Bucaramanga enfrenta decisión crucial sobre préstamo millonario para infraestructura vial
La ciudad de Bucaramanga se encuentra en un momento decisivo mientras el Concejo Municipal debate la autorización de un empréstito sin precedentes por $538.611 millones que comprometería las finanzas públicas hasta el año 2040. Esta iniciativa, plasmada en el Proyecto de Acuerdo 011 de 2026, busca financiar importantes obras de movilidad que la comunidad lleva años reclamando, pero que hoy generan profundas preocupaciones sobre su ejecución y transparencia.
Las obras clave que justificarían el préstamo histórico
Según el documento oficial, más del 78% de los recursos (equivalente a $423.239 millones) estarían destinados específicamente a la construcción de la Troncal Norte-Sur, con énfasis en la ampliación de la carrera 2W entre el barrio Mutis y el sector del Mercado Campesino de Real de Minas. Este corredor vial representa uno de los puntos más críticos de movilidad en la capital santandereana, donde el tránsito en horas pico se vuelve prácticamente inviable.
El proyecto también contempla otras intervenciones significativas:
- Construcción de un intercambiador vial en la calle 45 con carrera 9, obra que aparece como prioritaria en las demandas ciudadanas
- Implementación de un sistema de semaforización inteligente con un costo estimado de $115 mil millones
Sin embargo, este último componente genera interrogantes sustanciales entre la ciudadanía, que cuestiona si el valor corresponde realmente a la solución tecnológica planteada y qué tipo de tecnología específica se implementaría.
Preocupaciones ciudadanas y vacíos técnicos
Vanguardia consultó la opinión de líderes y representantes de los barrios directamente impactados por las obras proyectadas, especialmente de las Comunas 5, 15, 16 y 17, que incluyen sectores como Mutis, Gómez Niño, el Centro y Chorreras de Don Juan.
Henry Anaya, edil de la Comuna 5, señaló uno de los vacíos más evidentes: "En la ampliación de la 2W no se menciona la afectación a predios ubicados en zonas de Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI). No hay claridad sobre si se levantará esta afectación ni sobre posibles compensaciones ambientales".
El análisis técnico del proyecto refuerza estas preocupaciones. Según la comunidad, las obras no cuentan con diseños definitivos ni con ingeniería de detalle que permita establecer costos reales. El propio documento reconoce que los estudios existentes datan de 2008 y no pueden considerarse definitivos, ubicando las iniciativas en etapa de preinversión.
Falta de socialización y transparencia
Sobre el intercambiador de la calle 45 con carrera novena, Anaya advierte que "no se hace referencia a la compra de predios, pese a que el desarrollo de esta obra requeriría la adquisición de varios de ellos", lo que deja en el aire si ha existido algún proceso de socialización con los propietarios.
Jhon Castillo Díaz, edil de la comuna Centro, resume el sentir de varios sectores: "¡Qué si la ciudad necesita obras... Claro que sí! pero se requiere que los proyectos estén más estructurados. No sabemos el valor real de las obras planteadas. Están sobre estimativos y no hay planos a detalle. Igualmente, no se ha socializado con los dueños de los predios de la calle 45 y de la carrera novena sobre el mecanismo de compra de los inmuebles o expropiación".
Jaime Andrés Tovar Quintero, otro de los ediles, contextualiza el debate: "En un escenario donde cada peso público cuenta, el debate no gira únicamente en torno a la necesidad de inversión —que es evidente—, sino a la conveniencia de asumir un riesgo financiero de gran escala sin contar con todas las certezas técnicas".
El llamado al control social y la transparencia
Karen Daniela Peláez Garavito, edil de la Comuna 16, enfatiza el papel fundamental de la ciudadanía en este proceso: "El control social es fundamental. La transparencia, el acceso a información completa y un debate técnico riguroso son indispensables para evitar que una decisión de esta magnitud termine convirtiéndose en una carga insostenible".
Y añade con contundencia: "La ciudad necesita inversión, pero no a cualquier costo ni bajo cualquier condición".
Una decisión que marcará el futuro de Bucaramanga
Más allá de ser una simple autorización de crédito, el Proyecto de Acuerdo 011 de 2026 representa una decisión estructural que marcaría el rumbo financiero de Bucaramanga durante las próximas décadas. En ese contexto, la ciudadanía insiste en la necesidad de fortalecer el control social, garantizar la transparencia y promover un debate técnico riguroso.
Las peticiones de la comunidad y de la dirigencia serán escuchadas desde las 6:00 a.m. de hoy, 28 de marzo, cuando en el Concejo Municipal se debata el futuro de este empréstito que, según los distintos sectores consultados, debe acompañarse de proyectos bien estructurados, información completa y garantías de que los recursos públicos serán utilizados de manera eficiente y responsable.
La conclusión que emerge desde múltiples voces es clara: mientras Bucaramanga necesita urgentemente inversión en infraestructura vial, esta no puede realizarse sin los mecanismos adecuados de planificación, socialización y control que aseguren el uso óptimo de los recursos públicos en beneficio real de la ciudad y sus habitantes.



