Alerta máxima: Acolgen advierte sobre deterioro económico sin precedentes en Colombia
Las declaraciones públicas realizadas este martes por Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía (Acolgen), han encendido todas las alarmas en el panorama económico nacional. A través de un extenso hilo en su cuenta de X, Gutiérrez afirmó categóricamente que el país se encuentra "a solo 10 días de un deterioro económico sin precedentes", una advertencia que no puede pasar desapercibida ante la gravedad de la situación.
El detonante: Impuesto al Patrimonio para personas jurídicas
El centro de la preocupación de Gutiérrez se ubica específicamente en el Impuesto al Patrimonio para personas jurídicas, establecido mediante el Decreto Legislativo 173 de 2026. Según su análisis, miles de empresas colombianas quedarán expuestas al incumplimiento de este tributo, no por falta de voluntad, sino por "física imposibilidad de hacerlo". La dirigente gremial destacó la crucial diferencia entre un recaudo eficiente y otro que, en la práctica, asfixia al tejido productivo nacional.
Análisis convergentes: múltiples voces confirman la tormenta perfecta
Si la advertencia de Acolgen fuera un dato aislado, quizás podría relativizarse. Sin embargo, cuando se suman los análisis que entidades de primer nivel como BBVA Research, Corficolombiana y el Observatorio Fiscal de la Javeriana vienen realizando sobre diversos aspectos de la economía colombiana, el panorama se vuelve preocupantemente coherente. La conclusión inevitable es que Colombia comienza a atravesar un periodo de incertidumbre y fragilidad estructural, marcado por:
- El inicio de una desaceleración del crecimiento económico
- Un deterioro fiscal acumulado desde la pandemia del COVID-19
- Una inflación que muestra signos de persistencia preocupante
- El agotamiento de los motores tradicionales: consumo y gasto público
Proyecciones sombrías y desequilibrios estructurales
Las proyecciones de crecimiento para la vigencia fiscal 2026 oscilan entre un modesto 2,3% y 2,8%, cifras que reflejan el agotamiento del consumo de los hogares y la inversión privada, esta última en mínimos históricos del 16% del PIB. Sectores esenciales para la productividad nacional, como construcción, minería e industria, muestran un bajo desempeño que profundiza la preocupación.
Un símbolo elocuente de los desequilibrios estructurales es que, por primera vez en la historia reciente, las remesas superan a las exportaciones de petróleo. Esto significa que el principal factor externo de sostenimiento económico depende del bolsillo de los colombianos que el país expulsó, quienes contribuyen con divisas al sustento de sus familias desde el exterior.
Déficit fiscal en niveles de crisis y gasto público desbordado
Será extremadamente difícil cubrir el déficit fiscal del 6,4%, cifra dolorosamente comparable con los niveles registrados durante las crisis económicas de los años 90. La pregunta que flota en el ambiente es por qué Colombia padece tal desbalance en ausencia de choques externos o macroeconómicos justificables.
La respuesta parece encontrarse en un gasto público que crece descontroladamente, muy por encima de los ingresos, alcanzando el 22,1% del PIB. Las consecuencias inmediatas son:
- La disponibilidad de caja del Tesoro Nacional se mantiene en mínimos críticos ($6,6 billones)
- La deuda bruta asciende al preocupante 65% del PIB
La explicación política detrás de la tormenta económica
Según el análisis de Gutiérrez, este gasto público incontenible no tiene mejor explicación que la necesidad del partido en el Gobierno de preservar el poder en las elecciones de este año, a cualquier costo. Esta misma lógica explicaría por qué el salario mínimo se incrementó a niveles que, inevitablemente, presionarían al alza la inflación, considerado el peor impuesto para los sectores más vulnerables de la población.
La convergencia de estos factores -desde el Impuesto al Patrimonio hasta el gasto público electoralista- configura un escenario de alta complejidad que, según Acolgen, podría desencadenar en apenas diez días un deterioro económico sin precedentes en la historia reciente de Colombia.



