El público pagaba por ver mucho antes de la invención del cine
La esencia del público como entidad que paga para presenciar acontecimientos, conocer personajes y explorar encrucijadas existía mucho antes de que el cinematógrafo llegara a la escena mundial. Esta dinámica de expectativa, que se experimenta en todos los ámbitos de la vida cotidiana, constituye la principal inspiración para todo tipo de relatos y narrativas a lo largo de la historia.
El poder de controlar la comunicación
La expectativa representa el aspecto más relevante del hecho comunicacional, lo que conlleva un poder inmenso. Quien ejerce control sobre la comunicación, domina también la cultura, la economía y el poder político. Este principio era bien conocido por los reformistas del siglo XVIII, quienes reorganizaron el sistema postal de correos entre España y sus colonias americanas.
En este contexto, Cartagena de Indias emergió como un lugar fundamental para el intercambio económico mundial, funcionando como el principal puerto de conexión trasatlántica. Esta ciudad estratégica comunicaba el interior del virreinato del Nuevo Reino de Granada con las islas caribeñas, la península ibérica y las demás potencias europeas establecidas en la región del Caribe.
Cartagena: centro neurálgico de información imperial
En Cartagena se concentraba, utilizaba, debatía y redistribuía la información del sistema postal hispánico y su poder imperial, cuya base fundamental era la red atlántica de puertos. Siendo escala obligada para flotas y galeones desde los tiempos de la Carrera de las Indias en el siglo XVI, nuestra ciudad se organizó como espacio para la circulación de:
- Mercancías de todo tipo
- Capitales y recursos financierosPersonas de diversos orígenes
- Información de la mayor relevancia
Esta realidad fue tomada en cuenta cuando sobrevinieron las reformas borbónicas del siglo XVIII. Así, en febrero de 1765, llegaron los agentes postales Roque de Aguión y Andrade junto con Manuel de Valbuena para implementar cambios con miras a integrar los territorios en los marcos imperiales.
La organización del sistema postal cartagenero
Eran tiempos de Razón e Ilustración, de manera que entre 1769 y 1772 enviaron al ilustrado José Antonio Pando, en cuya cabeza se organizó el sistema postal en lo que a Cartagena correspondía. En su informe conocido como el "Manuscrito Pando" (1770) se desglosa, describe y analiza el complejo sistema de comunicación imperial, sus rutas y enlaces entre centros, nodos y periferias.
Este sistema comunicacional facilitó extraordinariamente la circulación de personas que producían información sobre lo que vivían y veían, incluyendo:
- Marineros y tripulantes de navíos
- Clérigos y religiosos
- Funcionarios reales y administrativos
- Cronistas e historiadores
- Comerciantes y contrabandistas
- Empresarios de compañías teatrales y espectáculos públicos
- Científicos y maestros ilustrados
La circulación de tecnología y espectáculos
Por esta red de comunicación comenzó a circular tecnología de la información como imprentas, linternas mágicas y vistas de cristal. Para el siglo XIX, llegaron aparatos como el daguerrotipo y todos los juguetes ópticos, hasta cuando finalmente arribó el cinematógrafo en 1898.
También llegaron gabinetes de curiosidades, libros, periódicos y manuales de diversa índole. La gente literalmente "pagó para ver" en 1775 cuando apareció el teatro de comedias El Coliseo, en la calle del mismo nombre, donde 122 años después se proyectarían las primeras películas en Cartagena, marcando así la continuidad histórica entre los espectáculos públicos del siglo XVIII y el cine moderno.



