¿Qué haría si despertara en 1990? Reflexión sobre la pérdida de habilidades humanas
¿Qué haría si despertara en 1990? Reflexión sobre habilidades

¿Qué haría si despertara en 1990? Una reflexión urgente sobre lo que hemos perdido

La pregunta surgió en la red social X (antes Twitter) y rápidamente capturó la atención. ¿Qué haría usted si se despertara y descubriera que es el año 1990? Al principio, la desconfianza característica de nuestra era hizo dudar de la autenticidad de la cuenta, pero resultó ser real: Marcela Quintero, con miles de seguidores, había planteado una cuestión que amerita una pausa profunda.

Un mundo al borde y una sociedad descreída

El contexto actual es complejo: el mundo está al borde de una Tercera Guerra Mundial, aunque Colombia ya no sufre los carros bomba de la época de Pablo Escobar. Lo que sí ha crecido exponencialmente para todos es la incredulidad. Ya no creemos en nada ni en nadie, y eso es grave porque no creer en los demás es casi como no creer en uno mismo.

Nuestra generación, aquella que aún lee columnas de opinión en medios tradicionales, ha vivido avances tecnológicos gigantescos. Las generaciones más jóvenes, sin embargo, han normalizado lo extraordinario: tienen en el bolsillo más poder del que imaginan. Piden comida, taxis o diagnósticos médicos con la voz. Utilizan la inteligencia artificial como esclava de sus caprichos: escriben, traducen, diseñan, programan y crean 'arte' en segundos.

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La paradoja de la confianza digital

Estas nuevas generaciones llevan un GPS satelital en el bolsillo, traducen idiomas en tiempo real y reemplazan cámaras, bibliotecas, enciclopedias y más con una sola pantalla. Lo más preocupante es que confían en algoritmos, sabiendo incluso que estos los manipulan, y reconocen que entregan su información personal para que sea mercantilizada.

En 1990 todo era más básico. Hoy hay demasiado ruido, desinformación y un desarrollo tecnológico que va mucho más rápido que la comprensión social. ¿No le parece surrealista que las personas se enamoren de mujeres creadas con inteligencia artificial? ¿O que se hagan películas sin actores de carne y hueso de forma prácticamente imperceptible? ¿Que solo escribiendo podamos crear las imágenes, audios o videos que queramos?

Competencias humanas en extinción

La pregunta sobre 1990 merece unos segundos de atención para asimilar que vamos a un ritmo desenfrenado y nos estamos olvidando de competencias humanas que tienen un valor incalculable:

  • Memorizar teléfonos y datos básicos
  • Socializar personalmente con los demás
  • Leer textos largos y complejos
  • Permitirnos el aburrimiento creativo
  • Esperar sin mirar una pantalla

Estas habilidades se están convirtiendo en nostalgia del pasado, reliquias de una era anterior a la hiperconexión digital.

El desafío de imaginar 1990

Le trasladamos entonces la pregunta: ¿qué haría si se despierta y es 1990? Hace 36 años, los celulares estaban lejos de masificarse, Internet apenas despegaba y ciertamente no convivíamos bajo ese entorno digital tan bondadoso y peligroso simultáneamente.

Considere estos aspectos:

  1. Comunicación: ¿Cómo se contactaría con sus amigos para hacer algún plan sin WhatsApp ni redes sociales?
  2. Relaciones: ¿Cómo conseguiría pareja sin Tinder, Bumble ni aplicaciones de citas?
  3. Entretenimiento: ¿Qué programa de televisión vería sin Netflix, Disney+, YouTube o TikTok?
  4. Ocio: Sin poder perder el tiempo en Internet, ¿cómo se distraería? ¿Leería más libros en papel?
  5. Habilidades: ¿Qué destreza o habilidad manual podría destacarlo en ese mundo que ya no existe?

La reflexión final es contundente: si tuviera que vivir de alguna manualidad o destreza absolutamente personal –no mediada por un computador o Internet–, ¿qué trabajo podría conseguir? Ojalá no busque la respuesta en ChatGPT, porque precisamente de eso se trata este ejercicio: recuperar lo humano en un mundo cada vez más digitalizado.

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