Constructoras colombianas observan nuevo escenario venezolano con interés cauteloso
El cambio político registrado en Venezuela tras la captura y judicialización de Nicolás Maduro en Estados Unidos ha generado movimientos significativos en el sector privado regional, particularmente entre empresas constructoras y de materiales de construcción con historial de operaciones en el país.
Según confirmaron a Portafolio, varias compañías mantienen un seguimiento activo del nuevo contexto y evalúan escenarios para retomar o ampliar su presencia en territorio venezolano. El interés se concentra específicamente en la eventual reactivación de proyectos de infraestructura, vivienda e industria, aunque condicionado a factores críticos como estabilidad jurídica, continuidad comercial y definición de reglas claras para la inversión extranjera.
Mercado conocido que regresa al radar empresarial
Para numerosas empresas del sector constructor, Venezuela representa un territorio familiar que durante años fue uno de los principales destinos de inversión y exportación de materiales y soluciones constructivas desde Colombia. Metecno Colombia, especializada en sistemas de cubiertas y fachadas, mantiene ese antecedente como referencia fundamental para su análisis actual.
Juanita Báez, directora general de Metecno Colombia, reveló que el mercado venezolano llegó a representar aproximadamente el 25% de las ventas totales de la compañía en su etapa de mayor actividad. "Es un mercado que conocemos profundamente y que durante años fue uno de los más estratégicos para nuestra operación", afirmó la ejecutiva.
Aunque la presencia de Metecno no desapareció completamente, sí se redujo a niveles mínimos en los últimos años debido a restricciones comerciales y cambios abruptos en las condiciones operativas. La empresa reconoce que el interés nunca se ha cerrado del todo y mantiene una actitud de observación activa ante los desarrollos recientes.
Enfoque compartido por múltiples actores del sector
Esta postura de monitoreo cuidadoso se repite en otras compañías del sector constructor. Exiplast, fabricante de soluciones para techos y fachadas, confirmó que mantiene conversaciones constantes con su aliado local en Venezuela y que el país sigue siendo parte integral de su estrategia regional.
Enrique Ortiz, CEO de Exiplast, sostuvo que la empresa conserva tanto clientes como oportunidades identificadas en el mercado venezolano. "Ya estuvimos allí operando activamente y no dudaríamos en regresar si las condiciones comerciales y jurídicas son las adecuadas", afirmó el directivo.
En ambos casos, el interés se sustenta en una lectura estructural del sector de la construcción. Las empresas coinciden en que esta actividad responde a necesidades permanentes y fundamentales, más allá de coyunturas políticas específicas. "El sector de la construcción constituye una necesidad estructural para cualquier país en desarrollo", señaló Báez al explicar uno de los principales aprendizajes que dejó la experiencia venezolana anterior.
Lecciones del pasado y condiciones indispensables para el retorno
La salida o reducción drástica de operaciones en Venezuela dejó aprendizajes valiosos que hoy pesan considerablemente en la toma de decisiones empresariales. Uno de los puntos centrales identificados es la previsibilidad operativa y comercial.
Las empresas recuerdan episodios específicos en los que pedidos confirmados no pudieron despacharse debido a cierres fronterizos imprevistos o cambios repentinos en las condiciones de pago establecidas. Para Metecno, la clave fundamental reside en la estabilidad de las reglas del comercio bilateral.
Báez subrayó enfáticamente que "para que cualquier operación sea viable y sostenible se requiere estabilidad en las reglas del comercio internacional, previsibilidad razonable y condiciones que permitan relaciones comerciales permanentes". La experiencia previa demostró claramente que la falta de continuidad afectó directamente la planificación financiera y operativa de las compañías.
Exiplast coincide plenamente en ese diagnóstico y agrega la importancia crítica de contar con aliados locales confiables. Ortiz afirmó categóricamente que "tener aliados locales sólidos y confiables constituye la base fundamental para el desarrollo de un negocio seguro", especialmente en contextos donde persisten riesgos políticos y económicos significativos.
