En una movida estratégica que busca blindar la seguridad energética del país, el mantenimiento preventivo de la terminal de regasificación en Cartagena se adelantaría para finales de julio. Esta decisión, que implica una coordinación milimétrica entre los sectores de gas natural y energía eléctrica, tiene como telón de fondo una realidad ineludible: la preparación ante el fenómeno de El Niño previsto para el segundo semestre de 2026.
Al ajustar el calendario habitual de estos trabajos, el país busca evitar que la única puerta de entrada para el gas importado esté fuera de servicio justo cuando la demanda térmica alcance su punto máximo. Históricamente, Spec LNG —operador de la terminal— realiza estas labores de mantenimiento en octubre o noviembre. Sin embargo, EL TIEMPO conoció que este año los trabajos se realizarían del jueves 30 de julio al lunes 3 de agosto de 2026.
Objetivo del cambio de fecha
El objetivo principal de este cambio es mitigar cualquier riesgo operativo. Sacar de funcionamiento la terminal de importación a finales de año —como es costumbre— coincidiría con el periodo en que El Niño ya estaría causando efectos críticos en el nivel de los embalses y, por ende, presionando un aumento en la generación de energía eléctrica a base de gas.
Con este adelanto, se busca evitar la repetición de escenarios críticos. El año pasado, el mantenimiento programado del 10 al 14 de octubre se extendió dos días debido a problemas en el sistema eléctrico que protege a la terminal de sobrecargas. Esa contingencia puso en alerta máxima al sector energético, que estuvo a las puertas de un racionamiento de gas natural. Asimismo, hace dos años, el mantenimiento coincidió con la etapa final de un Niño (2023-2024), lo que obligó a aplazar los trabajos una semana para realizarlos entre el 31 de octubre y el 4 de noviembre, buscando dejar la terminal en condiciones óptimas para el inicio del verano el 1 de diciembre.
Presión de las térmicas
La solicitud de adelantar las obras no fue unilateral. Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), explicó que fueron las térmicas las que pidieron este cambio de fecha para garantizar un suministro ininterrumpido durante el segundo semestre de 2026. “Fue una coordinación con Höegh LNG (operador de la FSRU) y sus equipos para tener disponible la regasificadora cuando se necesite durante El Niño”, señaló Castañeda.
El dirigente gremial enfatizó que estos trabajos son, por definición, preventivos: “Los mantenimientos son precisamente para tratar de corregir o cambiar cualquier cosa que pueda llegar a fallar”. Específicamente, es un mantenimiento preventivo a los diferentes equipos y sistemas de la terminal de regasificación, incluyendo la Unidad Flotante de Almacenamiento y Regasificación (FSRU, por sus siglas en inglés). No obstante, su ejecución implica la indisponibilidad temporal de la infraestructura, lo que someterá al sistema a un déficit absoluto de gas natural importado en un contexto de estrechez estructural.
Rol crítico de la infraestructura
La regasificadora de Cartagena no es solo una instalación de almacenamiento; es el pulmón que permite recibir y transformar el gas natural licuado (GNL) que llega en barcos desde el mercado internacional. Originalmente, esta terminal entró en operación en 2016 para abastecer a las plantas Termoflores, Tebsa y Termocandelaria, las cuales cubren aproximadamente el 75 por ciento de la demanda de energía de la región Caribe. Sin embargo, desde diciembre de 2024, debido a que Colombia perdió su autosuficiencia para abastecer a hogares, comercios e industrias con producción nacional, la regasificadora ha asumido un rol protagónico en el consumo esencial.
Las cifras son dicientes: tan solo la semana pasada, el país cubrió el 29 por ciento de su demanda nacional con gas importado (246,32 GBTUD), de los cuales el 32,6 por ciento se destinó a la demanda esencial y el resto a la generación térmica. De la capacidad total de la planta, 450 GBTUD están reservados para las térmicas, mientras que los 25 GBTUD restantes se comercializan para atender a hogares, industrias y pequeños comercios.
Desafío del Gobierno Nacional
Ante la indisponibilidad de la regasificadora durante sus cinco días de mantenimiento, el Ministerio de Minas y Energía debe definir cómo se reemplazarán las moléculas de gas faltantes. El reto es mayúsculo: no se puede poner en riesgo el suministro de la demanda esencial. En años anteriores esta responsabilidad ha recaído en Ecopetrol, el mayor consumidor de gas natural del país. Por ejemplo, en el mantenimiento de 2025, la petrolera debió aplicar medidas drásticas para aliviar la situación. Entre ellas estuvo la reducción de la inyección de gas en los campos de Cusiana y Cupiagua, así como una disminución del consumo en sus refinerías de Cartagena y Barrancabermeja. La empresa también se vio forzada a un corte temporal del suministro a las plantas Termoyopal y Termomechero, que aportan cerca del 4 por ciento de la energía firme del país.
Factor adicional: crisis de Canacol Energy
Este mantenimiento preventivo se realizará, además, en medio de un clima de alta tensión contractual. Actualmente, la multinacional Canacol Energy mantiene una disputa con 12 empresas a las que busca cancelarles unilateralmente sus contratos de suministro, como parte de su plan de reestructuración. Si la solicitud de Canacol ante los tribunales procede, estas empresas quedarían en una situación de extrema vulnerabilidad para atender la demanda de sus usuarios finales. En ese escenario, la única alternativa de respaldo sería, precisamente, la regasificadora de Cartagena, lo que aumentaría aún más la presión sobre una infraestructura que estaría en mantenimiento técnico durante la última semana de julio.



