Condenan a 5 años a profesor de música por abuso sexual a alumna en Lugo
Condenan a 5 años a profesor por abuso sexual a alumna

La Audiencia Provincial de Lugo ha dictado una condena de cinco años de prisión para un profesor de música del colegio de Albeiros, en Lugo, acusado de agresión sexual a varias menores en el centro educativo. El tribunal lo ha declarado autor de un delito continuado de agresión sexual por tocamientos de carácter sexual realizados de forma reiterada a una de sus alumnas, de nueve años de edad.

Detalles de la condena

Además de la pena de prisión, se le ha impuesto la inhabilitación para el ejercicio de cualquier profesión, oficio o actividad, ya sea remunerada o no, que implique contacto regular y directo con menores de edad durante un período de diez años. Asimismo, se le ha aplicado la inhabilitación absoluta por seis años y la prohibición de acercarse a la víctima o comunicarse con ella por cualquier medio durante una década. El condenado también deberá pagar una indemnización de 3.000 euros a la menor afectada.

Absolución para otros casos

El fallo, sin embargo, no considera probado que las otras cuatro menores que presentaron denuncias particulares hubieran sufrido el mismo tipo de trato sexual. El docente, de 49 años, estaba acusado de realizar tocamientos a una de sus alumnas de nueve años en el pecho y en la zona genital, en ocasiones incluso por debajo de la ropa, durante las clases y en presencia de otros niños. También se investigaron estas conductas en otras cuatro niñas de dos clases de cuarto curso.

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Peticiones de la fiscalía y acusaciones

La fiscalía solicitaba inicialmente una pena de cinco años y medio de prisión para el caso de la única niña cuya declaración fue admitida como válida, mientras que las acusaciones particulares pedían seis años por cada una de las menores y 6.000 euros de indemnización por daños morales. Aunque desde el principio se mencionó a cinco niñas de entre 9 y 10 años como autoras de las denuncias, finalmente la Fiscalía solo dio valor probatorio a la declaración de una de ellas, aunque las otras cuatro se personaron como acusación particular.

Argumentación del tribunal

La representante del Ministerio Fiscal centró su argumentación durante el juicio en la validez de los testimonios de las niñas, a los que otorgó "plena credibilidad", especialmente en el caso de la única menor cuya declaración fue considerada "consistente y detallada". La sala ha coincidido con esta valoración, explicando que "cumple todos los criterios que la jurisprudencia exige para considerar el testimonio fiable", al tiempo que subraya que "goza de coherencia externa, viéndose reforzado por otras pruebas y hechos periféricos", así como por la prueba pericial, "que también refuerza la narración de la menor".

La propia sentencia reconoce que "no se alberga duda, tras valorar el testimonio de la menor, en conjunción con el resto de la prueba practicada, de que el acusado llevó a cabo las acciones descritas".

Falta de pruebas para las otras menores

Los magistrados indican, por otra parte, que "no resulta debidamente acreditado" que las otras cuatro menores sufriesen los tocamientos del acusado, "ni que desplegase sobre las mismas acciones con significación sexual". Recalcan que "no quiere decir que las menores falten a la verdad, sino que la prueba resulta insuficiente para el dictado de un pronunciamiento de condena, lo que lleva a aplicar el principio in dubio pro reo".

Testimonios clave en el juicio

Durante el juicio, el profesor fue criticado por determinados comportamientos, como sentar a las alumnas en su regazo, y porque varias menores habían mostrado rechazo a acudir a las clases antes de que se hicieran públicas las acusaciones. En contraste, la defensa basó su estrategia en la presunción de inocencia del acusado. Sus argumentos se apoyaron en los informes psicológicos del Imelga, que señalaban "posibles influencias entre menores" y la ausencia de "indicios claros de daño psicológico significativo". Además, sostenía que no existía un "patrón" definido en las conductas denunciadas y que incluso los peritos reconocían la existencia de "dudas", recalcando la presencia de "componentes de lealtad".

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La defensa también justificó algunas de las acciones del docente en el contexto habitual de un aula de música, donde, según indicó, los niños "van a jugar". La condena no es firme, ya que es susceptible de recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).