La transformación de Javier Reyes antes de entrar al octágono
La escena se repite con una intensidad que nunca disminuye. Antes de cada combate, Javier Reyes experimenta una ansiedad abrumadora que lo invade por completo: necesita ir al baño constantemente, sus manos tiemblan y sus piernas parecen perder firmeza. El propio peleador reconoce que odia profundamente esta sensación previa a la pelea, describiéndola como "horrible".
El ritual de transformación
Cuando los nervios se vuelven incontrolables, comienza el verdadero ritual. Reyes calienta su cuerpo exhaustivamente, llevándolo al límite hasta que el sudor cubre su piel. La clave está en mantenerse en ese umbral preciso, donde los pensamientos intrusivos -"¿Qué tal que me peguen? ¿Qué tal que yo sea lento? ¿Qué tal me pateen por acá?"- comienzan a desvanecerse.
Entonces ocurre la transformación: Javier desaparece y Blair toma el control. "Es como si fuera otra persona", explica el deportista. Se repite constantemente que debe confiar en esta versión de sí mismo: "Ya lo ha hecho muchas veces. Él sí es rápido, él entra a la jaula y destruye todo".
El instinto asesino en el octágono
Dentro del octágono, el instinto competitivo irrumpe con fuerza. Reyes lo siente en el pecho con una claridad absoluta. En ese momento, las amistades quedan suspendidas. "No me gusta saludar al rival antes de las peleas, porque cuando estoy agarrado a la jaula y la suelto, siento que ya entro en modo guerra. Ahí no hay amigos. Me transformo. Blair se apodera de mí y solo me suelta cuando ya se acabó la pelea".
Un camino de 17 años hacia las grandes ligas
Javier Reyes tiene 32 años y es originario de Bogotá. Recién en este 2026, después de casi dos décadas dedicadas a las artes marciales mixtas (MMA), ha alcanzado el máximo escenario de su deporte: la UFC, considerada las "grandes ligas" de la MMA mundial. Se une así a un selecto grupo de colombianos como Fredy Serrano o Álex "Rolo" Torres que han logrado llegar a esta prestigiosa organización.
Su camino comenzó años atrás con los primeros puños que dio en el colegio, inspirado por el anime Dragon Ball Z y sus personajes como Gokú. Ahora se prepara para su debut oficial en la UFC. Su pesaje oficial será hoy, pero su primera pelea en la máxima escena ocurrirá este sábado en Ciudad de México, con transmisión exclusiva de Paramount+ desde las 5:00 p.m. (hora colombiana) para toda Latinoamérica.
La victoria que cambió todo
Reyes convenció a la UFC de que debían firmarlo después de una tremenda victoria el año pasado en Las Vegas contra el estadounidense Justice Torres, en la categoría de peso pluma. El colombiano ganó por nocaut técnico en un asalto que duró apenas unos minutos, demostrando su capacidad destructiva.
Los momentos bajos que forjaron su mentalidad
Sin embargo, para llegar a la cima donde se estrenará este fin de semana, Blair tuvo que superar momentos particularmente difíciles. El que más recuerda fue una derrota devastadora cuando apenas registraba ocho peleas profesionales (hoy acumula 22).
"Entrené como nunca y perdí como nunca", recuerda con claridad. "En el primer round ya tenía la nariz rota y todo el tabique torcido. La boca la tenía reventada, con el labio colgando. Me dieron la paliza de mi vida, pero seguí peleando". Reyes salió de la jaula esa vez sintiéndose humillado. Para colmo, en la segunda pelea de esa serie volvió a perder.
El punto de inflexión
Sentía una vergüenza profunda y dudaba de su capacidad para el deporte al que había entregado su alma desde niño. Silencioso y retraído, continuó entrenando más por compromiso que por verdadera motivación para la última batalla. Tenía claro que si perdía, no quedaría otro camino que el retiro definitivo.
Pero el destino tenía otros planes: "Me preparé desmotivado, pero mientras se acercaba la fecha me sentía cada vez más fuerte. Gané esa pelea y a partir de ahí se fueron todas mis dudas. Duré ocho años sin perder. Desde entonces, mi mentalidad cambió completamente".
El sueño de todo peleador
"Es el sueño de todo peleador. Es como cuando un niño dice que quiere jugar en el Real Madrid", expresa Reyes sobre su llegada a la UFC. "Según estadísticas, solo el 0.001 % del mundo está contratado por la UFC. Ser parte de ese grupo es un sueño casi imposible".
El bogotano reconoce que pudo haber llegado mucho antes a este punto. Si hubiese querido, hace años se habría mudado a Estados Unidos para entrenar allí y tener mayor exposición. Sin embargo, ese no era el camino que deseaba. Su motivación era llegar desde Colombia, entrenando en su país a pesar de las carencias evidentes.
El desafío de las MMA en Colombia
"Este deporte aún no está lo suficientemente respaldado para que uno pueda dedicarse a ser atleta. En Colombia todo es fútbol", explica con franqueza. "La mayoría de los peleadores trabajan de siete de la mañana a seis de la tarde y luego entrenan una o dos horas, y así no se rinde igual. Ojalá con esta pelea y con la victoria que vamos a dar este sábado, los medios y las grandes empresas digan: 'Vamos a apostarle a un deporte nuevo y apoyemos a los peleadores'".
El legado que comienza a definirse
¿Cuántas veces ha soñado Javier Reyes con esta noche? Con la victoria en un estreno triunfal, con derrotar a su rival, el brasileño Douglas Silva de Andrade, y alzar los brazos junto a Blair en esa jaula sagrada del combate.
"Creo que desde el inicio he soñado con eso. Cada vez que peleo siento que es un paso más, un paso más", reflexiona. "Ya son 17 años en esto y tengo más de 50 peleas contando amateur y profesional. Siento que toda esa experiencia me llevaba a este punto, a poder decir que soy peleador de la UFC".
Blair Reyes sueña con posicionar su disciplina y que su nombre resuene en el mundo de las artes marciales mixtas. Aspira a que, a partir de sus hazañas, los niños que comienzan a soñar con este deporte encuentren inspiración para alcanzar lo que él ha logrado. Ya llegó hasta aquí, ya está a un paso. Su legado comenzará a definirse este sábado, cuando en la Arena México, ante los ojos del mundo, un colombiano se desate en la jaula de la UFC.
