Impuesto a grandes fortunas podría recaudar USD 24.000 millones anuales en Latinoamérica
Un estudio publicado este martes revela que la aplicación de la denominada "tasa Zucman", un impuesto dirigido específicamente a las grandes fortunas, en siete países de América Latina permitiría recaudar aproximadamente USD 24.000 millones anuales. Esta medida fiscal afectaría únicamente a cerca de 3.000 personas en toda la región, demostrando el enorme potencial recaudatorio que representan los sectores más acaudalados.
Los detalles de la propuesta fiscal
El informe, encargado por Brasil y elaborado por el Observatorio Fiscal Internacional, analiza los sistemas tributarios de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay. La propuesta concreta consiste en implementar un impuesto del 2% sobre las fortunas que superen los USD 100 millones.
"La desigualdad en América Latina no se va a corregir sola: necesitamos un impuesto mínimo a las grandes fortunas", declaró a la AFP Vicente Silva, autor principal del estudio y asesor sénior del Observatorio Fiscal Internacional. Silva enfatizó que "no es un tema de color político", ya que todos los gobiernos de la región enfrentan la necesidad de satisfacer demandas sociales en un contexto de estrechez fiscal y aumento del costo de la vida.
La regresividad en la cima del sistema tributario
Durante la investigación, los expertos observaron un fenómeno preocupante: "el 1% más rico paga proporcionalmente menos impuestos que el 50% más pobre". Esta situación se agrava cuando se considera que la tasa afectaría solo a aproximadamente 3.000 personas de un universo total de 500 millones de habitantes en los siete países analizados.
"Nuestra propuesta también permitiría corregir la regresividad en la cima, asegurando que los súper ricos contribuyan de acuerdo con su capacidad económica y paguen, al menos, tanto como el resto de la sociedad", explicó Silva.
Contexto regional y antecedentes internacionales
El experto destacó que "los súper ricos, en países como Brasil y Chile, pagan tasas efectivas que son casi la mitad del promedio de la población". Este dato adquiere mayor relevancia cuando se considera que la riqueza de las fortunas de más de USD 1.000 millones se multiplicó por seis en los últimos 25 años.
Brasil defendió la imposición de un impuesto a las grandes fortunas en 2024, cuando ejerció la presidencia del G20, y encargó un informe al economista francés Gabriel Zucman, conocido por ser uno de los impulsores de esta propuesta fiscal. La idea planteada al G20 fue crear un impuesto del 2% sobre las fortunas de más de USD 1.000 millones a escala global, con un potencial de recaudación de entre USD 200.000 y 250.000 millones anuales.
Resistencias y desafíos políticos
Pese a las resistencias, en la cumbre celebrada en Rio de Janeiro ese año, el G20 se comprometió a involucrarse "cooperativamente para garantizar que individuos con patrimonio neto ultraalto sean efectivamente tasados".
"En una región con tanta desigualdad, gravar efectivamente a las mayores fortunas pasa por aplicar un impuesto mínimo sobre la riqueza que asegure que los súper ricos paguen al menos lo mismo que el resto de la población", afirmó Zucman, director del Observatorio Fiscal Internacional.
La viabilidad técnica versus la voluntad política
Para Silva, existe capacidad técnica para implementar este impuesto, pero hace falta "voluntad política" para hacer frente a "mucha polarización" y a élites que se oponen. "No es fácil oponerse a narrativas que están instaladas", señaló, citando como ejemplo la concepción de que bajar los impuestos a los más ricos aumenta el crecimiento.
El experto rebatió esta idea citando un estudio de London School of Economics que afirma que no hay ninguna evidencia en los últimos 50 años de que los recortes fiscales para las rentas más altas impulsen la actividad económica.
Mecanismos para evitar el éxodo fiscal
Silva fue contundente al afirmar que esta medida no produciría un éxodo fiscal masivo. "La evidencia muestra que la gente no se va a ir, la gente tiene sus redes en el país, tiene sus negocios en el país y tiene una posición económica", argumentó.
"Si alguien decidiera mover su residencia fiscal a raíz del impuesto, nuestro impuesto contempla mecanismos antisalida para disminuir el riesgo de que eso pase. Finalmente, la competencia fiscal es una decisión política y tenemos herramientas para enfrentarla", explicó el autor del estudio.
Escenarios más ambiciosos
El estudio también plantea una hipótesis más ambiciosa: al aplicar una tasa del 3%, la recaudación ascendería a USD 36.000 millones anuales en los siete países analizados. Esta cifra representa una cantidad significativa que podría destinarse a programas sociales, infraestructura o reducción de la deuda pública en la segunda región más desigual del mundo.



