Triple feminicidio en Bogotá: Revelan que presunto agresor tenía denuncias previas por violencia
Triple feminicidio en Bogotá: Agresor tenía denuncias previas

Triple feminicidio en Bogotá: Presunto agresor tenía denuncias previas por violencia

El impactante caso del triple feminicidio ocurrido en el barrio Atalayas de la localidad de Bosa, al sur de Bogotá, continúa revelando detalles escalofriantes sobre las circunstancias que rodearon el asesinato de una madre y sus dos hijas. Las investigaciones judiciales han confirmado que los crímenes se perpetraron entre el 20 y el 24 de marzo, generando una profunda conmoción en la comunidad y planteando serias preguntas sobre los mecanismos de protección a las víctimas de violencia de género.

Hallazgo trágico y denuncias previas

El 24 de marzo, tras una llamada a la línea de emergencia 123 de la Policía Nacional, las autoridades llegaron a una vivienda en Bosa donde encontraron sin vida a Deisy Granados Arboleda, de 42 años, y a sus hijas Karen Juliana, de 17 años, y Shantal Daniela Penagos Granados, de 20 años. Semanas después del crimen, Ferney Penagos, padre de las jóvenes asesinadas, reveló en el pódcast Más allá del Silencio que solo después de la tragedia supo que Deisy había presentado dos denuncias formales contra el presunto agresor por violencia intrafamiliar y sexual en los años 2024 y 2025.

"Yo nunca percibí nada, no hubo ni la más mínima sospecha, un tipo que supo trabajar su imagen. Yo me pregunto y le hago el llamado a la institución: ¿recibió 1 o 2 denuncias de ese señor? ¿Por qué no me llamaron para saber con qué personaje estaban conviviendo mis hijas?", expresó el doliente padre durante la entrevista conducida por el periodista Rafael Poveda.

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Perfil del presunto "aniquilador familiar"

En el mismo espacio participó el psicólogo forense Roberto Sicard, quien describió el comportamiento del presunto responsable como el de un "aniquilador familiar". Según el experto, este término hace referencia a personas cuya necesidad de control es tan absoluta que, para dominar a su pareja, ejercen presión sobre otros miembros de la familia, llegando incluso a eliminar a seres queridos para mantener un dominio total.

"Esto es lo que llamamos un 'aniquilador familiar'; hace referencia a aquellas personas cuya necesidad de controles es tan absoluta que, para controlar probablemente a su pareja, utilizaba la presión hacia las hijas, matar a las dos chicas para controlar absolutamente la vida de la señora Deisy", explicó Sicard con preocupación profesional.

Detalles macabros y ausencia de atenuantes

Uno de los elementos más perturbadores del caso, según el relato del psicólogo forense, fue que el presunto agresor habría permanecido tres días con los cuerpos dentro de la vivienda después de cometer los asesinatos. Este comportamiento sugiere una violencia premeditada y sostenida en el tiempo, más que un acto impulsivo o espontáneo.

"No fue algo espontáneo, fue una violencia sostenida. Esto significa que es una persona que probablemente al momento de los hechos sabía lo que estaba haciendo. Era una persona que todo el mundo veía como una persona estable, tenía absoluto control", agregó el especialista durante su análisis del caso.

El experto también señaló que, según la información disponible, el presunto agresor no habría actuado bajo efectos de alcohol o drogas, ni presentaría trastornos mentales evidentes que pudieran atenuar su responsabilidad. Por el contrario, habría actuado con plena intención de causar daño a los seres queridos de Deisy, en lo que parece ser un patrón de violencia calculada y sistemática.

Impacto familiar y llamado a la justicia

El dolor de la familia permanece palpable semanas después de la tragedia. Ferney Penagos, quien perdió a sus dos hijas en este crimen atroz, expresó con angustia: "Me quitó media vida, más de media vida y mucho más. Si pudiera hablarle, le diría por qué me quitó a mis hijas; eran unas niñas". Sus palabras reflejan no solo el duelo personal, sino también la necesidad de respuestas institucionales sobre cómo se manejaron las denuncias previas presentadas por la víctima.

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El caso del triple feminicidio en Bosa ha puesto nuevamente en el centro del debate público la efectividad de los mecanismos de protección para mujeres víctimas de violencia, especialmente cuando existen denuncias previas que deberían haber activado protocolos de seguimiento y protección más rigurosos. Las autoridades continúan con las investigaciones mientras la comunidad exige justicia para Deisy, Karen Juliana y Shantal Daniela.