Una carta íntima sobre la memoria colectiva de Colombia
Ayer en la mañana, cuando me despedí de ti, no supe explicarte adecuadamente por qué viajaría a Cartagena y luego recorrería la región del Canal del Dique. Esta llanura fértil, rica en biodiversidad, conecta el majestuoso río Magdalena con la bahía de Cartagena, pero guarda historias profundas de nuestro país.
La imposibilidad de comprender la violencia
A mis 47 años, como historiadora, conozco pero no logro entender completamente las causas estructurales de tantas y tan prolongadas violencias que han azotado nuestras hermosas tierras. Colombia está plagada de bosques, selvas y montañas; de ríos, lagunas y ciénagas; con todos los pisos térmicos imaginables. Producimos alimentos de todos los colores y estamos habitados por una variedad enorme de culturas.
Nuestra diversidad incluye:
- 115 pueblos originarios
- Pueblos negros, afrodescendientes, raizales y palenqueros
- Pueblos mestizos, como tú y como yo
- Comunidades que se autorreconocen como campesinos, pescadores, agricultores, artistas, cultores y sabedores
La sabiduría ancestral y la conexión con la tierra
Estos pueblos, hijito lindo, aprendieron de sus antepasados a cuidar la madre naturaleza, sus aguas y las semillas ancestrales. Han salvaguardado conocimientos a través de idiomas sin tiempo: 65 lenguas indígenas y dos de origen africano aún siguen vivas. Durante generaciones, han convertido la sabiduría en patrimonio, en forma de vida. Estos pueblos no aspiran más que a vivir con dignidad en su terruño, que ha sido también el de sus madres y abuelos.
El legado histórico de sufrimiento y resistencia
Quisiera explicarte en lenguaje sencillo, José María, que desde la llegada de los conquistadores europeos en el siglo XVI, estos pueblos y sus descendientes han soportado vejámenes causados por el mayor crimen contra la humanidad. Me refiero a la trata transatlántica de quienes fueron traídos contra su voluntad desde África y a su esclavización, pero también en contra de los pueblos indígenas originarios que ya habitaban América y habían desarrollado civilizaciones milenarias.
La alquimia de transformar dolor en belleza
Debo mencionar que, además del horror, también es muy difícil poner en palabras la alquimia y la resiliencia. Es decir, la capacidad de sobreponerse al espanto y hacer de la tragedia algo bello. Imagínate que estos pueblos, después de haber sufrido crímenes tan extremos y sostenidos durante más de cuatrocientos años, fueron convirtiendo el horror en belleza.
Lo lograron a través de:
- Sus instrumentos y rituales
- Sus cantos y danzas
- El movimiento del cuerpo
- La memoria convertida en poesía y palabra
La cumbia como símbolo de resistencia cultural
Los pueblos negros e indígenas de este país transformaron su dolor frente a la dominación española en actos afirmativos de la vida. La cumbia, más que una danza, es una forma de sentipensar, de moverse, de juntarse unos con otros. Nació hace mucho tiempo de las expresiones festivas y rituales de las personas esclavizadas, igual que el bullerengue y el mapalé.
Con el paso del tiempo, la cumbia se convirtió en patrimonio cultural inmaterial de la nación. Es una manifestación que representa la identidad de una comunidad y tiene asociados valores simbólicos, históricos y estéticos. Por eso, entre todos y todas tenemos que contribuir a su protección.
Hoy la cumbia, nacida en estas tierras del Caribe y a orillas del gran río Magdalena, ha cruzado fronteras. Se baila y se canta desde el norte de México hasta el sur de Argentina.
La paradoja histórica: mayor sufrimiento, mayor belleza
Con esto quiero decirte que muchas veces los pueblos que más han sufrido son también los que tienen mayor capacidad de producir belleza y transformar el dolor en arte, cultura y memoria. Por eso te hablo de alquimia. Ayer por la mañana no te supe explicar que las personas con las que compartiría la Ruta de la Memoria Histórica del Cimarronaje, muchas herederas orgullosas de esos pueblos, tristemente también han padecido crímenes que no soy capaz de nombrar.
Los paisajes convertidos en cementerios
La región del Canal del Dique, igual que el río Magdalena, fue convertida en un cementerio no elegido para sus seres queridos. Esto ocurrió a causa de la degradación de una guerra que parece que nunca acaba. No sé cómo explicarle a un adolescente de 13 años que la historia de su país está llena de contradicciones.
La búsqueda permanente de verdad y justicia
Lo que sí te puedo decir, José María, es que a pesar de tanto dolor, la gente nacida en estas tierras siempre ha buscado y busca maneras de no olvidar. Buscan honrar a quienes ya no están, exigir siempre y por sobre todas las cosas la verdad, la justicia, reparación y garantías de no repetición.
Puedo decirte también que hay servidores y servidoras públicas que estarán acompañando la ruta. Otros que no pudieron asistir han trabajado durante muchos años apoyando la lucha de estos pueblos. Entre ese grupo de personas, hay varios compañeros del Ministerio de las Culturas, liderados por el arquitecto y antropólogo Luis Fernando Arenas, que desde 2022 han venido acompañando este proceso.
El compromiso de transmitir lo aprendido
Cuando te vea el sábado por la noche, te voy a contar lo que aprendí de las y los sobrevivientes en este día. Te voy a mostrar las fotos de sus caras para que no se te olvide quiénes son los héroes y heroínas de este país. Aunque no salgan en los noticieros ni en las redes sociales, aunque de ellos y ellas todavía no haya estatuas en los parques y plazas de este país.
Voy a intentar averiguar cómo es que hacen para seguir viviendo y luchando a pesar de haber vivido dolores que no se pueden escribir ni con todas las letras del universo.
Amado hijito, ojalá te acuerdes de mencionarle a tu profesor de Sociales que en Campo de la Cruz, Luruaco, Manatí, Repelón, Sabanalarga, Santa Lucía, Suan (Atlántico); en Arjona, Arroyohondo, Calamar, Cartagena, Mahates, Repelón, Bolívar, 8 de abril de 2026.



