Los 'policías acostados' de Bogotá: una medida que divide opiniones en la avenida Boyacá
La avenida Boyacá, uno de los principales corredores viales de Bogotá, se ha convertido en un escenario de debate entre seguridad y comodidad para los conductores. La instalación masiva de resaltos parabólicos, conocidos coloquialmente como 'policías acostados', ha transformado radicalmente la experiencia de transitar por esta vía arterial.
De corredor fluido a trayecto de frenazos constantes
Según reportes de conductores, lo que antes era un corredor de flujo constante ahora se ha convertido en un trayecto de 'arranque y frene' continuo. Entre la calle 13 y el parque El Tunal, los conductores deben sortear más de 50 de estas estructuras, con un total de 102 resaltos a lo largo de toda la avenida Boyacá.
La geometría específica de estos dispositivos está diseñada para controlar la velocidad de manera efectiva. Cada resalto tiene 10 centímetros de altura y, en el caso de la Boyacá donde el límite es de 50 km/h, miden 9.5 metros de ancho con separaciones que varían entre 150 y 250 metros.
El argumento de seguridad: vidas salvadas y velocidades controladas
La Secretaría de Movilidad de Bogotá defiende con datos contundentes la implementación de esta medida. Claudia Díaz, secretaria de Movilidad, reveló que con corte al cierre del año pasado, esta intervención ha salvado directamente nueve vidas y ha reducido en un 45% el número de lesionados vulnerables, especialmente peatones y ciclistas.
"Tomamos una decisión transformadora: gestionar la velocidad con rigor técnico. Los resultados demuestran que vamos por el camino correcto", afirmó Díaz durante una intervención pública.
Los números respaldan esta postura: la velocidad máxima registrada en este corredor cayó de unos peligrosos 109 km/h a 73 km/h, según mediciones oficiales. Además, la velocidad promedio habría incrementado un 20% gracias a que los vehículos mantienen un ritmo más constante.
La perspectiva de los usuarios: incomodidad y adaptación
Para taxistas, motociclistas y conductores particulares, la experiencia es diferente. Muchos reportan incomodidad al tener que reducir velocidad constantemente y cuestionan el impacto en sus vehículos. Sin embargo, las autoridades aseguran que si se transita a la velocidad permitida, el impacto es "nada agresivo" y no causa daños estructurales a neumáticos o rines.
Frente a las quejas por aumento de trancones, la administración distrital argumenta que la fluidez ha mejorado al eliminarse los "cuellos de botella" causados por frenazos bruscos en semáforos y puntos críticos.
Origen nórdico y expansión futura
Lejos de ser una solución improvisada, el diseño de estos resaltos proviene directamente de modelos implementados en Dinamarca y otros países nórdicos reconocidos por su seguridad vial. Cada instalación responde a estudios técnicos específicos según las características de cada vía.
El éxito relativo del modelo ha llevado a que para 2026 se planee extender esta medida a otros corredores críticos de la ciudad, incluyendo la Avenida Guayacanes y la Avenida Ciudad de Cali, consolidando una política de movilidad que prioriza la seguridad sobre la velocidad.
La discusión continúa abierta: mientras las autoridades celebran la reducción de fatalidades, los conductores se adaptan a una nueva forma de transitar por Bogotá, donde la paciencia se ha convertido en un requisito tan importante como el mismo vehículo.



