La sostenibilidad energética como eje estratégico para el desarrollo nacional
En un mensaje contundente dirigido al sector energético colombiano, Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén), estableció una posición clara sobre el papel fundamental que debe jugar la sostenibilidad en el futuro eléctrico del país. "La sostenibilidad no resta, multiplica. No es un accesorio, es una decisión estratégica", afirmó la dirigente gremial, subrayando que este concepto debe trascender las tendencias pasajeras para convertirse en un pilar estructural.
Cuatro dimensiones para una transformación integral
Gutiérrez desglosó su visión de la sostenibilidad energética en cuatro frentes interconectados que requieren atención prioritaria:
- El frente técnico: La presidenta de Acolgén destacó que "Colombia es caso de estudio para entender qué hemos hecho para no apagarnos en los últimos 30 años", atribuyendo este éxito a la especialización y sofisticación del sector eléctrico nacional. La estabilidad del sistema, la planeación meticulosa y la diversificación de fuentes han sido determinantes para evitar crisis prolongadas de abastecimiento.
- El frente económico: Reconociendo que históricamente Colombia ha mantenido tarifas eficientes, Gutiérrez advirtió sobre los desafíos actuales: "Hoy el atraso en los proyectos y la demanda creciente nos ha llevado a un déficit de energía en firme. Y eso presiona los precios". Este escenario obliga, según el gremio, a acelerar la entrada de nuevos proyectos de generación y transmisión para evitar mayores tensiones tarifarias.
- El frente social: La sostenibilidad también se refleja en el impacto territorial de las empresas del sector. "Son las inversiones para que la gente esté bien. Vías, acueductos, escuelas. Las empresas han llevado todo esto a los territorios", explicó Gutiérrez, enfatizando que la relación con las comunidades y el desarrollo regional son componentes esenciales para la viabilidad de los proyectos energéticos.
- El frente ambiental: Finalmente, la dirigente resaltó que la dimensión ambiental no puede entenderse únicamente como mitigación de impactos. "La mitigación ambiental es fundamental para el desarrollo de cualquier proyecto a largo plazo. No solo es reducir la huella, es dejar huella positiva", afirmó, señalando la necesidad de avanzar hacia una matriz cada vez más limpia y fortalecer las estrategias de compensación y restauración ambiental.
Un llamado a la acción con visión de futuro
En su intervención, Gutiérrez fue enfática al señalar que "la sostenibilidad no es una moda. No es solo plantar un árbol. Es la base para que cualquier sector tenga permanencia y éxito en el tiempo. Y para que Colombia siempre tenga luz". Este planteamiento refuerza la idea de que el debate energético nacional no puede limitarse a lo coyuntural, sino que debe pensarse con una perspectiva de largo plazo que garantice competitividad, desarrollo y progreso.
Para la presidenta de Acolgén, cuando se habla de sostenibilidad "lo que realmente está en juego" es la capacidad del país de construir un sistema energético que perdure y fortalezca tanto a las empresas como a las comunidades. "La sostenibilidad tiene que ser un pilar para trabajar a largo plazo. Y ese pilar debe fortalecer sistemas, empresas y comunidades. Tiene que crear sectores que duren, que resistan a las crisis y que generen bienestar", señaló durante su exposición.
En el caso específico del sector energético, Gutiérrez explicó que el concepto se traduce en un objetivo claro: "Que tengamos energía 24/7, cada vez más limpia y que la podamos pagar". Esta triple condición resume los desafíos que enfrenta Colombia en su transición hacia una matriz energética más sostenible y accesible para todos los ciudadanos.
El mensaje de la dirigente gremial llega en un momento crucial para el sector eléctrico colombiano, marcado por crecientes demandas de energía, presiones ambientales y la necesidad de modernizar la infraestructura existente. Su llamado a entender la sostenibilidad como una inversión estratégica más que como un gasto adicional resuena particularmente en un contexto donde la estabilidad energética es fundamental para el desarrollo económico y social del país.