Trump califica show de Bad Bunny en Super Bowl como 'afrenta' mientras artista promueve unidad latina
Trump critica show de Bad Bunny en Super Bowl como 'afrenta'

La polémica presentación de Bad Bunny en el Super Bowl que desató la ira de Donald Trump

Después de meses de intensa expectativa, donde políticos de derecha y ultraderecha estadounidense utilizaron el evento como caballito de batalla en una supuesta guerra cultural, Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, finalmente realizó su esperada presentación en el Super Bowl LVII. Frente a una audiencia estimada de más de 130 millones de personas en Estados Unidos y cientos de millones adicionales en todo el mundo, el artista puertorriqueño creó una puesta en escena diseñada específicamente para honrar sus raíces caribeñas, celebrar la diversidad cultural y transmitir un mensaje poderoso sobre unidad continental.

La respuesta autoritaria desde la Casa Blanca

La reacción violenta y estigmatizante que siguió a la presentación revela el autoritarismo que caracteriza el discurso político desde la Casa Blanca en la actualidad. Aunque comentaristas conservadores insisten en que sus críticas no tienen base racial ni xenófoba, múltiples voces de la derecha y ultraderecha estadounidense cuestionaron durante meses por qué el espectáculo más importante del año no estaba reservado para un artista nacido en territorio continental estadounidense.

Estos críticos convenientemente olvidaron dos aspectos fundamentales: primero, que en ediciones anteriores del Super Bowl participaron numerosos artistas de diversas nacionalidades sin generar controversia similar; segundo, y más importante, que Puerto Rico es territorio estadounidense y sus habitantes son ciudadanos con plenos derechos constitucionales, aunque frecuentemente tratados como ciudadanos de segunda categoría.

El contexto histórico del maltrato a Puerto Rico

Reconocer a Puerto Rico como parte integral de Estados Unidos implicaría admitir el histórico saqueo, maltrato y menosprecio que ha sufrido la isla durante décadas. Los puertorriqueños participan en elecciones presidenciales pero sus votos no cuentan en el colegio electoral, tampoco envían representantes con voz y voto al Congreso estadounidense. Durante el siglo XX, Estados Unidos implementó programas de esterilización forzada contra mujeres puertorriqueñas, y más recientemente, la respuesta federal al huracán María en 2017 resultó en aproximadamente 3,000 muertes y dejó a la isla con crisis energéticas recurrentes.

Considerando este contexto histórico, además de las políticas migratorias agresivas que han resultado en muertes y deportaciones masivas, era de esperarse que Bad Bunny utilizara su plataforma para expresar resentimiento. Sin embargo, el artista optó por un enfoque completamente diferente.

El mensaje de unidad que Trump rechazó

Bad Bunny decidió mostrar al mundo el goce de la diversidad cultural y la importancia fundamental de bailar juntos. Un mensaje proyectado en el estadio transmitía la idea en términos sencillos pero profundos: "Lo único más poderoso que el odio es el amor". Al concluir su presentación, el artista pidió que Dios bendijera "América" y procedió a nombrar metódicamente todos los países del continente americano, desde las naciones del sur hasta las del norte, incluyendo explícitamente a Estados Unidos. La pelota de fútbol americano, quizás el símbolo más representativo de la identidad estadounidense, mostraba un mensaje claro: "Juntos somos América".

La respuesta estigmatizante de Donald Trump

Para Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, este mensaje de unidad continental resultó "terrible" y "una afrenta directa a la grandeza de Estados Unidos". En declaraciones públicas, Trump argumentó que la presentación "no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia" y se lamentó de que, en su opinión, "nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven en todo Estados Unidos y en el resto del mundo".

Mientras Bad Bunny ofrecía amor y unidad continental, la respuesta desde sectores conservadores fue estigmatización y rechazo. En esta diferencia fundamental de enfoques se revela la esencia del discurso político actual: un sector incapaz de reconocer que Estados Unidos fue construido por inmigrantes y que la verdadera promesa estadounidense yace precisamente en la fuerza de la diferencia cultural.

A juzgar por las reacciones positivas de millones de personas en todo el continente americano, el mensaje de Bad Bunny fue ampliamente comprendido y celebrado. Que la Casa Blanca y sectores políticos influyentes hayan decidido cerrarse al mundo y dejar de escuchar representa su principal problema estratégico y moral en un mundo cada vez más interconectado y diverso.