Patrulla Púrpura de Cali: policías que previenen feminicidios con intervención temprana
En Cali, una ciudad donde cada día se registran denuncias de violencia contra las mujeres y el riesgo de feminicidio permanece latente, la Patrulla Púrpura de la Policía Metropolitana opera como un escudo vital. Este equipo especializado, que puede ser contactado al número 318 8611522, responde a llamadas de emergencia, rescata víctimas y activa protocolos de protección diseñados para evitar que la violencia de género escale hasta el asesinato.
La mayor Martha Orejuela: psicóloga y comandante
La mayor Martha Lucía Orejuela, jefa de la Patrulla Púrpura en Cali, es una figura central en esta lucha. Como psicóloga, estudió para sanar su propia historia, y ahora, con el uniforme verde oliva, enfrenta la violencia contra otras mujeres. Un caso que la marcó profundamente fue el de un acosador en el barrio Floralia, quien cambiaba el color de los plásticos de su moto para no ser identificado mientras merodeaba buscando víctimas: mujeres que salían a caminar con sus hijos pequeños.
"Es uno de los casos que más me ha marcado. Se volvió un reto", afirma la mayor Orejuela. Tras revisar cámaras durante horas, su equipo identificó el detalle de las tapas cambiadas y logró ubicar a alrededor de diez víctimas, convenciéndolas de denunciar. Hoy, el agresor está en la cárcel.
Estadísticas alarmantes y trabajo comunitario
En 2025, se registraron 4.499 denuncias por violencia intrafamiliar contra mujeres en Cali, equivalentes a 12 casos diarios, según el Observatorio de Seguridad. En ocho de cada diez casos, el agresor fue un hombre que alguna vez prometió amarlas. La Patrulla Púrpura, integrada por 18 agentes, atiende cerca de veinte casos diarios, aproximadamente uno por hora, no solo de mujeres agredidas, sino también de personas de la comunidad LGBTI e incluso hombres golpeados por sus exparejas.
La patrulla articula su trabajo con redes comunitarias, donde ha formado Guardianes Púrpura, y programas de acogida como Casa Matria, un refugio donde las víctimas de violencia de género pueden protegerse junto a sus hijos. En 2025, 38 mujeres pasaron por este refugio bajo medidas de protección por riesgo de feminicidio.
Señales de alerta y casos complejos
La mayor Orejuela explica que la violencia casi nunca empieza con un puño, sino con el control sobre el otro: el teléfono, las redes sociales, la familia, los amigos o la forma de vestir. "La víctima inicia un aislamiento progresivo de su círculo social debido a celos disfrazados de amor, desvalorizaciones constantes y amenazas", señala.
No todos los agresores son parejas o exparejas. La Patrulla Púrpura ha atendido casos como el de una anciana bañada en el patio con una manguera y límpido por su nieto, o una mujer de 89 años que vivía dentro de un carro mientras sus familiares cobraban sus pensiones. En Cali, solo el 5% de las víctimas reporta como agresores a sus hijos, pero entre mujeres mayores de 60 años, ese porcentaje se dispara al 65%.
Resultados y desafíos persistentes
En el último año, los feminicidios en Cali se redujeron a cinco, menos de la mitad que en 2024, cuando ocurrieron 11. Sin embargo, la violencia no desaparece, sino que muta: en 2025 fueron asesinadas 69 mujeres en la ciudad, ocho casos más que en 2024. La mayor Orejuela destaca que lo más difícil es acompañar a la víctima cuando está rota emocionalmente, sintiendo culpa y miedo.
"Se necesita ponerse en sus zapatos y devolverle a esa mujer la confianza y la dignidad", afirma. Las denuncias llegan por la línea de emergencia 123 o directamente al teléfono de la Patrulla Púrpura, 318 861 1522. En situaciones de riesgo extremo, las víctimas pueden ser trasladadas a Casa Matria, donde reciben acompañamiento psicológico, jurídico y apoyo para reconstruir su autonomía.
Un mensaje de esperanza y acción
La mayor Orejuela, cuyas uñas están pintadas de púrpura como un símbolo personal de su compromiso, envía un mensaje claro a las mujeres que sufren violencia de género: "Aseguro que no están solas. El miedo es comprensible, pero el silencio fortalece al agresor. Denunciar no es destruir una familia, es proteger una vida, la suya y la de sus hijos. Y la Policía, a través de la Patrulla Púrpura, está para acompañar, no para juzgar".
Este equipo continúa su labor incansable, demostrando que la intervención temprana y el apoyo integral pueden salvar vidas en una ciudad donde la lucha contra la violencia de género es una prioridad urgente.
