Brasil ajusta su perspectiva económica para 2026 con una leve reducción en el crecimiento
El Ministerio de Hacienda de Brasil ha realizado un ajuste significativo en sus proyecciones macroeconómicas para el presente año, reduciendo el pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) desde el 2,4% estimado en septiembre hasta el 2,3% según el último informe divulgado este viernes.
Esta revisión a la baja, aunque modesta en términos porcentuales, marca un punto de inflexión importante en la trayectoria económica del gigante sudamericano. La expansión proyectada para 2026 se mantiene idéntica a la registrada en 2025, lo que significa que Brasil estaría poniendo fin al ciclo de desaceleración que comenzó en 2024, cuando la economía creció a un robusto 3,4%.
Factores detrás del ajuste en las proyecciones
Las autoridades económicas brasileñas atribuyen esta revisión a una "desaceleración más pronunciada" que se registró entre el segundo y tercer trimestre del año pasado, cuyo impacto se ha extendido hasta las proyecciones para el año en curso. Este fenómeno refleja los desafíos estructurales que enfrenta la economía más grande de América Latina en su camino hacia la recuperación sostenida.
El informe gubernamental destaca que el sector agropecuario será el más afectado por esta desaceleración, con un crecimiento proyectado de apenas 0,5% para 2026, una cifra dramáticamente inferior al 11,3% que se esperaba para 2025. Esta contracción se produce a pesar de que Brasil anticipa producciones récord en cultivos clave como la soja, el café y la caña de azúcar.
Compensación sectorial y perspectivas positivas
La desaceleración del sector agropecuario será compensada por un mejor desempeño en otros sectores de la economía brasileña:
- Industria: Se proyecta un crecimiento del 2,3% para 2026, superando el 1,7% registrado en 2025, impulsado principalmente por el dinamismo del sector minero.
- Servicios: Se espera una expansión del 2,4%, mejorando el 1,7% del año anterior, estimulada por el anticipado inicio de la flexibilización en la política monetaria.
Según el Ministerio de Hacienda, la desaceleración económica experimentada en 2025 fue consecuencia directa de la política monetaria restrictiva implementada para combatir la inflación, que llevó la tasa de interés referencial hasta el 15% anual, su nivel más alto en dos décadas.
Perspectivas inflacionarias favorables
En cuanto a la evolución de los precios, el informe presenta datos alentadores:
- La inflación descendió del 4,8% en 2024 al 4,3% en 2025.
- Se proyecta una nueva reducción para 2026, con una tasa esperada del 3,6%.
- Esta tendencia descendente podría facilitar la flexibilización monetaria que tanto necesita la economía brasileña.
La combinación de estos factores sugiere que, aunque Brasil enfrenta desafíos en el corto plazo, especialmente en su sector agropecuario, existen fundamentos para un crecimiento más equilibrado y sostenible en los próximos años, con una inflación bajo control y sectores industriales y de servicios ganando dinamismo.