La curuba: la fruta andina versátil que conquista Colombia con su sabor y beneficios
Curuba: la fruta andina con múltiples beneficios y usos

La curuba: una joya frutal de los Andes con sabor y tradición

La curuba es una de las frutas más apreciadas en la región andina, ocupando un lugar destacado en la cocina y la cultura local. Aunque el maracuyá es más conocido a nivel global, esta fruta, llamada tumbo en Perú y Bolivia, se caracteriza por su sabor suave, agridulce y ligeramente ácido, acompañado de un aroma perfumado que la hace ideal para bebidas y preparaciones tradicionales.

Características y variedades de la curuba

Esta fruta se reconoce fácilmente por su forma alargada, similar a un plátano. Al madurar, adquiere un color amarillo intenso y está cubierta por una cáscara gruesa, blanda y aterciopelada. En su interior, guarda una pulpa jugosa con semillas rodeadas de un líquido aromático, recordando al maracuyá, lo que la convierte en un ingrediente frecuente en jugos, postres y otras recetas.

La curuba proviene de plantas trepadoras del género Passiflora, la misma familia de la maracuyá y la granadilla. Estas enredaderas tienen hojas con tres lóbulos y flores llamativas en tonos rojos a violetas. Existen varias especies de curuba, diferenciadas por tamaño, color y sabor:

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  • Curuba de Castilla (Passiflora tripartita var. mollissima): la variedad más cultivada y comercializada, con forma oblonga y cáscara amarilla suave.
  • Curuba india o taxo amarillo (Passiflora tarminiana): frutos más largos y de color naranja-amarillo intenso.
  • Curuba de monte o taxo de indio (Passiflora mixta): frutos más pequeños y dulces, usados con fines medicinales.
  • Curuba antioqueña (Passiflora antioquensis): especie endémica de Colombia, con cáscara lisa y sabor dulce similar a la granadilla.
  • Curuba roja o curuba bogotana (Passiflora cumbalensis): tonalidades intensas, crece silvestre en alturas de 2000 a 3500 metros, con gran potencial aunque poco comercializada.

Cultivo y producción en Colombia

En Colombia, la curuba se cultiva principalmente en las tres cordilleras, con énfasis en la Oriental y la Central. Boyacá es el departamento con mayor área sembrada, seguido por Cundinamarca, Norte de Santander, Cauca, Santander, Antioquia, Huila, Córdoba, Arauca y Valle del Cauca. Este cultivo ha experimentado un crecimiento significativo, registrando un aumento del 56,7% en el volumen de producción entre 2022 y 2023, lo que refleja su creciente importancia económica y agrícola.

Usos y beneficios nutricionales

Según el Jardín Botánico de Bogotá, la curuba tiene diversos usos en la medicina tradicional, donde se ha empleado para aliviar problemas digestivos como úlceras, gastritis y reflujo, actuando como un tónico suave para el sistema digestivo. Nutricionalmente, aporta vitaminas A, C y B5, que cumplen funciones antioxidantes, fortalecen el sistema inmune y contribuyen a la formación de colágeno y neurotransmisores.

Además, gracias a su contenido de vitamina C y provitamina A, la curuba ayuda al cuidado de la piel, la visión y el sistema inmunológico. También aporta calcio y fósforo, minerales esenciales para la salud ósea y dental, y su bajo contenido calórico la hace adecuada para una alimentación equilibrada. En la cocina, es muy versátil: su pulpa se usa en jugos, sorbetes, gelatinas, postres y helados, gracias a su sabor agridulce y refrescante.

Según Asohofrucol, la curuba se emplea en todo el país para elaborar dulces, mermeladas y otras preparaciones, siendo especialmente apreciada en ciudades como Bogotá y Bucaramanga. También se le atribuyen propiedades relajantes, usándose tradicionalmente para reducir tensión, insomnio o migrañas, lo que añade a su valor en la salud y el bienestar.

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