Inflación de enero marca fin de la desinflación y abre nuevo ciclo de presiones en Colombia
Inflación de enero marca fin de desinflación en Colombia

El dato de enero cambia el panorama económico colombiano

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero de 2026 marcó un punto de inflexión en la economía colombiana, con una variación mensual del 1,18% que elevó la inflación anual del 5,1% al 5,35%. Este resultado no solo confirmó las expectativas de los analistas, sino que dejó atrás definitivamente la narrativa de desinflación sostenida que había caracterizado los meses anteriores.

Un cambio estructural en las presiones inflacionarias

Según Mariana Quinche, economista de BBVA Research, "el resultado de enero representa el inicio del proceso inflacionario esperado para 2026". La aceleración estuvo explicada principalmente por la canasta sin alimentos, cuya variación se ubicó en 5,41%, con un incremento de 30 puntos básicos frente a diciembre.

El comportamiento de los servicios fue particularmente preocupante, con una inflación anual que aumentó hasta 6,33%, impulsada por rubros intensivos en mano de obra como:

  • Servicio doméstico
  • Comidas fuera del hogar
  • Servicios recreativos
  • Administración

En bienes, la inflación anual subió a 2,90%, con presiones provenientes de equipos de telefonía móvil y bebidas alcohólicas, mientras los regulados se ubicaron en 5,47%, jalonados por el transporte urbano y el gas.

La indexación y el salario mínimo como factores clave

El detonante central de este cambio de tendencia ha sido la indexación, efecto exacerbado por el incremento del salario mínimo del 23% decretado para 2026. Quinche señaló que las subcanastas de servicios y bienes, precisamente las más sensibles a este ajuste, registraron aumentos significativos en su inflación anual.

Este patrón confirma que la inflación dejó de estar concentrada en choques puntuales de alimentos y pasó a reflejar presiones más estructurales y persistentes. La inflación sin alimentos ni regulados, seguida de cerca por el Banco de la República, alcanzó 5,39%, con un aumento de 37 puntos básicos.

Colombia se desacopla de la tendencia regional

Diego Montañez Herrera, profesor de la Universidad Eafit, resaltó que Colombia es uno de los pocos países de América Latina donde la inflación aumenta entre enero de 2025 y enero de 2026, pasando de 5,2% a 5,35%, mientras la mayoría de economías de la región registran reducciones.

"Brasil, Uruguay, Paraguay, México, Chile y Perú muestran una tendencia clara de desinflación, en contraste con el comportamiento colombiano", explicó Montañez. Las mayores caídas inflacionarias se observaron en:

  1. Chile con reducción de 1,7 puntos porcentuales
  2. Uruguay con 1,6 puntos
  3. Paraguay con 1,1 puntos

Con una inflación superior al 5%, Colombia quedó entre las más altas de América Latina, aislada del proceso regional de ajuste de precios.

Impacto directo en el poder adquisitivo de los hogares

Jorge Restrepo, profesor de la Universidad Javeriana, advirtió que una inflación mensual superior al 1% en enero implica una pérdida significativa del poder adquisitivo del ingreso de los hogares. "Esto es una pérdida generalizada", afirmó, señalando que los aumentos se dieron con mayor rapidez en sectores intensivos en mano de obra.

Restrepo explicó que el impacto del aumento extraordinario del salario mínimo se empezó a sentir de manera inmediata en las listas de precios y advirtió que será necesario observar los próximos tres o cuatro meses para dimensionar completamente su efecto.

Perspectivas preocupantes para 2026

José Manuel Restrepo, rector de la Universidad EIA y exministro de Hacienda, afirmó que el repunte inflacionario fue advertido mientras el resto de América Latina veía caer sus precios. A su juicio, la inflación de cierre de 2026 será casi del doble de la estimada inicialmente por el Banco de la República, pasando de una meta de 3,6% a cerca de 6,3%.

Restrepo también advirtió que el repunte inflacionario se dará en un contexto de crecimiento económico más débil, con proyecciones de 2,6% en 2026 y 1,7% en 2027, acompañado de un aumento del desempleo urbano hasta 9%. A esto se suma un deterioro fiscal creciente, con un déficit primario que podría alcanzar cerca de 60 billones de pesos.

Respuesta de política monetaria y desafíos futuros

Andrés Moreno Jaramillo, analista y asesor de mercados, coincidió en que el Banco de la República "ha actuado bien subiendo las tasas de interés para frenar la inflación", recordando que el aumento de precios es "el peor impuesto para los más pobres".

Desde el mercado financiero, Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores, fue enfático en señalar que "el Banco de la República tenía la razón" y explicó que más allá del impacto del mínimo, el mensaje central no es que la inflación haya subido de 5,1% a 5,30%, sino que el país pasó de estar encaminado hacia niveles cercanos a 3,5% a subir hacia 6%.

El dato de inflación de enero no solo cambió el punto de partida de 2026, sino que obligó a replantear las expectativas económicas del país. El fin de la desinflación, el peso de la indexación y el salario mínimo, el desacople regional y los dilemas de política monetaria configuran un escenario más exigente para las empresas y hogares, especialmente los de más bajos ingresos.