Informe de la FAO revela cifra alarmante sobre la formalización de tierras a nivel mundial
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha publicado un informe que arroja datos preocupantes sobre el estado de la tenencia de la tierra en el planeta. Según el documento, solo el 35% de la tierra a nivel mundial está formalizada, lo que significa que la gran mayoría de los terrenos carecen de derechos de propiedad claros y registrados legalmente.
Impacto en la agricultura y la seguridad alimentaria
Esta baja tasa de formalización tiene consecuencias directas en la agricultura y la seguridad alimentaria global. La falta de derechos formales sobre la tierra genera inestabilidad para los agricultores, quienes a menudo enfrentan dificultades para acceder a créditos, invertir en mejoras tecnológicas o planificar cultivos a largo plazo. Sin títulos claros, muchos productores rurales operan en la informalidad, lo que limita su capacidad para contribuir de manera sostenible a la cadena alimentaria.
El informe destaca que esta situación es particularmente crítica en regiones en desarrollo, donde la agricultura es un pilar económico fundamental. La informalidad en la tenencia de la tierra puede llevar a conflictos por el uso del suelo, degradación ambiental y una menor productividad agrícola, amenazando así la disponibilidad de alimentos a nivel local y global.
Recomendaciones y perspectivas futuras
La FAO urge a los gobiernos y organismos internacionales a implementar políticas que promuevan la formalización de la tierra. Entre las medidas sugeridas se incluyen:
- Simplificar los procesos de registro y titulación de tierras.
- Fortalecer los sistemas de catastro y cartografía rural.
- Promover la participación comunitaria en la gestión de la tierra.
- Invertir en tecnologías que faciliten el monitoreo y la transparencia en la tenencia.
Avanzar en la formalización no solo mejoraría la seguridad jurídica para millones de personas, sino que también podría impulsar la inversión en el sector agrícola, contribuyendo a una mayor resiliencia frente a crisis alimentarias y climáticas. El informe concluye que abordar este desafío es esencial para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la erradicación del hambre y la promoción de la agricultura sostenible.



