Argentina enfrenta señales económicas contradictorias sobre la inflación
La economía argentina transita un mes de marzo marcado por señales cruzadas y proyecciones divergentes. Mientras las consultoras privadas presentan datos que sugieren una desaceleración inflacionaria, el Gobierno nacional mantiene una postura notablemente cautelosa, anticipando posibles rebotes en las cifras oficiales.
El optimismo de Ferreres: hacia una inflación controlada
El último informe del Centro de Estudios Económicos Orlando J. Ferreres ha generado un clima de optimismo en los mercados locales. Según sus mediciones, la inflación de marzo se ubicaría en torno al 2,7% mensual, representando una marcada desaceleración comparada con los meses anteriores.
Los datos revelados por Orlando Ferreres & Asociados muestran que:
- La inflación general acumulada en el primer trimestre alcanzó el 8,2%
- La medición núcleo, que refleja la tendencia económica de fondo, se mantuvo en apenas 2,0%
- Los precios regulados subieron 4,3% debido a ajustes tarifarios
Para los analistas económicos, estas cifras indicarían que la inercia inflacionaria está perdiendo fuerza sustancialmente, acercando al país a la posibilidad de consolidar una inflación de un solo dígito.
La cautela gubernamental: Caputo advierte sobre posibles rebotes
En contraste directo con las proyecciones de Ferreres, el ministro de Economía Luis Caputo ha adoptado una posición mucho más prudente. Durante su disertación en la Bolsa de Comercio de Rosario, el titular de Hacienda reconoció abiertamente que el camino económico no está exento de "sacudones" imprevistos.
"Por ahí la inflación del mes pasado dé más alta por la nafta y educación, no importa. No nos va a desviar del rumbo. Vamos a llegar a la meta", afirmó Caputo, anticipando que el impacto de los precios regulados podría afectar negativamente el número final que publique el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Preocupaciones adicionales: la velocidad de la recuperación económica
Las inquietudes del ministro Caputo no se limitan únicamente al frente inflacionario. El funcionario también expresó preocupación por el ritmo de recuperación de la actividad económica, señalando que el repunte se está haciendo esperar más de lo originalmente previsto.
"Me preocupa la velocidad de la recuperación. Tenemos potencial para estar creciendo a 9% o 10%".
Caputo enfatizó que la competitividad debe lograrse mediante la reducción de impuestos y no a través de devaluaciones monetarias. Sin embargo, mantuvo condiciones estrictas para la eliminación de retenciones al sector agropecuario, subrayando que el superávit fiscal constituye la "zona no negociable" de su plan económico.
Una paradoja económica evidente
La contradicción entre ambas perspectivas resulta palpable. Mientras la consultora Ferreres celebra que la inflación núcleo haya perforado el piso del 2% mensual -un objetivo largamente buscado por las autoridades económicas-, el ministro Caputo se prepara para un posible "trago amargo" cuando se conozcan las cifras oficiales de marzo.
Esta divergencia de visiones refleja la complejidad del momento económico argentino, donde datos alentadores de consultoras privadas coexisten con advertencias gubernamentales sobre desafíos persistentes en el control de precios y la reactivación productiva.



