Escándalo en La Guajira tensiona al alcalde de Manaure bajo la ley wayú
Un nuevo elemento agrava la controversia en Manaure, La Guajira. La filtración de un video con contenido íntimo, difundido desde cuentas vinculadas al alcalde Jhon Pimienta Jusayú —quien denunció haber sido víctima de un hackeo—, no solo ha generado rechazo en redes sociales y medios nacionales, sino que también podría escalar a un escenario más delicado: un conflicto bajo la ley wayú.
Un asunto sensible para la cultura wayú
La situación toma mayor relevancia debido a que la mujer que aparece en el material sería la misma que recientemente resultó herida en un ataque a bala mientras se encontraba en la terraza de su vivienda en el municipio de Uribia, un hecho que aún es materia de investigación por parte de las autoridades.
De acuerdo con un Pütchipü’ü (palabrero wayú) consultado, este caso trasciende lo mediático. En la cultura wayuu, la mujer ocupa un lugar central como base de la estructura social, ya que el sistema es matrilineal: el linaje, la herencia y la pertenencia al clan se transmiten por la madre.
"Es un tema muy delicado. La sola existencia de una amenaza, incluso verbal, compromete a quien la emite. Aquí no solo responde la persona, sino todo su clan", explicó la fuente, que pidió reserva de su identidad.
Consecuencias que podrían ir más allá de lo judicial
Aunque el alcalde ha señalado que fue víctima de un ataque informático, en la lógica de la ley wayuu el hecho de que el contenido haya salido de una aplicación asociada a él podría implicar responsabilidad.
Expertos consultados indican que, dependiendo de cómo evolucionen los hechos y de la decisión de las familias involucradas, el caso podría resolverse bajo la justicia ordinaria o mediante usos y costumbres. En este último escenario, las sanciones suelen traducirse en compensaciones económicas y materiales, cuya magnitud depende de la gravedad del daño.
Además, si la salud de la mujer se complica, el caso podría escalar a niveles más críticos dentro del sistema tradicional.
¿Cuál sería la falta en la ley wayú?
En la cultura wayú los conflictos se rigen por un sistema normativo propio, donde la responsabilidad no recae solo en una persona, sino en su e'iruku (clan). Este modelo de justicia se fundamenta en el diálogo, la mediación y la compensación del daño causado, priorizando la armonía colectiva sobre el castigo individual.
Dentro de la interpretación de la justicia propia wayú, este caso podría configurar varias faltas graves:
- La presunta exposición de la intimidad de una mujer, considerada una ofensa directa a su dignidad y a su clan materno.
- El contenido del audio —que incluiría expresiones denigrantes y una posible amenaza— podría entenderse como un acto de agresión simbólica.
"En la cultura wayú es delicado que una persona exprese una manifestación como 'te voy a dar', 'te voy a hacer esto', 'te voy a matar'. Inclusive el hacer como si fuera a sacar un arma dentro de una mochila, se constituye en un delito", explicó el palabrero.
La falta y el cobro en la ley wayú
En este sistema normativo, toda falta implica un cobro, es decir, una compensación que busca restablecer el equilibrio entre las familias. De acuerdo con fuentes consultadas, si la mujer sobrevive, el pago podría traducirse en:
- 80 reses
- 600 chivos
- 10 collares y dos tumas
- 1 mula
- Más las lágrimas
Lo que en total podría alcanzar cifras cercanas a los 600 o 700 millones de pesos, dependiendo de la gravedad y de los acuerdos entre las partes.
Sin embargo, el panorama podría ser más complejo si la víctima fallece, ya que en algunos casos no hay lugar a conciliación y el conflicto puede escalar. "El cobro depende de la falta, del daño y de cómo respondan las familias. Aquí hay una situación delicada porque se mezcla la amenaza, la exposición y un hecho violento", explicó la fuente.
Investigación en curso
Por ahora, las autoridades no han establecido responsabilidades frente al ataque armado ni frente a la filtración del video. Mientras tanto, el caso sigue generando tensión por el gran despliegue y las especulaciones que se siguen realizando a través de redes sociales.
Fuentes cercanas a la familia de la víctima, quien también es wayú, aseguran que el material audiovisual ya había circulado tiempo atrás, pero su reaparición en medio de un hecho violento ha intensificado el impacto y las reacciones.
El desenlace dependerá no solo de las investigaciones oficiales, sino también de las decisiones que adopten las familias involucradas dentro del marco de la ley wayú.



