Cómo aumentar su pensión de vejez incluso con salarios bajos durante su vida laboral
Cuando los trabajadores colombianos piensan en su futura pensión de vejez, frecuentemente asumen que el monto final dependerá exclusivamente del nivel salarial que tuvieron durante su vida activa. Sin embargo, la legislación vigente establece mecanismos que permiten incrementar significativamente la mesada pensional sin necesidad de que el ingreso base haya sido elevado, una información especialmente valiosa para quienes han tenido empleos con remuneraciones modestas o periodos de cotización irregulares.
Los dos pilares del cálculo pensional
La clave para comprender este proceso radica en entender que el cálculo de la pensión no se fundamenta únicamente en los ingresos percibidos, sino en dos factores principales: el ingreso base de liquidación (IBL), que representa el promedio de los salarios reportados para cotización, y, de manera crucial, el número total de semanas cotizadas ante el sistema de seguridad social.
Según la Ley 100 de 1993, para acceder a una pensión de vejez es indispensable cumplir con un número mínimo de semanas cotizadas. Para el año 2026, ese umbral está establecido en 1.300 semanas para los hombres y aproximadamente 1.250 semanas para las mujeres, aunque se proyecta una disminución progresiva hasta alcanzar las 1.000 semanas en los próximos años.
La oportunidad de las semanas adicionales
Una vez alcanzado ese mínimo legal, muchos afiliados optan por retirarse inmediatamente. No obstante, aquí se presenta una oportunidad fundamental: continuar cotizando más allá de ese mínimo puede traducirse en una mesada considerablemente mayor al momento de la jubilación, incluso si los salarios percibidos fueron relativamente bajos durante la vida laboral.
En términos técnicos y prácticos, la normativa contempla que cada bloque adicional de semanas cotizadas se convierte en un porcentaje extra sobre el IBL, lo que puede incrementar sustancialmente la pensión final. Por ejemplo:
- Por cada 50 semanas adicionales de aportes, la pensión puede aumentar aproximadamente un 1,5% del IBL.
- Este ajuste se aplica incluso cuando el salario con el que se cotizó fue bajo, porque lo que se remunera es la constancia y la duración del aporte al sistema.
Esta herramienta legal resulta especialmente significativa para trabajadores que, a lo largo de su trayectoria laboral, han experimentado:
- Empleos temporales o de corta duración
- Contratos informales o sin estabilidad
- Fluctuaciones significativas en sus ingresos
- Periodos de desempleo intermitente
Los límites establecidos por la ley
Sin embargo, existen límites claros que deben considerarse: la legislación establece que este incremento por semanas adicionales no puede exceder el 80% del IBL, independientemente de cuántas semanas extra se cotice. Esta restricción busca equilibrar el reconocimiento de la permanencia en el sistema con la sostenibilidad financiera del régimen pensional colombiano.
Recomendaciones prácticas para los trabajadores
Para los trabajadores que aspiran a pensionarse con la mejor mesada posible, las recomendaciones más importantes incluyen:
- Revisar cuidadosamente la historia laboral completa, verificando todas las semanas cotizadas
- Calcular con precisión cuántas semanas faltan para alcanzar tanto el mínimo como objetivos adicionales
- Considerar seriamente la posibilidad de continuar aportando incluso después de haber cumplido los requisitos mínimos legales
- Solicitar asesoría especializada directamente al fondo de pensiones o a Colpensiones, según el régimen de afiliación
Esta asesoría profesional permite entender con exactitud cómo cada semana extra de cotización puede impactar positivamente la mesada pensional final.
Conclusión estratégica
En resumen, aunque el salario base influye en el cálculo de la pensión, no es el único factor ni necesariamente el más determinante para quienes han tenido sueldos bajos a lo largo de su carrera. A través de un mayor número de semanas cotizadas y una planificación estratégica de la etapa previa a la jubilación, es posible aumentar significativamente la mesada pensional dentro del marco legal vigente.
Esta realidad convierte a la constancia en los aportes al sistema de seguridad social en un factor tan relevante como el nivel salarial para asegurar una vejez con ingresos más dignos y estables. La combinación de tiempo de cotización y planificación adecuada puede marcar la diferencia entre una pensión básica y una mesada que realmente cubra las necesidades durante la tercera edad.