Abuelos de Popayán reviven el Viacrucis como terapia de memoria y fe en Semana Santa
Abuelos de Popayán reviven Viacrucis como terapia de memoria y fe

Abuelos de Popayán reviven el Viacrucis como terapia de memoria y fe en Semana Santa

En un conmovedor acto de devoción y resiliencia, cerca de noventa abuelos y abuelas residentes en el Hogar San Vicente de Paúl de Popayán protagonizaron este Viernes Santo la representación del Viacrucis, transformando la tradición religiosa en una poderosa herramienta terapéutica para estimular la memoria y fortalecer el bienestar integral.

La fe como eje de atención integral

Bajo la guía de la psicóloga Sandra Ibarra Muñoz, directora de la institución, los adultos mayores recorrieron las estaciones del Vía Crucis no solo como un acto de fe, sino como parte fundamental del modelo de atención que prioriza la paz mental y el equilibrio emocional. "Para nuestros abuelos, la Semana Santa no es solo una fecha en el calendario, es una conexión vital con su historia y sus creencias", explicó la profesional, destacando cómo estas actividades litúrgicas reactivan la memoria al recrear tradiciones practicadas durante décadas.

La directora enfatizó que la espiritualidad constituye un pilar esencial en la filosofía institucional, especialmente en una fundación basada en principios cristianos. "La fe hay que vivirla, y más en una institución como la nuestra. Esto es parte de lo que han sido los abuelos a lo largo de su vida", señaló Ibarra, quien participó activamente en la jornada junto al personal y algunos familiares de los residentes.

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Beneficios terapéuticos más allá de lo religioso

Más allá de su dimensión espiritual, el Viacrucis se convirtió en una actividad de integración donde:

  • Se fortalecieron los lazos afectivos entre residentes y personal
  • Se ocupó el tiempo libre como herramienta para mejorar la calidad de vida
  • Se estimuló la identidad personal a través de rituales familiares
  • Se creó un ambiente de armonía y pertenencia dentro del hogar

"Además del tema espiritual, que es muy importante, se fortalece la paz mental y la armonía dentro de la 'casa', como llamamos cariñosamente nuestro hogar", agregó la directora, subrayando cómo estas prácticas contribuyen a humanizar el cuidado geriátrico.

Un mensaje de dignidad en la vejez

El evento concluyó con una profunda reflexión sobre la dignidad en la tercera edad, transmitiendo un mensaje claro desde la Fundación San Vicente: los adultos mayores no están en una sala de espera, sino en su propio hogar, donde se les sirve con propósito y respeto.

"Están vivos, y estamos para servirles mientras Dios nos lo permita", finalizó Sandra Ibarra Muñoz, reafirmando el compromiso institucional con la atención integral del adulto mayor en la capital caucana. La participación activa de estos "guerreros de la vida" en el Viernes Santo transformó el espacio geriátrico en un escenario de vitalidad, donde la fe se erige como motor existencial y terapéutico.

Esta iniciativa demuestra cómo las tradiciones religiosas, cuando se adaptan a contextos de cuidado especializado, pueden convertirse en poderosas aliadas para preservar la memoria, fortalecer la identidad y promover el bienestar holístico de las personas mayores, especialmente durante fechas significativas como la Semana Santa.

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