En una nueva entrega de su columna Oasis, el escritor y conferencista Gonzalo Gallo invita a los lectores a reflexionar sobre la conexión con lo divino y la importancia de vivir en paz y amor. "Unido a ti, Señor, no estoy dormido, estoy despierto, en paz y enamorado del universo", expresa Gallo, quien desde hace más de 25 años comparte sus pensamientos en El País.
Un mensaje de amor y generosidad
Gallo sostiene que la paz que ansía la encuentra en su interior cuando actúa sin envidia y sofoca el egoísmo. "Elijo ser magnánimo y no imito a los mezquinos que viven criticando y poniendo zancadillas", afirma. El columnista destaca la importancia de valorar lo bueno en uno mismo y en los demás, nutrirse de lo auténtico y dar sin esperar recibir.
La metáfora del árbol generoso
En su escrito, Gallo se compara con un árbol que regala su sombra y sus frutos, sin esperar nada a cambio. "No abrigo ningún tipo de bajeza. Soy tan generoso como el árbol que regala su sombra y sus frutos", escribe. Esta metáfora refuerza su llamado a la generosidad desinteresada.
Vivir para amar y amar para vivir
El autor concluye que su propósito es vivir para amar y amar para vivir, buscando ser cada día más rico en amor y más pobre en apegos. "Sé que en los museos los visitantes hacen fila para apreciar las obras de los grandes maestros. Dios, me ayudas y veo claro que la obra más hermosa la pinto yo mismo. Es una vida bien vivida", reflexiona Gallo, invitando a los lectores a pintar su propia obra maestra: una vida plena.
Con esta columna, Gonzalo Gallo reafirma su estilo característico, combinando espiritualidad, introspección y un mensaje optimista que invita a la acción consciente y al amor universal.



