Madrid, 7 jun (EFE).- Los agricultores, las cooperativas y los almacenistas portuarios de cereales han dado inicio a una nueva campaña, la de 2026-2027, que se presenta especialmente crítica debido al impacto del conflicto en Oriente Medio sobre los costes, a unos precios bajos para el productor y a la volatilidad de los mercados internacionales.
Incertidumbre generalizada en el sector
La campaña cerealista arranca con "mucha incertidumbre" para toda la cadena de producción y comercialización, según manifestaron a EFE los portavoces sectoriales de Cooperativas Agroalimentarias, UPA, COAG y el presidente de la Asociación Española de Almacenistas Portuarios de Cereales (Unistock), Andrés Gómez Bueno. A esto se suma que las previsiones de producción están disminuyendo debido a las temperaturas extremas.
Dependencia de los mercados internacionales
España es un país deficitario en cereales, por lo que sus cotizaciones están condicionadas por los mercados globales. En estos momentos, existe una abundancia "brutal" a nivel internacional, según los almacenistas. La situación geopolítica y la inflación están generando problemas de rentabilidad en toda la cadena, según reconocieron los representantes de las cooperativas, las organizaciones agrarias y Unistock.
"Vemos una campaña con muchísima incertidumbre, los costes se han disparado, las producciones van a ser menores y los precios siguen presionados por el mercado internacional", señaló Alberto Pérez, representante de la sectorial de cereales de Cooperativas y director comercial de Agropal (Palencia).
Reducción de la producción y aumento de costes
Cooperativas Agro-Alimentarias estimó en 20,5 millones de toneladas la producción de cereales en su primera proyección de mayo, lo que supone una reducción del 22,5 % anual. Sin embargo, Pérez advirtió que el aforo se recortará aún más. Por su parte, el responsable sectorial de COAG, Javier Fatás, cifró el recorte en un 30 %, agravado por las temperaturas, en contraste con los gastos de producción disparados por el conflicto.
Según el secretario de Agricultura de UPA, Ignacio Huertas, los fertilizantes se han encarecido un 29 %, e incluso un 64 % en el caso de los nitrogenados. De acuerdo con las cooperativas, actualmente hay en los almacenes unos cuatro millones de toneladas de cereales sobrantes de la campaña anterior.
Problemas globales y dependencia ganadera
El presidente de Unistock afirmó que los problemas del campo español también los están sufriendo agricultores de gran parte del mundo, incluidos los de Estados Unidos, y que la inflación es global y afecta a todos los actores de la cadena. A pesar de que la demanda de cereal para ganadería ha aumentado, esa dependencia no ha mejorado los precios, según Fatás.
"Lo consumimos todos los días, lo consumen nuestros animales, (el cereal) es base de la agricultura y está en unos momentos críticos", añadió. Huertas señaló que en una década se han perdido un millón de hectáreas y que, pese a las importaciones, la soberanía alimentaria española corre peligro si el cultivo sigue menguando.
Soluciones propuestas por el sector
Las soluciones planteadas por el sector abarcan desde el apoyo de las administraciones nacional y autonómica hasta la vigilancia contra la especulación, pasando por una mayor integración cooperativa. Los almacenistas, por su parte, abogan por entender el sector como un "ecosistema" que integre la producción nacional y las importaciones.



