Lluvias intensas en Bogotá reavivan preocupaciones sobre carros eléctricos
Las fuertes precipitaciones que han afectado a Bogotá en los últimos días han generado una pregunta recurrente entre conductores de la capital: ¿qué sucede cuando un vehículo eléctrico enfrenta encharcamientos profundos o situaciones de inundación? Con el aumento significativo en la adopción de automóviles eléctricos en Colombia, esta inquietud se ha vuelto más frecuente, especialmente durante la temporada de lluvias cuando las calles bogotanas suelen presentar acumulaciones de agua considerables.
Protección de sistemas eléctricos frente al agua
Contrario a la creencia popular, los carros eléctricos modernos no son particularmente vulnerables al agua, pero tampoco son completamente inmunes. Estos vehículos incorporan sistemas de sellado avanzados que protegen componentes críticos como las baterías y los sistemas de propulsión eléctrica. La mayoría de modelos actuales cumplen con estándares internacionales de protección como IP67 o IP68, lo que significa que pueden resistir inmersiones temporales sin sufrir daños inmediatos en sus partes esenciales.
Sin embargo, es crucial entender que estas certificaciones no garantizan protección absoluta frente a inundaciones prolongadas o situaciones extremas. Con el paso del tiempo y el desgaste normal del vehículo, la efectividad de estos sellos puede disminuir, incrementando el riesgo si el automóvil se expone repetidamente a grandes volúmenes de agua.
Profundidad del agua y comparación con vehículos tradicionales
Los especialistas en seguridad vehicular advierten que cualquier profundidad superior a pocos centímetros representa un riesgo potencial para todo tipo de automóviles. La Automobile Association recomienda específicamente evitar conducir por agua que supere los 10 centímetros de altura, ya que además de los posibles daños al vehículo, el agua puede ocultar huecos, escombros u otros peligros que comprometen la seguridad.
En el caso particular de los carros eléctricos, si el agua logra infiltrarse en el paquete de baterías, puede causar cortocircuitos, daños irreparables y, en escenarios extremos, incendios debido a reacciones térmicas descontroladas. Por esta razón, durante eventos climáticos severos en otras partes del mundo, las autoridades han recomendado trasladar estos vehículos a zonas elevadas como medida preventiva.
Aunque algunos modelos eléctricos, especialmente SUV y pick-ups, anuncian capacidades de vadeo superiores al metro en condiciones controladas, estas especificaciones no siempre están respaldadas por garantías completas y no deben interpretarse como una invitación a atravesar zonas inundadas.
En comparación, los vehículos de combustión interna tampoco están exentos de riesgos cuando enfrentan inundaciones. El ingreso de agua por el sistema de admisión puede dañar gravemente el motor de combustión, generando reparaciones costosas. En la práctica, ambos tipos de vehículos pueden sufrir consecuencias similares cuando se enfrentan a situaciones de inundación extrema.
Recomendaciones esenciales para conductores durante temporada de lluvias
Los expertos coinciden en que las recomendaciones de seguridad son prácticamente idénticas para todos los conductores, independientemente del tipo de propulsión de su vehículo:
- Evitar completamente calles inundadas o con encharcamientos profundos.
- Si no existe alternativa, avanzar lentamente y sin generar olas que puedan afectar a otros vehículos o peatones.
- No forzar el vehículo ni acelerar de manera brusca al atravesar zonas con agua.
- Después de pasar por agua, llevar el carro a revisión en un taller autorizado para verificar posibles daños.
- Nunca intentar encender ni cargar un carro eléctrico que haya estado totalmente sumergido en agua.
Durante la temporada de lluvias en Bogotá, la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar daños costosos y riesgos mayores, tanto para propietarios de carros eléctricos como para quienes conducen vehículos tradicionales. La conciencia sobre las limitaciones de cualquier vehículo frente al agua y el respeto por las condiciones climáticas adversas son fundamentales para una movilidad segura en la capital colombiana.