Espolones costosos en Sabanilla y Salgar: ¿Solución o estorbo contra el mar?
Espolones en Sabanilla y Salgar: ¿Funcionan contra el mar?

Espolones costosos en Sabanilla y Salgar: ¿Solución o estorbo contra el mar?

Como columnista, no soy ingeniero ni arquitecto, pero empleo el sentido común para abordar temas diversos, incluyendo el actual sobre los espolones construidos en las playas de Sabanilla y Salgar. Estas estructuras fueron diseñadas con la finalidad de impedir que el mar erosionara las playas, protegiendo quioscos y casetas de empresarios locales que no cuentan con recursos para reconstruir cada pocos años. Sin embargo, el fuerte invierno de febrero demostró que el mar se tragó la playa del Country, poniendo en duda la eficacia de estas obras.

Diseño cuestionable y observaciones prácticas

Al analizar videos filmados con drones o imágenes de Google con fechas consecutivas, se evidencia que los espolones en la playa del Country carecen de condiciones para frenar la fuerza del mar. En cambio, actúan como un estorbo que divide absurdamente la playa. Los espolones están construidos perpendiculares a la orilla, aunque la corriente y las olas suelen ir ligeramente hacia la izquierda, y en ocasiones llegan perpendiculares. Esta distancia entre espolones no funciona eficientemente para ninguna de estas condiciones.

Más complicado aún es entender que, en el caso de las playas del Country, los espolones tienen extensiones de 175 metros, pero en algunos, 110 metros están en tierra firme y solo 65 metros dentro del mar. Esto limita su capacidad para contener la furia del mar de leva, con consecuencias nefastas como la erosión acelerada.

Propuestas basadas en sentido común y ejemplos exitosos

Mi humilde opinión sugiere que estos espolones funcionarían mejor si hubiesen sido construidos desde la orilla, en diagonal entrando al mar hacia la izquierda, o incluso en forma de T, como los de Bocagrande en Cartagena y los de Coveñas. Estas estructuras han demostrado mayor eficacia en otras playas.

Una solución práctica podría ser utilizar las rocas que hoy están muy distantes de la orilla para prolongar los espolones unos 80 metros mar adentro y hacia la izquierda, o con forma de T. Esto no solo aguantaría mejor la fuerza de las olas y crearía playa, sino que ahorraría el valor de la piedra y su transporte, abaratando la construcción y convirtiendo tramos inservibles en útiles.

Obviamente, puedo estar equivocado al sugerir esto solo con sentido común y observaciones de lo que funciona en otras playas. Pero dejo esta inquietud para reflexión y posible mejora en futuros proyectos costeros.