Un legado empresarial que transformó la nutrición en Colombia
En un episodio revelador del pódcast Confesiones Empresariales de Portafolio, Jaime Liévano, fundador de Agropecuaria Aliar-La Fazenda, anunció formalmente su retiro de la presidencia del grupo empresarial que lideró durante más de cuatro décadas. A sus 80 años, el visionario empresario asegura que este cambio representa no un final, sino la continuidad de un propósito superior: mejorar la nutrición humana en Colombia a través de la producción sostenible de proteína animal.
El relevo generacional y la permanencia como asesor
"Cumplo los 80 años, necesitamos a una persona nueva", afirmó Liévano durante la conversación, marcando un punto de inflexión en su trayectoria. El relevo en la presidencia estará a cargo de Mario Restrepo, a quien describió como el ejecutivo idóneo para tomar las riendas del ambicioso proyecto agroindustrial. "Es más importante no lo que se hizo, sino lo que va a acontecer", reflexionó el empresario sobre esta transición.
Liévano permanecerá vinculado al grupo como asesor estratégico, pero bajo un acuerdo muy específico: "solo para responder lo que él me pregunte". Este mecanismo busca evitar interferencias en la nueva etapa directiva mientras mantiene disponible su vasta experiencia acumulada durante décadas de trabajo en el sector agropecuario colombiano.
Los orígenes: de Avidesa a la revolución avícola
La trayectoria empresarial de Liévano comenzó en circunstancias particulares. Tras superar un diagnóstico de cáncer que lo llevó a replantear su rumbo profesional, aceptó el reto de dirigir Avidesa, una distribuidora de concentrados que sacrificaba 1.000 pollos diarios y enfrentaba serias dificultades financieras. Con la compra inicial de un 5% de participación accionaria, inició su vinculación con el negocio avícola que transformaría radicalmente.
Al mes de asumir el control, implementó cambios disruptivos:
- Rompíó con los comercializadores que fijaban precios unilateralmente
- Desmontó el sistema de distribución de purina que consideraba ineficiente
- Abrió nuevos mercados en Bogotá
- Modificó fundamentalmente la comercialización del pollo en Colombia
En ese momento histórico, el consumo per cápita de pollo era de apenas 7 kilogramos anuales. La estrategia innovadora de Liévano consistió en despostar y segmentar el producto para ampliar la demanda. Esta visión transformadora elevó el consumo a 17 kilos inicialmente y hoy alcanza los 38 kilos por habitante, multiplicando por más de cinco veces el acceso a esta proteína fundamental.
La búsqueda de autosuficiencia alimentaria
El crecimiento empresarial no estuvo exento de tensiones. Tras consolidar la compañía como líder del mercado, Liévano fue apartado del control por diferencias estratégicas con sus socios, especialmente en torno a su visión de producir maíz y soya en Colombia para reducir la dependencia de importaciones. "Es imposible que Colombia tenga seguridad alimentaria si tiene que importar los granos", afirmó con convicción, señalando que hasta el 30% del costo del pollo, huevo y cerdo corresponde al transporte de insumos importados.
Esta búsqueda de autosuficiencia lo llevó a la altillanura colombiana, una región que muchos consideraban inviable para la agricultura. Inspirado en el desarrollo del cerrado brasileño, impulsó ensayos agrícolas pioneros que demostraron el potencial productivo de estas tierras. El proyecto comenzó en una finca prestada y, tras su salida de la anterior compañía, Liévano vendió sus acciones y destinó todos los recursos a adquirir tierras en la región.
El nacimiento de Aliar-La Fazenda
El cumpleaños número 60 de Liévano se convirtió en punto de inflexión para la creación de Aliar-La Fazenda. Organizó la celebración en medio de un cultivo de maíz y soya en el llano, pese a la ausencia de infraestructura vial adecuada. "Necesito que el cumpleaños sea allá", insistió entonces. A esta reunión asistieron cerca de 60 personas, incluyendo empresarios que luego se convertirían en socios del proyecto visionario.
El grupo inicial integró empresarios santandereanos y antioqueños bajo un protocolo societario innovador que estableció:
- Reglas de gobernanza claras y transparentes
- Un reparto accionario equilibrado 50%-50%
- Mecanismos de control cruzado entre presidencia ejecutiva y junta directiva
"Lo que aquí es más importante es el propósito y no la lucha por quién se va a quedar con la empresa", señaló Liévano, estableciendo desde el inicio una filosofía empresarial basada en objetivos compartidos más que en disputas de poder.
Integración vertical y expansión productiva
El desarrollo posterior de Aliar-La Fazenda incluyó una ambiciosa integración vertical del negocio. En la altillanura se construyeron:
- Plantas de concentrados para alimentación animal
- Instalaciones para tratamiento de soya
- Centros de sacrificio animal
- Plantas de extracción de aceite
"Todo queda allá", afirmó Liévano sobre esta estrategia de localización integral. Con el tiempo, el proyecto sumó producción porcícola y ahora incursiona en ganadería bovina, aprovechando suelos aptos para pastos que complementan el modelo productivo.
Los resultados en términos de consumo son elocuentes: el cerdo pasó de 3,5 kilos per cápita a 18 kilos en la actualidad, mientras que el paquete total de carnes consumidas por los colombianos aumentó de 54 kilos a aproximadamente 78 kilos anuales. "Los colombianos se están nutriendo mucho mejor con proteína", aseguró con satisfacción el empresario.
Un propósito que trasciende el negocio
Para Liévano, el propósito empresarial siempre ha trascendido el negocio específico de cada proteína. "Jamás dirán que nosotros decimos 'no coma pollo, coma cerdo'", enfatizó. El objetivo fundamental ha sido ampliar el acceso a la proteína animal como base de la nutrición humana, convencido de que "entre más proteína, mejor desarrollo del cerebro de los niños".
El proyecto en la altillanura también ha involucrado alianzas estratégicas con comunidades indígenas y pequeños productores. "Somos socios, ellos tienen la tierra y nosotros tenemos la manera de producirla", explicó sobre este modelo colaborativo. Aseguró que el enfoque busca ser económicamente rentable, ecológicamente sostenible y socialmente equitativo, destacando que "no tumbamos un árbol, no contaminamos ninguna fuente de agua".
La nueva etapa: pensar en el futuro
Sobre su retiro voluntario y concertado, Liévano comentó: "Ya creo que hay personas que lo pueden hacer mejor que yo". Frente a la posibilidad de integrar la junta directiva, admitió cierta inquietud tras décadas en la gestión ejecutiva directa.
En su nueva etapa, ha abierto una oficina independiente donde "me dedico a pensar en el futuro". Bajo el acuerdo con el nuevo presidente, solo intervendrá si es convocado específicamente: "Si él no me llama, yo no lo llamo", afirmó, respetando así la autonomía de la nueva dirección.
Al cierre de esta etapa, Liévano dejó un mensaje para los empresarios jóvenes: "Crean, pero estudien". Según su experiencia, el riesgo disminuye a medida que aumenta el conocimiento, y es fundamental "aprender a equivocarse" como parte del proceso de crecimiento empresarial.
El legado de Jaime Liévano en la agroindustria colombiana queda marcado no solo por cifras de producción y consumo, sino por una visión integral que combina innovación productiva, sostenibilidad ambiental y compromiso con la nutrición humana, estableciendo un modelo que continuará desarrollándose bajo nuevas generaciones de liderazgo empresarial.