La emblemática Colección Gelman regresa temporalmente a México
Desde el 17 de febrero hasta el 17 de mayo, el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México albergará una exposición extraordinaria: 68 obras pertenecientes a la Colección Gelman, considerada una de las más importantes en la historia del arte mexicano. Esta muestra marca el primer regreso de estas piezas a territorio mexicano en casi dos décadas, generando tanto entusiasmo como controversia en el mundo cultural.
Un tesoro artístico con obras maestras
La colección incluye piezas fundamentales de artistas icónicos como Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo, María Izquierdo y José Clemente Orozco, entre otros creadores que definieron el arte moderno mexicano. De las 68 obras que se exhibirán, 27 cuentan con la declaración de Monumento Artístico, lo que subraya su valor patrimonial excepcional.
Orígenes y trayectoria de una colección legendaria
La historia de la Colección Gelman comenzó con Jacques Gelman, migrante ruso, y Natasha Zahalka, joven checoslovaca, quienes se establecieron en México en la década de 1940. La pareja se convirtió en uno de los coleccionistas más influyentes del siglo XX, gracias en parte a la amistad de Jacques con el comediante Cantinflas y su participación en la productora Posa Films durante la época de oro del cine mexicano.
Natasha desarrolló un gusto especial por el talento artístico mexicano, adquiriendo obras incluso antes de que estos artistas alcanzaran reconocimiento internacional. En 1943, el encargo de un retrato a Diego Rivera marcó el inicio de su relación con Frida Kahlo, cuya obra se convirtió en pieza central de la colección con piezas como "Diego en mi pensamiento" y "Autorretrato con monos".
Polémicas y cambios de propiedad
Tras la muerte de Jacques en 1986 y posteriormente de Natasha, la colección quedó bajo la custodia del curador estadounidense Robert R. Littman, designado como albacea. El último deseo de Natasha era que las obras permanecieran en México, pero la realidad ha sido más compleja.
En los años siguientes, surgieron disputas familiares, acusaciones de aprovechamiento y extensas giras internacionales de las obras que generaron críticas. Algunos expertos argumentan que estas exposiciones globales contribuyeron al fenómeno de la "Fridamanía", mientras otros denunciaban el incumplimiento de las leyes mexicanas que protegían estas piezas.
Finalmente, en 2023, la familia Zambrano, propietaria de la empresa Cemex, adquirió la colección a través de la Fundación Vegel, vinculada a Littman, y posteriormente la cedió al Banco Santander.
Un futuro incierto para el patrimonio mexicano
La exposición actual en el Museo de Arte Moderno tiene un carácter temporal, ya que se espera que las obras sean trasladadas en junio a España para la inauguración del centro Faro de Santander en Cantabria. Este hecho ha revivido debates sobre la preservación del patrimonio cultural mexicano.
Según análisis publicados en medios como El País, expertos del gremio artístico identifican problemas institucionales que dificultan la conservación de estas obras en México, incluyendo:
- Falta de recursos económicos adecuados
- Ausencia de voluntad política para retener el patrimonio
- Aplicación laxa de las leyes de protección cultural
- Permisos de salida que exceden los periodos estipulados
A pesar de que una ley de 1972 protege específicamente ciertas obras de la colección y requiere autorización gubernamental para su salida temporal, la realidad muestra que el deseo de Natasha Gelman de mantener estas piezas en su país de origen parece cada vez más difícil de cumplir.
La exposición actual representa una oportunidad única para que el público mexicano vuelva a conectarse con estas obras maestras, pero también plantea preguntas urgentes sobre la capacidad de las instituciones culturales para proteger y conservar el patrimonio artístico nacional frente a intereses internacionales y cambios de propiedad.