Lucas Pinheiro hace historia: primer oro olímpico invernal para Brasil con samba en el podio
Pinheiro gana primer oro invernal para Brasil en Juegos Olímpicos

Un hito histórico para Brasil en los Juegos Olímpicos de Invierno

Lucas Pinheiro escribió una página dorada en la historia del deporte brasileño al conquistar el primer título olímpico invernal para su país en los Juegos de Milán-Cortina d'Ampezzo 2026. El esquiador, de 25 años, se impuso en la disciplina de gigante de esquí alpino disputada en la pista Stelvio de Bormio, Italia, marcando un momento histórico que celebró bailando samba en el podio.

Una victoria contundente sobre el favorito

Pinheiro forjó su triunfo sensacional gracias a una exhibición magistral que lo situó como líder indiscutible tras la primera manga. El brasileño completó ambos recorridos en dos minutos y 25 segundos, superando por 58 centésimas al suizo Marco Odermatt, el gran dominador del esquí alpino mundial que buscaba defender su título olímpico.

"No encuentro las palabras para explicar mis sentimientos", declaró Pinheiro tras la competición, visiblemente emocionado por haber logrado este hito para Brasil. El suizo Loic Meillard completó el podio con la medalla de bronce, mientras que su compatriota Thomas Tummler se quedó en cuarta posición.

Una trayectoria marcada por el cambio de nacionalidad

La historia de Pinheiro es particularmente notable por su trayectoria internacional. Nacido en Oslo hace 25 años, comenzó su carrera compitiendo para Noruega bajo el nombre de Lucas Braathen, logrando seis triunfos en la Copa del Mundo. Sin embargo, en marzo de 2024 anunció su decisión de competir para Brasil, el país de su madre, tras desavenencias con la federación noruega.

El cambio no afectó su rendimiento: apenas mes y medio después de su debut como brasileño, Pinheiro consiguió su primer podio en la Copa del Mundo para su nueva nación deportiva. Esta temporada, se consolidó como segundo en la general de la Copa del Mundo y logró la primera victoria brasileña en la competición de regularidad de esquí alpino el pasado 16 de noviembre.

Una primera manga espectacular

La exhibición de Pinheiro en la primera manga fue simplemente espectacular. Con el dorsal número 1 y una técnica impecable, estableció una ventaja de 95 centésimas sobre Odermatt después del primer descenso. Esta ventaja inicial resultó decisiva para asegurar la medalla de oro, ya que en la segunda manga le bastó con el undécimo mejor tiempo para mantener su liderato.

El brasileño, que ejerció como abanderado de Brasil junto a la competidora de skeleton Nicole Rocha Silveira en estos Juegos, destronó al gran favorito Odermatt, quien llegó a Italia buscando tres oros pero tuvo que conformarse con dos platas y un bronce.

El contexto histórico del triunfo

Este oro representa un momento trascendental para Brasil en los deportes invernales. En un país donde el fútbol es el deporte rey, Pinheiro ha demostrado que Brasil puede competir al más alto nivel incluso en disciplinas no estivales. Su victoria adquiere aún más significado al impedir que Odermatt se convirtiera en el segundo esquiador de la historia en revalidar título en gigante, después del italiano Alberto Tomba.

Pinheiro, entrenado por su padre Björn Frohlich Braathen, no solo hizo historia para Brasil sino que también tomó revancha deportiva con la federación noruega, con la que había tenido diferencias que lo llevaron a retirarse temporalmente del esquí antes de cambiar de nacionalidad.

Próximos desafíos

El histórico campeón brasileño aún tiene oportunidad de ampliar su éxito en estos Juegos Olímpicos, ya que competirá en la prueba de eslalon el próximo lunes en Bormio. Sin la presión de buscar un primer título histórico, Pinheiro podrá disfrutar de la competición y quizás marcar nuevos pasos de danza en el podio.

Mientras tanto, Brasil celebra a su primer campeón olímpico invernal, un atleta que ha derretido la nieve con su talento y ha puesto a su país en el epicentro del deporte invernal mundial. La samba resonó en la gélida Italia, marcando el inicio de una nueva era para el olimpismo brasileño.