Colombia enfrenta una creciente amenaza de apagón por múltiples factores estructurales
El sistema eléctrico colombiano, que ha mantenido más de 30 años sin interrupciones significativas, ahora se encuentra bajo una presión sin precedentes. Según advertencias de gremios y expertos técnicos, el país podría enfrentar escenarios de racionamiento en los próximos años si no se toman decisiones urgentes. La presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, señaló que la estabilidad histórica está en riesgo debido a cambios en las condiciones que sostuvieron el sistema tras el apagón de 1992.
Déficit energético y presión sobre la generación
Uno de los principales problemas identificados es la reducción del margen entre la oferta de energía firme y la demanda. Datos del sector indican que el sistema ya presenta un déficit cercano al -2%, con proyecciones de alcanzar el -3,5% en el futuro cercano. Este "colchón de seguridad negativo" se agrava ante la posibilidad de fenómenos climáticos como El Niño, que reducirían la disponibilidad hídrica para generación en un país altamente dependiente de fuentes hidroeléctricas.
Además, la entrada de nuevos proyectos de generación ha sido insuficiente. Entre 2021 y 2024, solo se incorporó el 21% de la capacidad esperada, y para 2026 la cifra es de apenas el 0,6%. Este desfase entre el crecimiento de la demanda y la expansión de la oferta debilita la capacidad del sistema para responder a picos de consumo o contingencias.
Problemas en transmisión y limitaciones operativas
La infraestructura de transmisión, encargada de transportar la energía a los centros de consumo, también enfrenta graves dificultades. Las redes presentan niveles de congestión que limitan el flujo eficiente, con retrasos en proyectos que alcanzan hasta 13 años a nivel nacional y 11 años en el ámbito regional. Gutiérrez afirmó que "las autopistas por donde viaja la energía están colapsadas", lo que impide la integración de nuevas fuentes de generación al sistema.
La situación del gas natural, clave como respaldo en momentos de baja generación hídrica, añade más presión. El sector reporta una caída en las reservas y un aumento en la dependencia de importaciones, con probabilidades de déficit que podrían alcanzar el 53% en 2026 y el 70% en 2027, incrementando el riesgo de restricciones en el suministro.
Crisis financiera y pérdida de confianza en el sector
El componente financiero es otro factor crítico que afecta la estabilidad del sistema energético. Las empresas enfrentan presiones por $9,2 billones, derivadas del no pago de subsidios, deudas oficiales y problemas de liquidez. Este contexto compromete la capacidad de operación e inversión, poniendo en riesgo la sostenibilidad del servicio.
Gutiérrez enfatizó que la inversión, que ha sido un pilar fundamental con cerca de $140 billones invertidos en las últimas tres décadas, depende de la confianza. Cambios regulatorios, impuestos sobre utilidades pasadas y modificaciones contractuales podrían desincentivar el flujo de capital hacia el sector, agravando la situación.
Desde el gremio Andesco, su presidente Camilo Sánchez advirtió que "Colombia no se ha apagado gracias al esfuerzo sin precedentes de las empresas", pero señaló que la demanda ya supera la oferta, requiriendo decisiones inmediatas. El sector ha solicitado un plan de choque financiero para restablecer el flujo de recursos y evitar un deterioro mayor.
Impacto económico y llamado a la acción
Un eventual racionamiento o apagón tendría efectos devastadores sobre la economía colombiana. Estudios citados por el sector estiman que podría costarle al país hasta 1,5 puntos del PIB, en un contexto de crecimiento anual cercano al 2,5% o 3%. Gutiérrez señaló que "la energía es el oxígeno de la economía", y advirtió sobre impactos en el empleo, la industria y el crecimiento.
Las advertencias coinciden en que el sistema aún está operando, pero con márgenes cada vez más reducidos. "El mensaje es claro, pero todavía estamos a tiempo", afirmó Gutiérrez, insistiendo en la necesidad de tomar decisiones urgentes para fortalecer la seguridad energética y evitar un colapso que afecte a millones de colombianos.



