La primera dama de Nueva York, Rama Duwaji, navega entre la moda y la política en un escenario de alta visibilidad
Rama Duwaji, esposa del alcalde Zohran Mamdani, ha asumido su papel como anfitriona de facto de la ciudad de Nueva York con elecciones de moda que reflejan un complejo equilibrio entre el apoyo a la industria local y la gestión de las expectativas públicas. En un gesto significativo, durante la Semana de la Moda de Nueva York, Duwaji optó por sentarse en primera fila en el desfile de Diotima, una marca independiente fundada por Rachel Scott, una diseñadora negra, queer y migrante, en lugar de asistir a eventos de marcas consolidadas como Michael Kors o Ralph Lauren.
Un acto de equilibrio entre el simbolismo y la autenticidad
Esta decisión subraya el desafío al que se enfrenta Duwaji: representar los valores del gobierno de su esposo, centrados en la asequibilidad y el cambio social, mientras mantiene su identidad como artista y joven veinteañera de origen sirio-estadounidense. "En las últimas décadas, el papel de la primera dama ha adquirido un perfil cada vez más alto", señaló Katherine Jellison, profesora emérita de Historia de Estados Unidos en la Universidad de Ohio, destacando cómo este escrutinio se ha extendido desde el nivel nacional hasta el municipal.
El escrutinio público se intensificó tras la toma de posesión de Mamdani, cuando Duwaji usó unas botas de diseñador valoradas en 630 dólares, lo que generó una avalancha de críticas en redes sociales. Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, comentó en Instagram: "Quieren que los neoyorquinos entreguen más de la mitad de sus ingresos al gobierno, mientras ella lleva botas de diseñador del valor de su paga semanal". A pesar de que la estilista Gabriella Karefa-Johnson explicó que las botas eran un préstamo de Miista y que otros atuendos fueron alquilados o hechos a medida por diseñadores independientes, la narrativa de gasto excesivo ya se había afianzado.
La moda como herramienta política en la era de las redes sociales
En un contexto donde las imágenes se han convertido en un lenguaje predominante, Duwaji debe gestionar su apariencia en un entorno de exposición sin precedentes. "La cultura política se ha convertido en la cultura de los famosos", afirmó el exalcalde Bill de Blasio, quien comparó la Mansión Gracie con una "pecera gigantesca". Esto se evidencia en cómo cada elección de vestuario de Duwaji es analizada minuciosamente, cargada de significado simbólico.
Para abordar esto, Duwaji ha trabajado con estilistas como Karefa-Johnson, quien publicó un ensayo en Substack detallando las elecciones de moda para la inauguración, enfatizando el apoyo a pequeñas empresas y la sostenibilidad. Sin embargo, como señaló Keena Lipsitz, profesora de Ciencias Políticas del Queens College, "las redes sociales hacen que la indignación se extienda más rápidamente que antes", complicando los esfuerzos por controlar el mensaje.
Impacto económico y cultural de las decisiones de moda
Las elecciones de Duwaji tienen implicaciones reales más allá del debate público. Por ejemplo, Cynthia Merhej, diseñadora de Renaissance Renaissance, reportó un aumento del 33% en seguidores tras vestir a Duwaji, atrayendo atención de medios en Medio Oriente y Norte de África. De manera similar, Irene Albright, fundadora de Albright Fashion Library, notó un incremento en consultas tras alquilar un abrigo vintage de Balenciaga a Duwaji.
No obstante, la tensión persiste, especialmente en eventos como la Gala del Met, donde la frivolidad y los costos asociados a la moda pueden chocar con los valores de asequibilidad promovidos por el gobierno de Mamdani. Como reflexionó Jellison, "si la nueva primera dama de Nueva York quiere presentar una imagen coherente de cómo es el socialismo democrático… bueno, eso es territorio inexplorado".
En resumen, Rama Duwaji encarna un nuevo capítulo en la intersección entre moda y política, donde cada elección de vestuario no solo define su imagen personal, sino que también comunica mensajes sobre inclusión, sostenibilidad y los desafíos económicos de una ciudad diversa y compleja.