FAO alerta: desigualdad reduce productividad de agricultoras en un 24%
Desigualdad reduce productividad agrícola femenina en 24%

FAO advierte sobre impacto de la desigualdad en productividad agrícola femenina

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha emitido una alerta contundente: las desigualdades estructurales que enfrentan las mujeres en el sector agrícola reducen su productividad en un preocupante 24%. Este dato surge en el marco del Año Internacional de la Mujer Agricultora, que busca visibilizar las contribuciones esenciales de las mujeres en los sistemas agroalimentarios globales.

Contribuciones invisibilizadas y trabajo no remunerado

Mariola Acosta, coordinadora estratégica de la FAO para el Año Internacional de la Mujer Agricultora, enfatiza que "los sistemas agroalimentarios no funcionarían sin las mujeres". Las agricultoras participan activamente en toda la cadena de valor: desde el cultivo y la gestión ganadera hasta el procesamiento, conservación de alimentos y distribución en mercados locales.

Además de estas labores productivas, las mujeres sustentan las economías rurales mediante trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, cuyo valor anual se estima en billones de dólares. Acosta destaca que muchas agricultoras también ejercen como líderes comunitarias, organizando cooperativas y contribuyendo a la gobernanza local, la seguridad alimentaria y la nutrición.

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Barreras estructurales que limitan el potencial femenino

A pesar de representar aproximadamente el 40% de la fuerza laboral agrícola mundial, las mujeres enfrentan condiciones significativamente más precarias que sus contrapartes masculinas:

  • Trabajan más horas con cargas físicas más pesadas
  • Controlan menos tierras, servicios, finanzas y tecnología
  • Gestionan explotaciones agrícolas generalmente más pequeñas
  • Reciben salarios inferiores: ganan 78 centavos por cada dólar que ingresan los hombres
  • Tienen mayor probabilidad de empleo informal, a tiempo parcial y con menor protección social

La experta de la FAO explica que esta brecha de productividad del 24% no refleja falta de capacidad, sino el acceso desigual a recursos esenciales y normas sociales restrictivas que limitan sus oportunidades.

Discriminación sistémica en el acceso a recursos

En la práctica, estas desigualdades se manifiestan de múltiples formas:

  1. Discriminación en la herencia de tierras y propiedades agrícolas
  2. Acceso restringido a créditos, semillas de calidad, fertilizantes y tecnología moderna
  3. Limitaciones en educación y capacitación especializada
  4. Barreras para participar en organizaciones de productores y cooperativas
  5. Menor poder de negociación en mercados y toma de decisiones

Estas limitaciones reducen significativamente los ingresos de las agricultoras, disminuyen su capacidad de inversión y restringen su participación en procesos decisorios que afectan sus medios de vida.

Llamado al empoderamiento como inversión de futuro

El Año Internacional de la Mujer Agricultora representa una oportunidad histórica para reconocer las contribuciones esenciales de las mujeres en los sistemas agroalimentarios y acelerar el progreso hacia la igualdad de género. La FAO insta a gobiernos, organizaciones internacionales y sociedad civil a priorizar el empoderamiento de las agricultoras como una inversión estratégica para el futuro de la seguridad alimentaria global.

Acosta concluye que abordar estas desigualdades estructurales no solo es una cuestión de justicia social, sino también una necesidad económica para maximizar el potencial productivo del sector agrícola y garantizar sistemas alimentarios más resilientes y sostenibles.

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