Columnista cuestiona la culpa impuesta por sistemas de creencias
En una reflexión profunda sobre la condición humana contemporánea, el reconocido escritor y conferencista Gonzalo Gallo plantea una crítica directa a cómo los credos religiosos y las estructuras culturales pueden generar sentimientos de culpa injustificada hacia aspectos fundamentales de la experiencia humana.
La paradoja de lo placentero convertido en pecaminoso
Gallo señala con particular énfasis que el poder, el dinero, la fama, el éxito y el sexo han sido históricamente estigmatizados por diversas tradiciones culturales y religiosas, creando una asociación negativa que, según su análisis, carece de fundamento ético real. "Es inaudito que los credos y la cultura te hagan sentir culpable de las cosas que más te gustan", afirma el columnista con contundencia.
El autor, con más de 25 años de experiencia en medios de comunicación y autor de 25 libros, desarrolla su argumentación destacando que estos elementos no son inherentemente negativos, sino que su valor moral depende completamente del contexto y la intención con que se viven. La clave, según Gallo, radica en el amor propio y la conexión espiritual como fundamentos para una experiencia equilibrada.
El equilibrio entre disfrute y responsabilidad
En su análisis, Gallo establece importantes matices que evitan caer en posiciones extremistas. Reconoce explícitamente los riesgos de:
- Convertirse en adicto a cualquier aspecto de la vida
- Elegir el sexo como sustituto del amor genuino
- Utilizar el poder para subyugar a otros
- Emplear la fama o el éxito como excusa para la soberbia
El columnista propone una afirmación liberadora que resume su filosofía: "¡Me amo y amo el poder, amo el dinero, amo el sexo!". Esta declaración, según explica, no representa una apología del hedonismo descontrolado, sino una reivindicación del derecho a disfrutar de aspectos naturales de la existencia humana sin cargas morales injustificadas.
Una propuesta de reconciliación personal
La reflexión culmina con una invitación a lo que Gallo describe como un proceso de reconciliación interna. Sugiere examinar críticamente las creencias heredadas, amarse a uno mismo profundamente, mantener una conexión con lo divino según la perspectiva personal de cada individuo, y disfrutar de la vida plenamente sin sacrificar la libertad propia ni causar daño a terceros.
Esta perspectiva, desarrollada a lo largo de décadas de trabajo en prensa, radio y televisión, así como en su extensa obra literaria que incluye dos libros específicamente para el mercado mexicano, representa una contribución significativa al diálogo contemporáneo sobre espiritualidad, ética y bienestar psicológico en sociedades marcadas por tradiciones morales restrictivas.