La relación entre política y literatura atraviesa nuestra historia desde la Colonia, cuando la épica legitimaba a los conquistadores como élite heroica digna de autoridad. En el siglo XIX, las novelas fundacionales, como “María” de Jorge Isaacs, se entrelazaron con el proyecto de construcción nacional. En la primera mitad del XX, la figura del intelectual venía muchas veces atada a la política. Teníamos políticos que también eran referentes literarios, como Rafael Núñez o Guillermo de León Valencia (abuelo de la candidata Paloma Valencia).
En la actualidad, varios candidatos presidenciales para 2026, como Iván Cepeda, Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella, Sergio Fajardo y Claudia López, preparan sus cierres de campaña. La literatura sigue siendo un reflejo de la política y viceversa. La historiadora María Paula Ramírez analiza este vínculo en su reciente artículo, destacando cómo los políticos han utilizado la literatura para construir su imagen y legitimar su poder.
La literatura política en Colombia no solo ha servido como herramienta de propaganda, sino también como medio para criticar el poder y proponer alternativas. Autores como Gabriel García Márquez, con su obra 'Cien años de soledad', han retratado la realidad política del país. La relación entre ambos campos sigue siendo relevante en la campaña electoral de 2026, donde los candidatos buscan conectar con el electorado a través de discursos que mezclan referencias literarias y políticas.



