En 2025, y por primera vez, China ingresó al top 10 del Índice Global de Innovación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO). Este hito no solo refleja una reconfiguración del liderazgo tecnológico global, sino que abre una discusión más amplia: la innovación ha dejado de ser un terreno exclusivo de las economías tradicionales y comienza a redistribuirse entre nuevos actores que hoy compiten de tú a tú con las potencias históricas. En contraste, la brecha sigue siendo evidente en América Latina. Colombia, por ejemplo, invierte apenas el 0,3 por ciento de su PIB en investigación y desarrollo (I+D), muy por debajo del promedio de los países de la OCDE, que alcanzan el 2,7%.
En este contexto, surge una pregunta clave para las empresas: ¿cómo innovar cuando los recursos son limitados, pero las necesidades no dejan de crecer? Para responder a este desafío, metodologías como el design thinking proponen partir de una premisa fundamental: comprender profundamente a las personas antes de diseñar soluciones. Es decir, se trata de un enfoque que privilegia la empatía y la observación sobre la intuición empresarial.
“Muchas compañías siguen innovando desde la intuición o desde adentro hacia afuera. En mercados como el colombiano, innovar implica, ante todo, entender con precisión qué problema vale la pena resolver y para quién. Cuando las organizaciones logran ese nivel de claridad, pueden optimizar sus recursos y generar soluciones más pertinentes y sostenibles”, afirmó Luisa Salazar, gerente de Innovación de Compensar.
De la escasez a la suficiencia: un cambio de mentalidad
Siguiendo a la especialista de Compensar, durante años muchas organizaciones entendieron la innovación como un elemento accesorio, limitado a proyectos puntuales o iniciativas aisladas. Sin embargo, esa visión viene cambiando: cada vez más empresas reconocen que innovar no es una actividad complementaria, sino una capacidad que debe integrarse a la operación diaria y a la toma de decisiones estratégicas.
“En Compensar, por ejemplo, somos una organización centrada en el cliente. Eso implica diseñar de manera intencional cómo las personas viven y experimentan su bienestar, que es nuestro core business”, explicó Salazar. Bajo esta lógica, la innovación deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una herramienta concreta para resolver necesidades reales y generar valor tangible.
Este enfoque también supone entender la innovación como un atributo cultural, que debe vivirse al interior de la organización para poder proyectarse hacia afuera. En esa línea, la entidad ha apostado por fortalecer una cultura de experimentación -más allá de la ideación- que involucra a sus cerca de 14.000 colaboradores y cuenta con un impulso decidido desde la alta dirección.
En coherencia con esta visión, la entidad ha desarrollado una forma particular de abordar la innovación, cercana a los principios de la innovación frugal, pero con un matiz propio. “No se trata de pensar desde la escasez, sino desde la suficiencia. Mientras la escasez puede derivar en recortes que afectan capacidades clave, la suficiencia parte de una mentalidad de crecimiento e impacto: prioriza lo esencial para el usuario, enfoca los recursos donde realmente generan valor y se pregunta cómo hacer más con lo disponible”, aseguró Luisa Salazar.
Innovar con otros: la estrategia que acelera los resultados
La colaboración y el intercambio de conocimiento con startups, universidades y clientes se ha consolidado como una palanca clave para acelerar la innovación, reducir costos y fortalecer la competitividad empresarial. Compensar es evidencia de ello, no en vano en la edición más reciente del ranking 100 Open Startups ocupó la séptima posición en el listado general, destacándose como uno de los actores más activos en innovación abierta en el país.
“Anualmente tenemos alrededor de 200 interacciones con startups del ecosistema de innovación en Colombia y cerca del 10% avanzan a la fase de pilotos activos. Esto nos permite probar, en entornos reales, soluciones orientadas a promover el bienestar y la eficiencia organizacional en áreas como salud, finanzas, recreación y gestión humana”, puntualizó la gerente de Innovación de Compensar.
Este tipo de dinámicas refleja un cambio de enfoque: el valor ya no está únicamente en desarrollar capacidades internas, sino en articularse con otros actores para construir soluciones de manera conjunta. En el ecosistema startup, la innovación deja de ser un ejercicio cerrado y se convierte en una red de aprendizaje continuo, donde la velocidad y la colaboración son determinantes. En ese contexto, innovar también implica tener claridad en el propósito: no se trata de seguir tendencias, sino de generar resultados concretos.
“Lo que hacemos con las startups es, en muchos casos, innovación por adquisición: incorporamos la velocidad y la agilidad de estos actores a nuestro ecosistema, para responder más rápido a las necesidades del mercado”, añadió Salazar.
Entre las iniciativas desarrolladas por Compensar bajo este enfoque se destaca ‘Regreso Seguro a Casa’, en articulación con Alma Health, que integra tecnología y acompañamiento para madres y recién nacidos, contribuyendo a la reducción de riesgos en salud. Asimismo, la colaboración con MOVii y Bre-B, que convirtió a la entidad en la primera caja de compensación del país en integrarse a este sistema de transferencias inmediatas, 24/7 y sin intermediarios, a través de su App Billetera Móvil.
Innovar o quedarse atrás: el desafío empresarial
Si bien en el entorno empresarial del país se registran avances importantes en materia de innovación, los desafíos persisten, especialmente en la forma en que las organizaciones la comprenden e incorporan en su operación. Más allá de adoptar metodologías o tecnologías específicas, el reto está en entender qué significa realmente innovar y cómo traducir ese concepto en resultados concretos y sostenibles.
En el caso de Compensar, de acuerdo con Luisa Salazar, el desafío pasa por profundizar en el conocimiento de las personas y sus necesidades cambiantes. “Uno de nuestros principales retos es ser cada vez más pertinentes frente a cómo las personas viven el bienestar en su cotidianidad. Y, a partir de ese entendimiento, buscamos acompañarlas como un acelerador de mejora en su calidad de vida, en línea con nuestro propósito de consolidarnos como una plataforma de bienestar integral”, puntualizó.
En el fondo, la conversación sobre innovación abre una pregunta más amplia hacia el futuro: ¿cómo pueden las empresas seguir siendo relevantes en un entorno en permanente transformación, donde innovar no depende únicamente de la tecnología? La respuesta, cada vez más, apunta a la capacidad de las organizaciones para conectar propósito, conocimiento del usuario y ejecución ágil.
“Nuestro foco ha sido contribuir a la transformación de la comunidad en su conjunto: afiliados y no afiliados, trabajadores formales e informales, empresas y sociedad en general, porque creemos que la innovación cobra verdadero sentido cuando se pone al servicio de la salud y el bienestar”, concluyó Luisa Salazar, gerente de Innovación en Compensar.