La empresa considera que un esquema de cooperación estratégica con socios venezolanos permitiría distribuir riesgos adecuadamente y facilitar la ejecución eficiente de proyectos. Las garantías económicas aparecen como otro factor determinante en la ecuación.
Ortiz advirtió claramente que, sin mecanismos transparentes de protección de cartera y sistemas de pagos confiables, el interés empresarial difícilmente se traducirá en inversión efectiva y sostenible. "Particularmente se tienen que asegurar las garantías económicas básicas, nadie querrá arriesgar su cartera dados los antecedentes documentados", señaló el ejecutivo.
Grupo Argos y el antecedente histórico de las expropiaciones
El renovado interés por Venezuela también alcanza a los grandes grupos de infraestructura regionales. Grupo Argos, el holding más importante del sector en Colombia, confirmó oficialmente que evalúa su posible regreso al país a través de su filial Cementos Argos, en un proceso que está directamente ligado al nuevo contexto político.
La historia de Cementos Argos en Venezuela comenzó a finales de la década de 1990, cuando ingresó al mercado mediante una subasta internacional y adquirió la Corporación Cemento Andino, con una planta ubicada en el estado Trujillo. La inversión total, cercana a los 350 millones de dólares, permitió desarrollar una capacidad de producción de aproximadamente 750.000 toneladas de cemento anuales.
Ese proceso promisorio se interrumpió abruptamente en 2006, cuando la planta fue expropiada durante el gobierno de Hugo Chávez, sin compensación alguna para la empresa colombiana. Desde entonces, el caso se convirtió en uno de los referentes más claros de los riesgos asociados a la inversión extranjera en el país.
Jorge Mario Velásquez, presidente de Grupo Argos, recordó recientemente que confía en que cualquier proceso de normalización incluya necesariamente a los inversionistas que fueron afectados por expropiaciones anteriores. En una entrevista con Bloomberg, señaló que este nuevo escenario abre posibilidades concretas para reclamar activos y participar activamente en la reconstrucción de un país con necesidades masivas de infraestructura.
No obstante, el propio grupo reconoce abiertamente que el camino hacia un eventual retorno no está completamente despejado. Persisten desafíos significativos en materia de seguridad operativa, estabilidad jurídica duradera y marco regulatorio transparente.
Interés condicionado y expectativas a corto plazo
El caso de Argos refuerza una lectura compartida ampliamente por el sector constructor: el interés existe genuinamente, pero está estrictamente condicionado a factores externos. Las empresas consultadas coinciden unánimemente en que la decisión estratégica de volver a Venezuela no depende exclusivamente de oportunidades de mercado, sino fundamentalmente de la capacidad del país para ofrecer reglas claras y sostenidas en el tiempo.
En el corto plazo, las compañías afirman mantenerse a la expectativa de la activación de proyectos concretos y verificables. Metecno, por ejemplo, considera que la decisión de participar ya está tomada a nivel estratégico, aunque a la espera de que se consoliden oportunidades específicas.
"Estamos completamente preparados para reaccionar ágilmente en el momento preciso en que se consoliden las oportunidades comerciales reales", afirmó Báez, al señalar que el proceso completo podría tomar varios meses de evaluación continua.
Exiplast, por su parte, identifica frentes específicos de crecimiento potencial, incluyendo la recuperación de infraestructura industrial, proyectos vinculados a oil & gas, desarrollo agroindustrial, comercio minorista y retail. La empresa advierte claramente que atender todas estas áreas simultáneamente implicaría un reto significativo, por lo que evalúa cuidadosamente esquemas de inversión conjunta con aliados locales confiables.
El sector constructor colombiano mantiene así una posición de interés cauteloso pero genuino, observando atentamente la evolución del escenario venezolano mientras evalúa las condiciones necesarias para un retorno que beneficie tanto a las empresas como al desarrollo infraestructural del país vecino.