Gisèle Pelicot se reunirá con su agresor en prisión para exigir verdad sobre abusos
Gisèle Pelicot visitará a su agresor en prisión para exigir verdad

Gisèle Pelicot enfrentará a su agresor en prisión en busca de la verdad

Gisèle Marie Françoise Guillou, mundialmente conocida como Gisèle Pelicot, ha confirmado que se reunirá en prisión con Dominique Pelicot, el hombre que la sometió químicamente durante diez años y organizó sus violaciones por parte de decenas de desconocidos. Esta decisión llega pocos días después del lanzamiento de sus memorias tituladas Un himno a la vida, donde la sobreviviente de 73 años detalla su lucha por la justicia.

La exigencia de verdad frente al pacto de silencio

En una entrevista exclusiva con la cadena británica BBC, Pelicot explicó que el propósito de esta visita no es otorgar el perdón, sino acorralar a su agresor para obtener la verdad sobre los abusos cometidos contra su propia familia. La sobreviviente busca desmantelar la red de mentiras que aún sostiene Dominique Pelicot, quien fue condenado a la pena máxima de 20 años por sus crímenes.

El objetivo central para Gisèle es presionarlo a responder por las fotografías de su hija Caroline, halladas en los mismos dispositivos donde se almacenaban los videos de las agresiones mediante sumisión química. Además, exige respuestas sobre su presunta vinculación con el asesinato de una joven en 1991. Dominique Pelicot ha entregado versiones contradictorias, y la justicia no ha logrado procesarlo por el caso de su hija debido a la falta de pruebas adicionales.

La recuperación del cuerpo como "victoria política"

Lejos de asumir el rol de víctima perpetua que el sistema machista suele asignar, Pelicot ha retomado el control total de su autonomía. Se mudó por decisión propia a la región costera de la Île de Ré, donde desde 2023 mantiene una relación sentimental con un viudo. Esta declaración rompe con el estigma de la destrucción absoluta y demuestra que las décadas de violencia no lograron quebrantar su capacidad de desear, confiar y habitar su cuerpo bajo sus propios términos.

La sobreviviente relató a la BBC que este reinicio afectivo es una prueba de que el patriarcado no dictará el final de su historia. Su lucha se ha convertido en un símbolo de resistencia frente a la violencia sistematizada, donde era drogada con ansiolíticos y relajantes musculares para ser cosificada.

Radiografía del agresor cotidiano y la cultura de la violación

El impacto del caso, que se destapó en 2020 cuando Dominique Pelicot fue detenido por grabar a mujeres sin su consentimiento en un supermercado, radica en la destrucción del mito del agresor como un "monstruo" marginado. Los 50 hombres involucrados fueron juzgados y condenados a penas de entre cinco y 15 años, pero durante el juicio la defensa intentó repetidamente culpabilizar a la sobreviviente.

Los abogados argumentaron que no hubo violación porque el esposo había "dado permiso" a los agresores, una táctica que dejó en evidencia cómo operan las redes de complicidad masculina y la validación del abuso. Pelicot combatió frontalmente esta narrativa al forzar un juicio de puertas abiertas, materializando su consigna de que "la vergüenza debe cambiar de bando".

Sororidad en las calles y el fallo del sistema

La resistencia institucional de Pelicot generó una movilización sin precedentes. A lo largo de las audiencias, multitudes de mujeres y colectivos feministas blindaron las entradas del tribunal en un acto de sororidad que, según reconoció en la exclusiva, fue su principal soporte frente a la hostilidad de los interrogatorios.

El caso no solo expuso las falencias de las leyes francesas para tipificar la sumisión química, sino que detonó alertas globales en diversas regiones. Ahora, de cara a la publicación de su libro, Pelicot centra su discurso en la prevención estructural, apuntando a desmantelar la violencia desde la educación infantil para frenar su reproducción sistemática.

La lucha de Gisèle Pelicot trasciende lo personal para convertirse en un llamado colectivo contra la impunidad y la normalización del abuso. Su decisión de enfrentar a su agresor en prisión marca un nuevo capítulo en esta batalla por la verdad y la justicia.