La expansión de la energía solar en Colombia alcanzó un nuevo hito. Enel Colombia anunció la consolidación de más de 1 GW de capacidad instalada en corriente alterna mediante seis parques fotovoltaicos de gran escala ubicados en los departamentos de Cesar, Magdalena y Atlántico. Este logro se produce mientras la compañía avanza en la etapa final de energización de los 34 subcampos del proyecto Atlántico, que actualmente se encuentra en periodo de pruebas y cuya entrada en operación comercial está prevista para el segundo semestre de 2026.
Con este volumen de capacidad instalada, la empresa mantiene la mayor participación en la generación solar del país y supera el 50% de toda la capacidad fotovoltaica disponible actualmente en Colombia. El avance ocurre en un contexto marcado por la necesidad de diversificar la matriz energética nacional, históricamente dependiente de la generación hidroeléctrica, y ante las proyecciones sobre la llegada de un Fenómeno de El Niño de alta intensidad en los próximos meses.
Atlántico se convierte en el principal núcleo solar del país
El portafolio solar desarrollado por Enel está distribuido en tres departamentos estratégicos. En el Cesar operan los proyectos El Paso, con 68 MWac, y La Loma, con 150 MWac. El primero marcó un precedente al convertirse en la primera planta solar a gran escala construida en Colombia, mientras que La Loma amplió la capacidad de generación renovable en una de las regiones con mayor radiación solar del país.
En Magdalena se encuentra Fundación, una planta con capacidad de 100 MWac que se sumó al crecimiento de la infraestructura solar en la región Caribe. Sin embargo, el mayor desarrollo se concentra actualmente en el Atlántico, departamento que se ha transformado en el principal clúster de generación fotovoltaica nacional gracias a la entrada de varios proyectos de gran capacidad.
Allí operan Guayepo I y Guayepo II, que en conjunto alcanzan 370 MWac y conforman el parque solar más grande de Colombia. A estos se suman Guayepo III, con 180 MWac, y el proyecto Atlántico, también con 180 MWac, que se encuentra en su etapa final de construcción y pruebas técnicas.
La consolidación de estos proyectos no solo incrementa la participación de las energías renovables dentro del sistema eléctrico, sino que además fortalece la infraestructura energética en la región Caribe, una zona que históricamente enfrentó limitaciones de capacidad y transmisión. La expansión de la generación solar también ha impulsado nuevas inversiones asociadas a redes eléctricas, subestaciones y sistemas de conexión necesarios para integrar la energía producida al Sistema Interconectado Nacional.
Desde la compañía señalaron que el avance de estas plantas responde a una estrategia enfocada en ampliar las fuentes de generación limpia y aumentar la resiliencia del sistema energético colombiano. Según explicó Enel Colombia, la complementariedad entre la generación hídrica y la solar permitirá enfrentar con mayores alternativas los periodos de menor disponibilidad de agua en los embalses.
La transición energética cambia el equilibrio del sistema eléctrico
El crecimiento de la energía solar ocurre en paralelo a una transformación más amplia dentro del mercado energético colombiano. La transición hacia fuentes renovables tomó mayor relevancia luego de los efectos climáticos registrados durante fenómenos de El Niño anteriores, cuando el país enfrentó reducciones en los niveles de los embalses y una mayor presión sobre las plantas térmicas.
En ese contexto, la entrada de parques solares de gran escala comenzó a desempeñar un papel estratégico dentro del sistema eléctrico. Aunque la energía fotovoltaica depende de condiciones de radiación solar y tiene una producción variable durante el día, su incorporación permite reducir la dependencia de otras fuentes y ampliar el margen operativo del sistema energético.
De acuerdo con la información entregada por la empresa, los seis parques solares podrían abastecer a más de 4,2 millones de personas. La cifra equivale aproximadamente a cubrir la demanda conjunta de ciudades como Medellín y Cali. Esa capacidad representa uno de los mayores aportes de generación renovable no convencional desarrollados hasta ahora en Colombia.
La expansión de proyectos solares también coincide con una etapa de crecimiento de la demanda energética nacional, impulsada por el aumento de la actividad industrial, el consumo residencial y la electrificación gradual de diferentes sectores económicos. En medio de ese panorama, las compañías generadoras han acelerado inversiones para responder a las necesidades futuras de suministro.
Además de la generación de energía, el avance de estos proyectos ha tenido impacto sobre las economías regionales donde fueron construidos. Durante las fases de obra se requirió contratación de mano de obra local, servicios logísticos y adecuación de infraestructura complementaria. En varias zonas del Caribe colombiano, los proyectos solares se han convertido en una nueva fuente de actividad económica vinculada a la transición energética.
La meta de ampliar la participación de energías renovables forma parte de los planes trazados por el país para diversificar su matriz energética y reducir emisiones asociadas a la generación convencional. Aunque la hidroelectricidad continúa siendo la principal fuente de abastecimiento, el crecimiento de la energía solar y eólica ha comenzado a modificar gradualmente la composición del sistema eléctrico colombiano.
Con la entrada en operación comercial del proyecto Atlántico prevista para el segundo semestre de 2026, Enel Colombia consolidará una de las mayores plataformas de generación solar de América Latina, en un momento en que el país busca fortalecer la seguridad energética y ampliar la capacidad de respuesta ante eventos climáticos extremos.



