Después de 35 años, retiran el histórico cable TAT-8 que marcó el inicio de la era digital
Tras más de tres décadas en las profundidades del océano, el histórico TAT-8, primer cable transatlántico de fibra óptica del mundo, ha comenzado su proceso de retiro del lecho marino. Esta operación marca el cierre simbólico de una infraestructura que dio inicio a la era digital moderna y que durante años sostuvo las comunicaciones entre continentes.
Un testigo de la transformación digital global
El TAT-8 entró en operación el 14 de diciembre de 1988, desarrollado por un consorcio internacional que incluía a las compañías AT&T, British Telecom y France Telecom. Su instalación revolucionó radicalmente la transmisión de datos entre América del Norte y Europa, en una época donde la tecnología óptica apenas comenzaba su expansión global.
Este cable fue testigo de momentos históricos fundamentales de finales del siglo XX e inicios del XXI:
- La caída del Muro de Berlín en 1989
- La aparición y expansión de la World Wide Web
- El auge y caída de las empresas "puntocom"
- Cambios políticos y sociales en Estados Unidos y Europa
Aunque inicialmente se pensó que su capacidad sería suficiente para la demanda global, se agotó en apenas 18 meses debido al crecimiento acelerado de usuarios y servicios digitales. Finalmente, en 2002, un fallo técnico demasiado costoso de reparar marcó el fin de su vida útil operativa.
La evolución tecnológica en números
Cuando el TAT-8 comenzó a operar, tenía capacidad para transmitir el equivalente a 40.000 llamadas telefónicas simultáneas. Hoy en día, un solo cable submarino moderno puede transportar millones de gigabits por segundo, soportando el tráfico masivo de plataformas de streaming, redes sociales y servicios en la nube en tiempo real.
Operación compleja bajo el mar
La extracción está a cargo de la empresa Subsea Environmental Services, especializada en reciclaje de cables submarinos. El buque Maasvliet, equipado con tecnología diésel-eléctrica, localiza el tendido mediante coordenadas históricas y emplea un anzuelo plano conocido como "pez plano" para enganchar el cable desde el fondo marino.
El procedimiento puede durar horas o incluso un día completo. Una vez en la superficie, el cable es cortado, enrollado manualmente y almacenado en grandes tanques. Los repetidores, fundamentales para amplificar la señal óptica y que pueden superar los 400 kilos, se retiran por separado mediante técnicas especializadas.
Infraestructura invisible con valor estratégico
Actualmente existen cerca de 600 cables submarinos de fibra óptica que sostienen la conectividad mundial, permitiendo el tráfico de datos, llamadas y servicios digitales entre continentes. Según estudios del Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido, el retiro de cables fuera de servicio no genera daños significativos al entorno marino.
Los materiales recuperados, especialmente cobre y acero de alta pureza, tienen alto valor industrial. En un contexto de creciente demanda global de cobre, estos kilómetros de infraestructura obsoleta representan también un recurso estratégico para la industria tecnológica.
La retirada del TAT-8 no solo libera espacio para nuevas rutas transoceánicas más modernas y eficientes, sino que simboliza el cierre de un capítulo fundamental en la historia de la conectividad global, marcando el paso de una tecnología pionera a la infraestructura digital avanzada que hoy sostiene nuestra vida conectada.
