Feminicidio en Barranquilla: 20 años de violencia antecedieron el crimen de Evilena Ortiz
20 años de violencia antecedieron feminicidio en Barranquilla

Dos décadas de terror culminan en tragedia en Barranquilla

La ciudad de Barranquilla permanece consternada tras el macabro hallazgo del cuerpo de Evilena María Ortiz Mendoza, de 42 años, encontrado envuelto en bolsas plásticas dentro de un taxi en el barrio Simón Bolívar. Lo que inicialmente parecía un misterio judicial se ha convertido en la crónica de una muerte anunciada, con antecedentes escalofriantes que se remontan veinte años atrás.

Una vida marcada por el maltrato

Familiares de la víctima rompieron finalmente el silencio para denunciar que Evilena vivió un calvario de dos décadas de violencia física y psicológica a manos de su pareja sentimental, quien hoy es el principal sospechoso del crimen. Erick Jair De Alba Conde, el hombre buscado por la Policía Metropolitana de Barranquilla, fue su compañero de vida durante veinte años y padre de sus cuatro hijos, hoy adolescentes de entre 14 y 19 años.

Según el testimonio de una prima de la víctima al diario El Heraldo, la relación estuvo marcada por episodios recurrentes de agresividad que en múltiples ocasiones estuvieron al borde de terminar en tragedia. "Hubo maltrato físico por parte de él. Una vez ocurrió una situación en Santo Tomás que me obligó a llamar a mi tía para evitar una tragedia", reveló la familiar con voz entrecortada.

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Los hijos intentaron proteger a su madre

El relato se torna aún más desgarrador cuando se conoce que, en aquel episodio crítico, los hijos de la pareja, cansados de presenciar el sufrimiento de su madre, intentaron enfrentar a su propio padre para defenderla. La intervención urgente de familiares fue necesaria para retirar a los menores de la vivienda, ante el temor fundado de que la violencia escalara a niveles irreversibles.

Evilena había intentado poner distancia en las semanas previas a su muerte. Se encontraba viviendo temporalmente en la casa de una tía en Soledad, supuestamente por problemas con el arriendo de la vivienda que compartía con Erick. Sin embargo, el vínculo tóxico no se había roto completamente.

La última salida fatal

La noche del miércoles primero de abril, Erick llegó a buscarla alrededor de las 10:00 p.m., con el pretexto de recoger algunas pertenencias en la casa de su suegra. Evilena accedió y salió con él, sin sospechar que sería su última salida. Al día siguiente, la preocupación familiar se transformó en horror absoluto cuando el taxi que Erick conducía habitualmente apareció abandonado en el barrio Simón Bolívar, con el cuerpo de Evilena oculto entre bolsas en su interior.

"Era algo que ya le habíamos dicho a ella que teníamos miedo que pasara", concluyó la prima, reflejando la angustia de una familia que vio materializarse sus peores presagios.

La investigación avanza con evidencia clave

Las autoridades ya cuentan con registros de cámaras de seguridad fundamentales para el proceso investigativo. En las imágenes se observa a un hombre, cuyas características coinciden con las de De Alba Conde, descendiendo del taxi y alejándose a pie hacia el bulevar de Simón Bolívar. La hipótesis principal sugiere que el sujeto abordó un bus de servicio público para huir de la ciudad tras abandonar el cadáver en su vehículo de trabajo.

La Fiscalía General de la Nación y la Policía Nacional investigan el caso bajo la tipificación de feminicidio. Mientras el cuerpo de Evilena permanece en Medicina Legal para determinar las causas exactas de su muerte -que preliminarmente apuntan a asfixia-, sus padres y sus cuatro hijos exigen justicia de manera urgente.

Reflexiones sobre la protección a víctimas

Este trágico caso vuelve a encender las alarmas sobre la efectividad real de las rutas de protección para mujeres víctimas de violencia intrafamiliar en el departamento del Atlántico, donde el maltrato reiterado culmina, una vez más, en un desenlace fatal. La pregunta que queda flotando en el ambiente es: ¿Cuántas señales de alerta deben presentarse antes de que el sistema actúe con la celeridad necesaria?

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La familia Ortiz Mendoza, sumida en el dolor, espera que la justicia no solo capture al presunto responsable, sino que también genere cambios estructurales que prevengan futuras tragedias similares. Mientras tanto, Barranquilla llora a otra víctima de la violencia de género, recordándonos que detrás de cada estadística hay una historia de sufrimiento prolongado.