La historia de superación musical de Josefe: de Cali al Movistar Arena
José Fernando, conocido artísticamente como Josefe, tenía apenas 10 años cuando presenció la partida de su madre hacia España en busca de mejores oportunidades. "Yo tenía mis hermanos pequeños y ella se los llevó consigo. Era el año 2000. Me dijo 'usted es el próximo, yo mando por usted', pero nunca envió por mí", recordó el músico que, tras tres décadas de preparación, ahora vive la experiencia de cantar sus propias composiciones en solitario y abrir los conciertos de Ricardo Montaner en el Movistar Arena de Bogotá.
El abandono que forjó una obsesión musical
Desde que su madre emigró a Europa, Josefe, quien ya sentía una profunda afición por la música, desarrolló una verdadera obsesión por este arte. Su vida personal también lo condujo por el camino artístico, pues fue adoptado por una familia vinculada al ámbito cultural. "Mi mamá adoptiva es Dalia Conde, directora de Canto por la vida, una fundación con más de mil niños en Ginebra, Valle del Cauca, la tierra del Mono Núñez".
Mientras su madre biológica le enviaba dinero desde España para su manutención, el joven crecía inmerso en la música, aprendiendo trompeta y familiarizándose con diversos instrumentos. Nacido en Cali hace 39 años, le contaron que su talento provenía de su padre. "Falleció cuando yo tenía un año, dicen que él tocaba guitarra y cantaba". Los instrumentos musicales fueron siempre sus juguetes predilectos.
La lucha por estudiar música contra viento y marea
"Tocaba trompeta desde los 8 años. Antes de que mi mamá partiera a Europa, administraba una fuente de soda de mi abuelo. Yo era pequeño y dormía por las noches junto a los bafles, colocaba los Long Play y ayudaba a mi mamá con la música. Creo que ahí tanta melodía se me quedó grabada en la cabeza", relató el artista.
Al terminar el colegio, no había duda alguna sobre su vocación. Josefe anhelaba ingresar al Conservatorio, pero cuando compartió su decisión con su abuelo, la noticia no fue bien recibida. "Él me dijo 'música no, estudie algo que le dé dinero'. Me llevó al Conservatorio sin mucho entusiasmo y se dio cuenta de que era algo serio, que requería seis años de estudio. Algunas personas le comentaron que podía llegar a ser trompetista profesional de orquesta".
El abuelo finalmente se animó y, con gran esfuerzo, pagó ese primer semestre. "Pero falleció a los seis meses y me quedé en el aire. Mi mamá me enviaba euros, no me dejó morir, pero tuve que esforzarme al máximo para siempre ser el mejor y mantener mi beca". Durante este período, fue fundamental formar parte de la familia musical en Ginebra, donde impartía clases a niños.
La decisión que partió su vida en dos
En ese tiempo, su madre le planteó la posibilidad de reunirse con ella en España, pero el arte constituía el único plan que el joven visualizaba para su futuro. "Ya estaba inmerso en otra dinámica con el conservatorio en Cali. Había ingresado y me había encontrado con la música de manera más profesional, encaminándome hacia otro momento vital. Creo que mi vida se partió en dos en ese instante".
Se graduó con honores y se encaminó hacia su siguiente meta: Bogotá. Llegó a la capital después de haber conformado su propia orquesta de salsa, que comenzaba a ganar visibilidad. Firmó con Universal, se presentó en eventos como Salsa al parque y formó parte de la banda sonora de la película 'Perro come perro', dirigida por Carlos Moreno.
La beca que lo llevó a Europa y el regreso a sus raíces
Recuerda esta época como una etapa llena de satisfacciones. "Estaba creciendo como productor y compositor en Bogotá. Un día apareció una beca en Barcelona para un Máster en trompeta. Se presentaron miles de aspirantes y solo había ocho cupos; fui uno de los seleccionados. La Fundación Carolina me cubrió absolutamente todo, hasta el último seguro, y me proporcionaba un estipendio mensual para vivir en España. Era 2011 y mi mamá estaba feliz de que estuviera cerca".
En Europa todo marchaba sobre ruedas, pero había perdido algo esencial. Un maestro lo notó. "Yo venía de tocar trompeta en el conservatorio, pero allí era trompeta clásica, música del siglo XVII. Recuerdo que un profesor me dijo 'Te siento triste'. Yo le respondí '¿quién va a disfrutar tocando esta música del 1600?'. Me confesó que a él tampoco le gustaba especialmente y me aconsejó terminar y volver a Colombia. 'Vete a darle a lo tuyo, a tu pasión'".
El difícil regreso y la reinvención en radio
De regreso a Bogotá en 2012, el caleño intentó reorganizar su orquesta, pero no resultó fácil. Fue entonces cuando trabajó en Caracol Radio, en la parte musical de programas como 'La luciérnaga' y 'Los Chisgueros', de Frank Solano. También participó en 'Factor X' y 'La Voz'. "Conocí a tanta gente, tantos artistas, que la vida me fue llevando hacia Miami. Como la orquesta no despegaba, era triste. Veía llegar artistas como Maluma para promocionarse y por dentro pensaba 'qué triste no tener dinero para invertir en la música y promocionar con fuerza'".
Josefe lograba ocasionalmente que sus colegas de las emisoras tropicales de Caracol programaran las canciones que había grabado con su orquesta, pero no parecía haber un camino claro para él. Así terminó viajando a Estados Unidos en 2016.
El giro definitivo en Miami
"La banda no despegaba, así que me fui a Miami a probar suerte. Vine por tres meses y cumplí 10 años de estadía hace un mes. Aquí, pues, ya fue otra historia completamente diferente". En una presentación, su vida artística tomó un rumbo inesperado. "Inmediatamente me conecté con los Montaner. Recuerdo que Mau y Ricky me vieron en un concierto, yo era el director musical de Medrano y tocamos la banda. Montaner se me acercó y me dijo 'hey chamo, tú tienes que tocar la trompeta conmigo', y ahí comenzó nuestra historia".
En esa época compuso un tema con Alejandro Sanz y comenzó a formar parte del equipo de Mau y Ricky, pero llegó la pandemia y el trabajo se detuvo. "Me quedé en Miami, que estaba semiabierto, yo tenía bicicleta y vivo cerca del mar. Ahí nació mi primera canción". Cuando la emergencia sanitaria terminó, tuvo que comenzar desde cero. Regresó a Colombia por un tiempo, volvió a intentarlo con la salsa y nuevamente retornó a Miami.
El reencuentro con los Montaner y el sueño cumplido
La vida lo reconectó otra vez con los Montaner, quienes lo acogieron nuevamente. Sigue trabajando con Mau y Ricky, visita regularmente la casa de la familia, "juego fútbol con ellos", y conversa sobre música con Camilo. Está de gira con Ricky y Mau, pero entre viajes y shows, afinó los detalles de su álbum, que "estuvo listo el año pasado".
Hace tres meses finalmente le confesó a Ricky que quería audicionar para abrir los shows de Ricardo Montaner. La respuesta del hijo del artista lo tomó por sorpresa: "tú con mi papá, entras derecho". Ricardo opinó lo mismo. Josefe no necesitaba ninguna prueba: abriría en Bogotá.
Así, el caleño cumple el sueño de cantar en el Movistar Arena de la capital colombiana. Era su anhelo desde que trabajaba en radio, viendo e incluso promocionando a otros artistas que venían a presentarse. Su trabajo 'Romances confinados', que nació durante la pandemia, habla de él y del camino recorrido para vivir de su pasión: la música.



