Un hito científico: logran descifrar por primera vez la información de un cúbit cuántico de Majorana
Un equipo internacional de investigadores, con participación destacada del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha conseguido un avance histórico en el campo de la computación cuántica. Por primera vez, han logrado leer de forma fiable la información almacenada en los cúbits de Majorana, considerados entre los sistemas cuánticos más complejos y difíciles de medir hasta la fecha.
Este trabajo, publicado en la prestigiosa revista Nature y desarrollado en el marco de una colaboración europea financiada parcialmente por el proyecto QuKIt del Consejo Europeo de Innovación, representa un paso fundamental hacia el desarrollo de ordenadores cuánticos más estables, robustos y potentes.
¿Qué son los cúbits de Majorana y por qué son tan importantes?
Los cúbits de Majorana son un tipo especial de cúbit topológico, es decir, unidades básicas donde se almacena la información cuántica. A diferencia de otros sistemas cuánticos convencionales, estos no guardan la información en un único punto específico, sino que la distribuyen en un par de estados especiales conocidos como modos cero de Majorana.
"Son intrínsecamente robustos contra el ruido local que produce decoherencia, ya que, para corromper la información, un fallo tendría que afectar al sistema globalmente", explica Ramón Aguado, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM) y uno de los autores principales del estudio.
Sin embargo, esta misma característica que los hace tan resistentes a interferencias externas también ha representado su mayor desafío experimental. "¿Cómo se lee o detecta una propiedad que no reside en ningún punto concreto?", plantea Aguado, destacando la paradoja que ha dificultado su estudio durante años.
La técnica revolucionaria: capacitancia cuántica
El equipo científico ha demostrado que es posible acceder a la información almacenada en estos cúbits mediante una nueva técnica denominada capacitancia cuántica. Esta metodología innovadora actúa como una sonda global sensible al estado conjunto del sistema, permitiendo superar las limitaciones de medición que habían frustrado intentos anteriores.
Para lograr este avance, los investigadores construyeron una nanoestructura modular llamada cadena mínima de Kitaev, que funciona como un puente superconductor entre dos puntos cuánticos semiconductores. Al unirlos estratégicamente, la información queda dividida y protegida en los extremos del puente, creando un sistema controlado y predecible.
"En vez de actuar a ciegas sobre una combinación de materiales, como en experimentos previos, lo creamos bottom-up y somos capaces de generar modos de Majorana de manera controlada", afirma Aguado, destacando el enfoque metodológico que diferencia este trabajo.
Detección en tiempo real y estabilidad confirmada
Una vez establecida la estructura, el equipo consiguió discriminar en tiempo real y en una sola medición si el estado cuántico no local formado por los dos modos de Majorana era par o impar. En términos prácticos, pudieron detectar si el sistema estaba en estado 'lleno' (1) o 'vacío' (0), la base fundamental de cualquier cúbit.
"El experimento confirma de forma elegante el principio de protección: mientras las mediciones locales de carga son ciegas a esta información, la sonda global la revela con claridad", explica Gorm Steffensen, investigador del ICMM-CSIC y uno de los primeros autores del estudio.
Además, los científicos observaron saltos aleatorios de paridad que muestran cómo el sistema cambia de estado debido a pequeñas interferencias externas. Esto permitió medir una coherencia de paridad superior al milisegundo, es decir, el tiempo que el sistema mantiene su estado estable sin degradarse.
"Un valor que representa la antesala inmediata a la primera operación coherente de un cúbit basado en modos de Majorana", señalan conjuntamente Aguado y Steffensen, subrayando la importancia de este parámetro para futuras aplicaciones.
Colaboración internacional y aportación teórica crucial
El estudio combina una metodología experimental desarrollada principalmente en la Delft University of Technology con la contribución teórica fundamental del grupo del ICMM-CSIC. Según los investigadores, la aportación teórica del CSIC ha sido determinante para comprender este experimento tan sofisticado y complejo.
Este avance no solo representa un hito en la investigación básica de sistemas cuánticos, sino que abre nuevas posibilidades para el desarrollo de tecnologías cuánticas más estables y escalables. Los ordenadores cuánticos del futuro, capaces de resolver problemas actualmente inabordables para la computación clásica, podrían beneficiarse significativamente de estos cúbits topológicos protegidos.
La comunidad científica celebra este logro como un paso crucial hacia la materialización práctica de la computación cuántica, un campo que promete revolucionar áreas como la criptografía, la simulación de materiales, la inteligencia artificial y el descubrimiento de fármacos.



