nuestro sistema ferroviario es decadente o inseguro porque sencillamente eso no es cierto", afirmó el presidente, aunque admitió que "tiene carencias significativas" y que "hay trabajo por hacer".
Acuerdo para mejorar la seguridad ferroviaria
El gobierno y los sindicatos ferroviarios alcanzaron un acuerdo el lunes para reforzar la seguridad, que incluye:
- 1.800 millones de euros adicionales para mantenimiento
- Creación de 3.650 nuevos puestos de trabajo
- Mejoras en la inversión y personal especializado
Este acuerdo permitió poner fin a una huelga ferroviaria que estaba programada para durar tres días.
Críticas de la oposición y responsabilidades políticas
Los líderes de la oposición arremetieron contra la gestión del gobierno. Alberto Núñez Feijóo, del Partido Popular, acusó al ejecutivo de "haber jugado a la ruleta rusa con nuestra seguridad" y afirmó que el accidente de Adamuz era "evitable, no una catástrofe imprevisible".
Por su parte, Santiago Abascal, líder de Vox, fue más contundente: "Afirmo con toda claridad que Adamuz fue un crimen y no solo un accidente, señorías, un crimen que les pesará a ustedes en sus conciencias y del que espero que respondan ante los tribunales".
Contexto político complejo
Las preocupaciones sobre la red ferroviaria surgen en un momento políticamente delicado para Sánchez, quien enfrenta varios escándalos de corrupción en su círculo cercano que han debilitado su frágil coalición minoritaria. Los socialistas sufrieron recientes derrotas electorales en Aragón y Extremadura, mientras el PP y Vox han obtenido avances significativos.
La comisión investigadora (Ciaf) que analiza la tragedia de Adamuz centra su atención en la posible ruptura de un raíl a la altura de una soldadura, lo que podría arrojar luz sobre las causas técnicas del accidente.