El amor de una madre trasciende el tiempo y el espacio
Amor de madre trasciende tiempo y espacio

En la vida se aprende todo, menos a vivir sin mamá. Aprendemos matemáticas, literatura y algo de arte, pero nadie nos enseña qué hacer cuando el mundo sigue adelante y mamá ya no está. El mundo sigue vendiendo flores, lanzando promociones y hablando de celebración, mientras quienes ya no tienen a mamá intentan sobrevivir a una fecha que hoy se siente como una herida. ¿Cómo celebran el Día de las Madres quienes ya no la tienen a su lado? Las flores deben despertarles nostalgia; las promociones y propagandas, convertirse en un ruido cruel en medio del duelo; y cada “feliz día”, en un doloroso recordatorio de su ausencia.

Hay miles de idiomas, pero todos conocen el significado de “mamá”. En esta fecha especial abundan los mensajes que destacan la importancia de mamá, y no es para menos: mamá siempre será mamá. Y aunque suene a cliché, detrás de esa frase existe una explicación profunda que puede explorarse desde la biología hasta la sociología.

El rol de mamá

Muchos se preguntan por qué el Día de la Madre suele tener un impacto emocional y comercial mucho mayor que el Día del Padre. Aunque no existe una única respuesta, diversas realidades sociales ayudan a comprenderlo. En Colombia, por ejemplo, miles de hogares han sido sostenidos principalmente por madres que asumieron solas la crianza, el cuidado y el acompañamiento emocional de sus hijos. Según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Fiscalía General de la Nación, los casos relacionados con abandono familiar y el incumplimiento de obligaciones alimentarias continúan siendo una problemática vigente. Esto no significa que no existan padres amorosos, presentes y fundamentales, porque muchos lo son. Pero sí explica por qué, para tantas personas, mamá termina representando refugio, permanencia y entrega incondicional. Tal vez por eso el Día de las Madres suele sentirse como una celebración profundamente emocional: porque para muchos hijos, mamá fue quien permaneció incluso en los momentos más difíciles. En este orden de ideas, mamá es refugio, presencia, ayuda y calidez. Mamá es hogar y por eso duele tanto cuando una madre se va.

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Podemos asegurar que la ausencia de una madre no se supera; solo se aprende a cargar con ella. Quizá eso es lo que sienten quienes ya no la tienen a su lado: van por el mundo llevando una cicatriz invisible que nadie ve, pero que arde cuando cambia el clima del alma y llegan días como este. No importa si la perdieron recién o ya han pasado los años, esa es una pérdida que permanece estática. Y quizá lo más devastador no es haberla perdido el día que murió, sino seguir perdiéndola después cuando hay una noticia y no pueden llamarla, cuando prueban una comida que sabe a infancia, cuando enferman y descubren que ningún cuidado vuelve a sentirse igual al de su mamá, cuando entienden que ya nadie volverá a preocuparse por ellos de esa manera absoluta y feroz como una madre sabe hacer.

“La biología es lo más pequeño que hace a alguien una madre”, dijo Oprah Winfrey.

Mamá en el arte

En el cine o en la literatura usan la pérdida de una madre como forma de romper personajes y moldearlos para siempre, porque mamá es motor. Aunque sea ficción, la historia de Harry Potter aborda con una sensibilidad increíble cómo la falta de su madre lo empuja a vivir en una alacena debajo de una escalera, discriminado y aterrado. Aun cuando Lily no estaba con él, Harry pensaba en ella. Mamá ya no estaba, pero él seguía aferrándose a la idea de que ella seguía allí en sus logros o fracasos, en sus festejos o caídas. Harry no la conoció y aún así la sentía. El amor de una madre es tan poderoso que puede sobrevivir más allá de la muerte.

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Cuando se pierde a una madre se empieza a vivir con miedo de olvidar su tono de voz, de que el mundo avance demasiado rápido, de reír y sentir culpa por hacerlo. Existe un miedo terrible de aceptar que la vida continúa incluso cuando una parte esencial de ella se ha ido, eso es duelo, el precio que se paga por la oportunidad de tener a una buena mamá. Tal vez hoy, mientras todos festejan, ellos sienten rabia porque otros todavía pueden abrazar a sus madres y ellos no. Porque hay personas que desperdician llamadas que ellos darían cualquier cosa por recuperar. Porque la muerte, el destino, Dios o la vida escogieron llevársela justamente a ella. Y sí, tienen derecho a sentirlo. El duelo no vuelve nobles a las personas; las vuelve humanas.

En la película Interestelar, Cooper le dice a su hija: “El amor es lo único que somos capaces de percibir que trasciende las dimensiones del tiempo y el espacio”. Quizá por eso duele tanto. Porque el amor hacia una madre no termina cuando termina la vida. Sigue buscando dónde quedarse. Sigue despertándose temprano para escribirle mensajes que ya no tendrán respuesta. Sigue mirando al cielo en momentos difíciles, como si alguna parte de ellos todavía creyera que ella puede escucharlos. Y quizá sí.

Lo duro de la ausencia de una madre

A esas personas que hoy no tienen a mamá solo queda decirles: “no olvides que tú eres evidencia de que ella existió. Cada cosa buena que sembró sigue respirando en ti”. Y aunque hoy parezca insoportable mirar atrás para muchos, qué privilegio tan doloroso debe ser haber amado a alguien de esa manera, para recordarlo incluso tras su muerte. Hay personas que pasan la vida entera sin conocer un amor tan profundo como el de una madre. Hay personas que desearon la calidez de mamá, pero cuando sí lo tienes lo entiendes: mamá es seguridad y cuidado. Y aunque hoy muchos tengan el corazón lleno de ausencia hay que desear que nunca olviden que la muerte pudo llevarse su voz, sus manos y su presencia, pero jamás podrá llevarse el hecho de que tuvieron una madre que los amó con todo lo que era.

En todos los idiomas del mundo, “mamá” sigue significando hogar. Sin importar el idioma, siempre hay una palabra que suena parecida al hogar. “Mamá”, “mother”, “maman”, “madre”, “okaasan”, “umma”, “máthair”. Cambian las letras, los acentos y las culturas, pero el significado permanece intacto.

Desde las canciones de cuna en América Latina hasta las antiguas tradiciones orientales donde la figura materna es símbolo de respeto y origen, la humanidad entera parece coincidir en que nadie olvida la forma en que una madre lo hizo sentir amado.

En este Día de las Madres, el deseo es que quienes aún tienen la dicha de abrazarla puedan hacerlo con amor y gratitud. Y para quienes hoy atraviesan esta fecha con una silla vacía en el corazón, que encuentren fortaleza en los recuerdos, consuelo en lo vivido y paz en la certeza de que el amor de una madre no desaparece; simplemente aprende a existir de otra manera. Feliz Día de las Madres para todas aquellas mujeres que hicieron del amor un hogar y para quienes siguen amándolas incluso después de su ausencia.