El COI traza línea entre luto y política en Juegos Olímpicos de Invierno
El Comité Olímpico Internacional (COI) estableció este martes un delicado equilibrio entre la neutralidad política y las expresiones personales de duelo al autorizar que el abanderado ucraniano Vladyslav Heraskevych compita en skeleton con un brazalete negro durante los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026.
Esta decisión llega después de que la organización rechazara inicialmente que el deportista utilizara un casco especial con fotografías serigrafiadas de compañeros atletas ucranianos muertos en el conflicto con Rusia, considerando que contradecía las normas sobre propaganda política.
Un compromiso que divide opiniones
"Consideramos que es un buen compromiso", declaró Mark Adams, portavoz del COI, quien explicó que el brazalete negro sin texto permitiría al deportista realizar una "conmemoración individual" mientras se mantiene la prohibición del casco con imágenes explícitas.
La situación ha generado un intenso debate sobre los límites entre el duelo personal y las manifestaciones políticas en eventos deportivos internacionales. Heraskevych expresó su desilusión en redes sociales: "Esta decisión me rompe el corazón. Siento que el COI está traicionando a los deportistas que formaron parte del movimiento olímpico".
Apoyo presidencial y contexto bélico
El presidente ucraniano Volodimir Zelenski respaldó públicamente al deportista, destacando en Telegram que el casco prohibido contenía retratos de atletas como el patinador artístico Dmytro Sharpar y el biatleta Yevhen Malyshev, ambos caídos en combate.
Zelenski enfatizó: "Heraskevych recordó al mundo el precio de nuestra lucha. Esa verdad no puede ser molesta, inapropiada o calificada de 'manifestación política durante un evento deportivo'".
Según cifras del ministro ucraniano de Deportes, Matviy Bidnyi, más de 650 deportistas y entrenadores ucranianos han perdido la vida desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022.
La normativa olímpica en cuestión
El artículo 50 de la Carta Olímpica prohíbe explícitamente toda forma de "propaganda política, religiosa o racial" en los lugares de competición, la Villa Olímpica y las ceremonias de entrega de medallas.
Adams defendió esta postura argumentando que el objetivo es proteger los Juegos Olímpicos "de todos los tipos de interferencias" para que "todos los deportistas puedan concentrarse en su rendimiento".
Sin embargo, el COI reconoció haber mantenido "una reunión informal" con el entorno del deportista ucraniano y afirmó haber "tenido en cuenta desde el principio la situación del deporte ucraniano desde la invasión rusa".
Precedentes y espacios permitidos
En 2021, el COI realizó una amplia consulta a través de su Comisión de Deportistas que estableció que los participantes pueden expresarse libremente en conferencias de prensa, en la zona mixta después de las competencias y en redes sociales.
Esta flexibilidad contrasta con las restricciones aplicadas durante las competencias activas, donde se busca mantener la neutralidad del evento.
El caso de Heraskevych ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los dilemas más antiguos del movimiento olímpico: cómo conciliar el principio de neutralidad política con el reconocimiento de circunstancias humanas excepcionales que afectan directamente a los deportistas.
Mientras el esqueleto ucraniano compite con su brazalete negro en Cortina d'Ampezzo, la discusión sobre los límites de la expresión en el deporte de élite continúa, reflejando tensiones geopolíticas que trascienden las pistas de hielo.