Economía colombiana enfrenta variante de enfermedad holandesa por costos laborales y fortaleza del peso
El debate económico sobre el rumbo de Colombia incorpora un nuevo concepto preocupante: la posibilidad de que el país esté transitando hacia una variante de la llamada enfermedad holandesa, fenómeno económico que tradicionalmente genera desindustrialización y pérdida de competitividad en diversos sectores productivos.
Nueva configuración del fenómeno económico
Aunque el fenómeno clásico se asocia a booms exportadores de recursos naturales, varios analistas consideran que hoy se configuran condiciones similares impulsadas por una mezcla distinta de factores financieros, laborales y macroeconómicos. Sebastián Arboleda, estudiante de economía de la Universidad Nacional y autor del análisis que abrió la discusión, sostiene que no se trata de una versión tradicional.
"La enfermedad holandesa tradicional se caracteriza por un flujo de divisas provenientes de recursos naturales", explica Arboleda, mientras que en Colombia el proceso estaría asociado a flujos financieros como remesas y endeudamiento público que influyen directamente sobre el comportamiento del tipo de cambio.
Mecanismos de presión sobre la economía
De acuerdo con la lectura de Arboleda, la entrada de cerca de US$13.000 millones en remesas durante 2025, sumada a la emisión constante de deuda para financiar el déficit fiscal, ha contribuido a mantener una tasa de cambio relativamente baja. Este nivel del dólar "no se refleja directamente en la capacidad productiva del país", generando un entorno donde las empresas enfrentan dificultades crecientes para competir en mercados internacionales.
El análisis conecta este escenario con el aumento del salario mínimo, que actuaría por una doble vía:
- Incrementa la carga prestacional empresarial y encarece la producción local
- Provoca respuestas monetarias que elevan las tasas de interés y atraen capital financiero externo
Ese diferencial de tasas incentiva la llegada de recursos de portafolio que "también ayuda a que la TRM se mantenga baja", fortaleciendo el peso sin un respaldo productivo equivalente.
Ilusión monetaria y pérdida de competitividad
Arboleda advierte sobre un fenómeno de ilusión monetaria, derivado de la confusión entre salario nominal y salario real. "El hecho de que yo tenga más billetes no significa que pueda comprar más cosas necesariamente", señala al explicar que la presión inflacionaria podría reducir el poder adquisitivo efectivo de los hogares, incluso si el ingreso nominal aumenta significativamente.
La combinación entre costos laborales más altos y una moneda fuerte puede derivar en procesos de desindustrialización gradual, ya que para muchos empresarios "es más barato importar esos bienes en ese momento que comprárselo a la industria nacional". En este escenario, la economía tendería a consumir más bienes externos mientras pierde dinamismo productivo interno.
Perspectivas de expertos y analistas
José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y actual rector de la Universidad EIA, coincide en que Colombia podría estar enfrentando "una cuasi forma de enfermedad holandesa", no generada por un boom exportador sino por factores como el sobreendeudamiento y la entrada significativa de divisas por otras vías.
Según Restrepo, el país enfrenta una tasa de cambio baja asociada "a las razones equivocadas". Históricamente, un dólar barato coincidía con altos niveles de crecimiento, inversión extranjera y estabilidad macroeconómica, pero el escenario actual sería distinto.
Henry Amorocho, profesor de la Universidad del Rosario, introduce otro elemento al análisis al relacionar el fenómeno con el modelo de crecimiento económico reciente. Según explica, la economía estaría priorizando el consumo sobre la inversión, lo que genera tensiones macroeconómicas significativas.
"El trabajador termina perdiendo poder adquisitivo y cuando uno pierde poder adquisitivo se empobrece", afirma Amorocho, señalando que el incremento del consumo impulsado por decreto no necesariamente se traduce en mayor capacidad productiva.
Señales de alerta en cifras recientes
Sofía Rodríguez, docente de la Universidad de San Buenaventura, ofrece una lectura más matizada aunque igualmente preocupante. Considera que existen señales compatibles con una variante de la enfermedad holandesa, aunque deja claro que no se trata de un escenario inevitable.
Rodríguez explica que el impacto opera por dos canales simultáneos:
- Una moneda fuerte encarece los costos locales y reduce la rentabilidad exportadora
- El aumento del salario mínimo eleva el piso salarial y presiona estructuras empresariales completas
Esta dinámica se refleja en cifras recientes donde las importaciones crecieron 9% mientras las exportaciones avanzaron apenas 0,8% en términos reales, mostrando un desbalance preocupante en la balanza comercial.
Equilibrio delicado y perspectivas futuras
El crecimiento económico reciente, cercano al 2,6%, ha estado impulsado principalmente por la demanda interna y no por un salto exportador, lo que incrementa la sensibilidad de los sectores productivos frente a cambios en costos y tipo de cambio.
El debate económico se desplaza hacia una pregunta de fondo: ¿la fortaleza del peso y el aumento de ingresos nominales reflejan una economía más sólida o, por el contrario, un equilibrio transitorio sostenido por factores externos? La respuesta, coinciden los analistas, dependerá de la capacidad del país para fortalecer su aparato productivo y evitar que este fenómeno macroeconómico complejo termine limitando su crecimiento futuro de manera permanente.