Hijos de famosos que rompen con sus padres: los casos de Brooklyn Beckham y otras celebridades
Hijos de famosos que rompen con sus padres: casos sonados

Los lazos familiares que se rompen en el mundo del espectáculo

En el universo de las celebridades, donde la fama y el éxito suelen dominar la narrativa pública, existen historias menos glamorosas que emergen desde el núcleo familiar. El caso más reciente y sonado es el de Brooklyn Beckham, quien a sus 26 años ha hecho pública su ruptura con sus padres, David y Victoria Beckham. Este distanciamiento no es un fenómeno aislado, sino que se une a una lista creciente de hijos de famosos que deciden cortar el cordón umbilical tras años de tensiones acumuladas.

Un patrón que se repite entre las celebridades

Antes de Brooklyn Beckham, otras figuras públicas habían tomado caminos similares. La princesa Eugenia, hija menor del príncipe Andrés y Sarah Ferguson, decidió cortar el contacto con su padre tras el escándalo que lo vinculó al pedófilo Jeffrey Epstein. En el mundo de la música, Britney Spears mantiene un distanciamiento total con su padre James Parnell Spears después del fin de su tutela legal en 2021, mientras que Rihanna llegó incluso a demandar a su progenitor por aprovecharse de su nombre y marcas registradas.

Las causas detrás de estas rupturas, que en teoría deberían ser vínculos inquebrantables, presentan patrones recurrentes:

  • Celos y rivalidades profesionales o personales
  • Falta de apoyo emocional durante la infancia o carrera
  • Exceso de control parental sobre decisiones vitales
  • Abusos de diversa índole
  • Conflictos económicos y disputas por dinero
  • Relaciones tóxicas que se prolongan durante años
  • Necesidad de autonomía y búsqueda del propio camino

El caso emblemático de Brooklyn Beckham

En el caso específico del primogénito de los Beckham, el conflicto se ha intensificado por el desprecio que sus padres mostraban hacia su esposa, Nicola Peltz Beckham. Brooklyn ha declarado haber recibido "ataques sin descanso" tanto en público como en privado, lo que finalmente lo llevó a tomar una decisión radical. "No quiero reconciliarme con mi familia. Me estoy defendiendo por primera vez en mi vida", afirmó el joven de manera contundente. Actualmente, la relación entre padres e hijo está siendo mediada exclusivamente a través de abogados, lo que indica la profundidad del conflicto.

Conflictos en la realeza británica

La familia real británica no escapa a estas dinámicas familiares complejas. La princesa Eugenia mantiene una postura firme contra su padre, el príncipe Andrés, especialmente después de que este se negara a pedir perdón a las víctimas del caso Epstein. Recientemente, el rey Carlos y el príncipe William tomaron la decisión oficial de expulsar a Andrés de la casa real británica tras la desclasificación de nuevos archivos relacionados con el escándalo.

Por otro lado, las tensiones entre Meghan Markle y su padre, Thomas Markle, han sido constantes desde antes de su boda con el príncipe Harry en 2018. La ausencia de Thomas en la ceremonia nupcial, tras pactar fotografías con paparazzi y sufrir problemas cardíacos, marcó el inicio de un prolongado distanciamiento que persiste hasta hoy. En entrevistas recientes, Thomas Markle ha afirmado que el teléfono al que llama a su hija "no funciona" y no tiene "manera de contactarla".

La complicada relación entre Harry y Carlos III

La relación entre el príncipe Harry y su padre, el rey Carlos III, ha estado marcada por años de distanciamiento y tensiones acumuladas. Desde que Harry y Meghan renunciaron a sus funciones reales en 2020 y se trasladaron a Estados Unidos, los contactos entre padre e hijo han sido escasos y breves. En febrero de 2024, tras conocerse el diagnóstico de cáncer del monarca, Harry viajó a Londres para visitarlo, manteniendo una reunión de apenas media hora. Posteriormente, en mayo del mismo año, volvió al Reino Unido para participar en los Juegos Invictus sin poder ver a su padre debido a la apretada agenda del rey.

A lo largo de 2025 se produjeron nuevos intentos de acercamiento; sin embargo, las diferencias persisten. En entrevistas concedidas a la BBC, Harry ha confesado que no se habla con el rey y que desea una reconciliación, aunque lamentó que Carlos no atienda sus llamadas telefónicas.

Historias musicales de distanciamiento y reconciliación

El mundo de la música también está plagado de historias familiares complejas. Enrique Iglesias tomó la decisión de marcharse de casa a los 18 años porque intuía que su vocación musical no sería bien recibida por su padre, Julio Iglesias. "Hice las maletas y me fui a vivir a Canadá. Sin pensarlo mucho", recordaba el cantante en una entrevista. Durante diez años no tuvo contacto con su padre "hasta que falleció mi abuelo, en 2005".

Curiosamente, Julio Iglesias nunca ha asistido a un concierto de su hijo -existen rumores que sugieren cierta envidia profesional-, mientras que Enrique afirma haber asistido a algunos espectáculos de su padre. Actualmente su relación está en mejores términos, aunque no se ven con frecuencia.

Entre las historias de distanciamiento que han culminado en reconciliación se encuentra la de Miley Cyrus y su padre, Billy Ray Cyrus. La cantante se alejó de su progenitor tras el divorcio con su madre, Tish Cyrus, acercándose emocionalmente a esta última durante el proceso. "Al principio es duro, porque la niña que llevas dentro reacciona antes de que la adulta pueda decir: 'Sí, es tu padre, pero también es una persona más que merece ser feliz'", explicó Miley en una entrevista con The New York Times. Después de tres años de distancia, la relación padre-hija se ha restablecido.

Un fenómeno que trasciende fronteras y profesiones

Estos casos demuestran que los conflictos familiares no discriminan por estatus social, fama o posición económica. Desde la realeza británica hasta las estrellas del pop internacional, las dinámicas familiares complejas pueden surgir en cualquier contexto. Algunas de estas relaciones logran recomponerse con el tiempo, mientras que otras permanecen fracturadas de manera permanente.

Lo que estos casos tienen en común es la búsqueda de autonomía, el establecimiento de límites y la necesidad de proteger la propia identidad más allá del apellido famoso. En un mundo donde la vida privada de las celebridades se convierte en espectáculo público, estas decisiones de distanciamiento representan intentos de recuperar el control sobre narrativas personales que han sido moldeadas por expectativas externas durante años.