Innovación real en Colombia: más que cosmética, una transformación estructural
En el panorama empresarial colombiano persiste una concepción limitada de la innovación, reduciéndola frecuentemente a acciones cosméticas como el lanzamiento periódico de productos, el rediseño de identidades visuales o la participación en tendencias digitales pasajeras. Sin embargo, la verdadera esencia de la innovación es profundamente estructural, transformando desde los cimientos la cultura y las operaciones de las organizaciones.
El escenario del debate: el CUEES en Santander
Esta reflexión fundamental resurgió con fuerza durante la más reciente sesión del Comité Universidad, Empresa, Estado (CUEES), un espacio articulado estratégicamente por la Comisión Regional de Competitividad en el departamento de Santander. En este foro, representantes de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) presentaron experiencias tangibles de organizaciones que han internalizado la innovación como una cultura transversal e integral.
La primera lección es inequívoca: la innovación requiere inversión deliberada. Innovar consume tiempo, talento especializado y recursos financieros significativos. No obstante, el costo de no innovar es exponencialmente mayor. Las empresas que lideran sus respectivos sectores no alcanzan esa posición por casualidad; lo logran mediante la asignación de presupuestos específicos para experimentar, aceptar el fracaso como parte del proceso y perseverar en nuevos intentos.
Casos paradigmáticos de innovación estructural
El ejemplo de Sura resulta particularmente ilustrativo. La compañía identificó un cambio cultural profundo que muchas organizaciones ignoraron: las mascotas han transitado de ser consideradas simplemente "animales de compañía" a convertirse en miembros plenos de la familia. Comprender esta transformación social implicó el diseño de un portafolio específico para el seguro de mascotas y la creación de Bivett, una cobertura integral de atención. Este no fue un mero ajuste contractual, sino el reconocimiento de una evolución emocional en los hogares colombianos y la respuesta con un modelo de servicio coherente y adaptado.
La segunda enseñanza clave radica en mantener una apertura genuina al cambio, incluso en aspectos aparentemente inmutables. Sofasa Renault emprendió la revisión de un componente técnico considerado menor: el uso de talco en las piezas plásticas de los vehículos, material que puede constituir entre el 30% y el 40% de un automóvil. La opción sencilla era continuar con los procesos establecidos. El verdadero desafío fue cuestionarse la existencia de alternativas más sostenibles.
La solución no emergió del aislamiento. Aquí aparece la tercera pilar fundamental: el crecimiento colaborativo. Mediante una alianza estratégica con el sector cacaotero, se desarrolló un proceso intensivo de investigación y desarrollo para sustituir el talco por un componente natural derivado de la cascarilla del cacao, un subproducto históricamente considerado residual. Los resultados son multidimensionales: ambientalmente, el automóvil reduce su huella ecológica; territorialmente, se valoriza una cadena agrícola completa; e innovadoramente, se genera conocimiento desde lo local con proyección global.
La articulación tripartita y la iteración constante
"La universidad aporta el conocimiento teórico y especializado, la empresa contribuye con la capacidad de ejecución práctica, y el Estado establece las condiciones habilitantes y normativas. Ese es el propósito central del CUEES", explicaron los participantes. Cuando estas tres hélices se articulan sinérgicamente, la innovación trasciende el discurso y se materializa en resultados concretos y medibles.
La cuarta lección indispensable es la iteración permanente. Ninguna de estas iniciativas nació en su versión definitiva. Innovar implica un ciclo continuo de prueba, ajuste, posible fracaso, aprendizaje y nuevo intento. Requiere comprender que los mercados son dinámicos, que las expectativas sociales evolucionan constantemente y que la sostenibilidad ha dejado de ser un accesorio reputacional para convertirse en una condición imperativa de supervivencia empresarial.
En conclusión, innovar no constituye un lujo opcional para las empresas colombianas; representa una responsabilidad estratégica ineludible. Aquellas organizaciones que no estén dispuestas a invertir recursos significativos, a adoptar cambios profundos, a colaborar abiertamente y a iterar persistentemente, terminarán siendo testigos de cómo actores más audaces y visionarios ocuparán progresivamente su espacio en el mercado.
