Detalles revelados del show de Bad Bunny en el Super Bowl: pago a bailarines e invitados
Secretos del show de Bad Bunny en el Super Bowl revelados

Detalles inéditos del espectáculo de Bad Bunny en el Super Bowl

Tras el impacto generado por el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl protagonizado por Bad Bunny, han comenzado a revelarse nuevos detalles sobre la producción y el detrás de cámaras de uno de los shows más comentados del evento deportivo. Información sobre los artistas involucrados, los ensayos y los invitados ha circulado ampliamente en redes sociales, despertando gran interés entre los seguidores.

El pago a los bailarines disfrazados de árboles

Uno de los datos que más llamó la atención fue el pago recibido por los bailarines que participaron disfrazados de árboles, un elemento visual clave del montaje. De acuerdo con el periodista Darren Rovell, de CLLCT Media, estos artistas ganaron cerca de US$18,7 por hora. La preparación del espectáculo implicó alrededor de 70 horas de trabajo, entre ocho días de ensayos intensivos y la jornada completa del día del partido, lo que se tradujo en un ingreso aproximado de US$1.309 por persona.

La icónica "casita" puertorriqueña

El show también estuvo marcado por la ya icónica "casita", una réplica de una vivienda típica de Puerto Rico que forma parte del universo visual de Bad Bunny y que volvió a ser protagonista durante la presentación. Este elemento se ha convertido en un símbolo reconocible dentro de la estética del artista, reforzando su conexión con sus raíces culturales durante uno de los momentos más importantes de su carrera.

Invitados y colaboraciones especiales

Entre los invitados que acompañaron al cantante durante el evento se encontraban personalidades como Karol G, Cardi B, Pedro Pascal, Jessica Alba, Young Miko y David Grutman. Sin embargo, los únicos artistas que compartieron el micrófono con Bad Bunny durante los minutos del espectáculo fueron Lady Gaga y Ricky Martin, aportando uno de los momentos más comentados de la noche. Esta colaboración generó gran expectativa entre los espectadores y se convirtió en un punto destacado del show.

La producción del espectáculo demostró un nivel de detalle y planificación excepcional, con elementos visuales cuidadosamente diseñados y una selección estratégica de invitados que complementaron perfectamente la energía y el estilo característico de Bad Bunny. El resultado fue un show que no solo entretuvo a millones de espectadores, sino que también generó conversaciones y análisis prolongados en los días posteriores al evento.